Acercarnos a la Virgen de la Caridad del Cobre

Jorge Milanes Despaigne

Foto: Jimmy Roque Martinez

HAVANA TIMES, 14 dic — Recientemente fui a Lawton a visitar a mi amiga Clara. Una máquina me dejó frente a la casa de mi amiga, quien me esperaba desde horas tempranas de la tarde.

No sabía que la Virgen de la Caridad, nuestra patrona que recorre toda la Isla, estaría de visita esa noche en la Parroquia de Lawton, de ahí el entusiasmo de Clara en el portal de su casa.

Ella tenía preparada una sabrosa comida y luego, en lugar de ver la película que disfrutamos en cada visita, me propuso ir a la iglesia para recibir a la Virgen.

Comimos cerca de las siete de la noche y no hubo tiempo de fregar, pues ya se escuchaba el rumor de que había mucha gente estacionada a la entrada de la parroquia.

La Virgen llegó en su carro escoltada por miembros de la motorizada, es decir, los llamados caballitos de multa. Recordé la vez que estuve en Santiago de Cuba hace poco más de un año. Entonces era de día y la impresión de ver su imagen había sido distinta.

La Virgen se podía ver en una urna de cristal o acrílico, entre flores y luces. La gente vitoreaba llena de júbilo y después de cantar nuestro Himno Nacional, se escuchó la voz del obispo que resumía la presencia de la Madre de todos los cubanos en la historia de la nación cubana.

No me gustó ver cierto desorden entre personas que nunca en su vida o casi nunca, han pisado una iglesia católica, sobre todo, las que gritaban, empujaban y malentendían el silencio y el respeto. Tampoco ver al personal de la seguridad designado por el gobierno, con los ojos enrojecidos y aliento etílico.

Pero mi amiga Clara y yo pudimos acercarnos a la Virgen de la Caridad, venerar la misma imagen que conoció Antonio Maceo y tantos otros cubanos, rezarle un Ave María y pedirle que interceda ante Dios por el cumplimiento de nuestros sueños.

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.


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