Esta es la estación Habana

Jorge Milanes Despaigne

Carlos y Mayito en Habanastation.

Habanastation, el último filme de Ian Padrón, es hoy motivo de comentarios, impresiones y valoraciones no solo por la crítica especializada, sino por los amantes del séptimo arte.

A un vendedor ambulante de CDs piratas compré el DVD con la película por el módico precio de 3.00 CUC (3.30 USD) y así me acomodé en un butacón de mi casa frente al televisor para disfrutar de una obra cinematográfica de la que solo había oído elogios.

Dos niños son los protagonistas de la película: Carlos, de clase humilde que vive en un barrio mítico conocido como La Tinta -aunque sabemos que se trata de La Timba- y Mayito, proveniente de una familia adinerada, a quien las atenciones lo envuelven al punto de desconocer el mundo más allá de su casa en Miramar, zona capitalina residencial.

Un objeto es motivo importante dentro de la cinta, el play station, que es el movil para que un chico pobre y otro rico trencen amistad, aunque como en la vida misma, la casualidad juega un papel insoslayable para el desarrollo coherente de la historia.

Esta película conmueve, ambos niños comparten sus realidades tan distintas fuera del colegio, cuando Mayito se pierde en La Tinta y encuentra a Carlos: la comida, el trabajo, el dinero, el apagón, los juegos, la lluvia, hasta una pelea por el papalote de Carlos y finalmente el play station de Mayito para que su amigo lo juegue por primera vez, escena esta última llena de una emotividad capaz de sensibilizar el corazón escéptico.

Esta es la estación Habana, donde también los niños miden sus afectos según los recursos materiales, donde poseer un play station es necesario para ser reconocido entre los demás compañeros de aula, pero en nuestra sociedad moderna también hay niños como Carlos y Mayito, que son paradigmas de esperanza: uno comprende que la violencia no resuelve los problemas y otro descubre la felicidad en compartir los bienes propios.

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


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