Ernestico, entre el amor y el dinero

Jorge Milanés

Niños en Matanzas, Cuba. Foto: Bill Klipp

HAVANA TIMES – Ernestico es un niño de 14 años, muy comunicativo y estudioso. En casa le tenemos mucho cariño. Por las tardes, cuando llega de la escuela, siempre que puede, se cambia de ropas y nos visita para contar, entre otras cosas, sobre cómo le va en la escuela y de la corta familia que tiene en la Isla.

“Mi papá se fue para Estados Unidos cuando yo tenía 5 años, y todo este tiempo mi mamá y mi tío han vivido para cuidarme, pero a veces quisiera tener a mi papá, porque aunque de vez en cuando lo veo por IMO y me manda dinero, no es todo. Casi toda mi familia vive fuera de Cuba”, nos dice a mí y a mi madre, en tanto observo su mirada vacía, ausente, con cierto nerviosismo.

Creo que se acerca a nosotros para intentar llenar ese vacío. De modo que nos hemos convertido en parte importante de su vida. 

La última vez nos contó que su papá estaba arreglando los papeles para llevárselo, y que estaba muy contento.

Luego de unos días sin verlo, vi al tío, con una botella de ron en la mano. Estaba bajo los efectos del alcohol y le pregunté por el niño. “Ernestico -me dice-, ahora lo estoy cuidando yo solo, el padre ayudó a la mamá para que fuera pa la Yuma. En diciembre viene a buscar al niño”, concluyó.

Ante la noticia me sentí un poco desconcertado. La madre esa todo para Ernestico,  ahora en manos del tío, no creo que pueda salir de tan difícil situación.

Hoy en la mañana cuando fui en busca del pan me volví a encontrar con el tío. “Oye… Ernestico está en el hospital. Se fundió,” me gritó bajo el mismo efecto alcohólico.

En mi desconcierto, no lograba comprender. “¿Cómo que se fundió?”, le pregunté.

“Si, compadre, se volvió loco, muy mal. Está bajo tratamiento psiquiátrico. La madre solo pudo estar en la Yuma tres días, tuvo que regresar para cuidarlo en el hospital”, explicó.

A algunas personas les es difícil concientizar los efectos psicológicos que pueden tener en los niños las decisiones apresuradas. Desde mi infancia he visto varios de estos conflictos.

 

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


One thought on “Ernestico, entre el amor y el dinero

  • el 1 noviembre, 2018 a las 12:48 am
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    Te saludo con el siempre gusto de leer tus relatos, Jorge.
    Estremecedora esta situación, realmente estremecedora. Las decisiones de los adultos no siempre vienen precedidas del beneficio que obtendrán los niños, y es uno de los peores errores que se puede cometer. Resulta inconcebible que el padre hubiera considerado primero movilizar a la mujer que al jovencito. Resulta ridículo considerar que la madre pudiera irse sin más. El niño manifiesta claramente el efecto del abandono, de plano. Pensar que las instituciones gubernamentales hubieran hecho algo para prevenir esta situación es vivir en disneylandia, considerar que los vecinos, con toda su carencia y problemática a cuestas, pudieron haber hecho algo, sería igualmente exigir demasiado. Buscar revertir esa situación es posible, aún cuando el daño que se provocó es de consideración, la confianza que el niño pudo haber tenido en esos adultos se perdió ya.

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