Concierto de perros y gatos

Jorge Milanés Despaigne

HAVANA TIMES, 23 ene — Los perros siempre han sido considerados los mejores amigos del hombre, fieles hasta la tumba como dice Ángela, la vecina de en frente, quien tiene 16 canes,  amigos de todo el que pasa por la calle, porque el hambre los hace afables “para ver si algo se les pega.”

Hoy es muy difícil mantener tantos perros y gatos por mucho que se les ame,  conseguir el alimento es difícil, más cuando no se tiene la economía ni el tiempo suficiente. Creo preferible no tenerlos a dejarlos morir de hambre o en las calle como suele ser frecuentemente.

Me gustan los perros pero en sus casas, cuidados por sus dueños –no como vagabundos ni molestando a todo el pasa por la calle–.  Cuando se reúnen todos los de esta especie que habitan en el barrio, de diferentes rasas y mezclas hacen una cantidad casi incalculable.

A estos se les suman los gatos y gatas, que muchos hoy son amigos de los perros: en las noches románticas, arrullan desenfrenadamente hacia los cuatro puntos cardinales con increíbles tonadas en busca de su anhelada pareja; tales arrullos pueden convertirse a priori en escándalo, el que dificulta con creces, conciliar el sueño.

La madrugada se descubre en un gran concierto de felinos y luego, en la mañana para cerrar, continúa una segunda parte con los perros que van a cada esquina de la cuadra dejando saber a la luna su presencia.

Es un caso singular el de estos perros y gatos que terminan exhaustos, algunos mudos pero satisfechos ante la despedida de la noche.

Hoy no pude dormir. Me tocó escuchar el concierto de gatos toda la noche y por la madrugada,  el de los perros. Espero que no obliguen a otro concierto dentro de algunas horas.

 

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


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