Con la ingenuidad de un niño

Jorge Milanes Despaigne

Foto: Angel Yu

Tiene razón una amiga, al decir que hasta en lo momentos más difíciles de la vida, cuando la tristeza parece dominar para siempre el ánimo, asoma ese instante de humorismo que permite sopesar la angustia.

Es bien conocido por los mortales que vivimos en esta Isla, que los servicios necrológicos cada día son más deficientes. Peor aún si Ud. asiste a un velorio en el campo.

Allí puede encontrar debajo de la mesa que sostiene el ataúd, una palangana llena de hielos para demorar la descomposición del fallecido, incluso, para refrescar a la gente reunida, urgida del aire que no se alcanza con el único ventilador de la capilla.

Las cajas grises en que son enterrados los difuntos son hechas con tal simpleza que más de un doliente ha visto caer a su familiar en tierra, mientras es conducido al panteón donde el cuerpo ha de reposar después de muerto.

Por supuesto, nada de esto genera risa, por el contrario, contribuye a aumentar el dolor con que muchas veces vivimos.

Ahora bien, es cierto que a la muerte del padre de un conocido de otro conocido de mi amiga, los familiares que viven en la otra orilla, no pudiendo asistir a los funerales, mandaron a hacer una corona de flores en nombre de los cinco hermanos.

Ya sabe Ud. cuántas veces solemos economizar las palabras y en situación tan delicada, el doliente fue a la oficina donde se mandan a hacer las coronas, entre las cuales solicitó una a nombre de “los cinco.”

Todas las coronas estuvieron en tiempo, excepto una. Cuando se acercó el señor que había estado al cuidado de dicha confección, éste le dijo al cliente con la ingenuidad de un niño:

“Mire, aquí está el pedido, pero hay una corona que no he podido terminar, porque solo me sé el nombre de Ramón…”

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


One thought on “Con la ingenuidad de un niño

  • el 22 septiembre, 2010 a las 6:09 pm
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    Que manera de reirme con este trabajo, muy ingenioso el autor, felicidades

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