A veinte años del Maleconazo

Jimmy Roque Martínez

maleconazo-2HAVANA TIMES – Este martes se cumplen 20 años del llamado maleconazo. Así se conoce a las manifestaciones populares ocurridas en el malecón habanero el 5 de agosto de 1994, en protesta por la situación de extrema crisis económica que sufría el pueblo cubano desde principio de los 90, como consecuencia de la caída de la URSS.

La manifestación se desencadenó luego de que las autoridades cubanas detuvieran unas embarcaciones que habían sido robadas para salir hacia los Estados Unidos.

En esa fecha yo tenía 15 años. Ese día supe lo que sucedía gracias a unos vecinos que escucharon la noticia de los disturbios por Radio Martí.

La emisora no era fiel en su reporte, pues daba informaciones falsas más allá de los disturbios; pero al menos dieron la noticia de la manifestación, mientras que los medios cubanos demoraron hasta la noche para decirlo.

Yo, desoyendo la orientación de mi madre de que no debía salir de la casa, me fui en bicicleta hasta el malecón para ver de cerca lo que sucedía.

maleconazo-1Al llegar ya casi todo se había aplacado, pero quedaban muchas personas aglomeradas sobre todo en la zona de La Punta; y por supuesto, muchísimos policías.

Se comentaba que habían apedreado las guaguas y roto los cristales de los hoteles cercanos. Vi cómo llevaban detenido a un hombre, y cómo los policías lo golpearon. Nadie dijo nada ni a favor ni en contra. Era un momento muy confuso para todos, creo.

Recuerdo que en la noche Fidel habló por la televisión, y dijo lo que al menos en casa de mis primos deseaban que dijera: que no le cuidaría más las fronteras a Estados Unidos, todo el que quisiera irse lo podía hacer libremente por su cuenta.

Esa noche comenzó una nueva oleada de salida masiva hacia la Florida, con embarcaciones de todo tipo, la mayoría improvisadas, muchas a riesgo de zozobrar en el intento.

No deseo que ocurran disturbios como los del 94 nuevamente en este país, actos de violencia solo generarían dolor para los cubanos. Para evitarlo es preciso que las autoridades cubanas dejen de tomar medidas impopulares y represivas, como continúan haciendo.

Es preciso también que los ciudadanos de una vez comiencen a exigir sus derechos pacíficamente, práctica que ayudaría a evitar que se llegue a situaciones extremas y de espontaneidad, por lo general incontrolables.

Jimmy Roque Martinez

Jimmy Roque Martínez: Nací en Maternidad Obrera en 1979, y parece que el trabajo ha sido mi signo. Custodio, piscicultor, tallador de lentes, soldador, cristalero, optometrista, han sido algunos de mis oficios; pero ninguno como el de cuidar a mi familia, empeño que consume buena parte de mi tiempo. Desde siempre me ha tocado el rostro menos lindo de esta sociedad, y trato de ser feliz mientras la transformo. Soy excesivamente tímido. Me gusta el silencio, dormir, el teatro y el cine. Detesto la injusticia y la prepotencia, y me cuesta mucho contener mi ira cuando suceden frente a mí.


8 thoughts on “A veinte años del Maleconazo

  • el 10 agosto, 2014 a las 10:01 pm
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    Hay unas cuantas imprecisiones en este artículo; y evitando ser tedioso por lo minucioso, menciono unas pocas:
    La crisis no fue provocada por el cese de los subsidios soviéticos, pero por la arrogancia e ineptitud de Fidel Castro y su pandilla, así Cuba sufrió una crisis permanente desde que esos pillos ignorantes se hicieron con el poder. El llamado “Período Especial” es la agudización de la crisis, una crisis dentro de la crisis que ya desde 1986 F. Castro admitió en discurso público, sin embargo no supo evitarla.

    Sobre el deseo de que no vuelvan a producirse protestas populares (más o menos violentas): Precisamente es la violencia el único lenguaje que entienden los regímenes totalitarios; así el “Balsazo del 94” fue posible porque el tirano se acobardó por una protesta con cierto grado de violencia, y lo más importante, caótica y sin líderes que eliminar para escarmentar al rebaño en estampida.

    La violencia como solución es terrible, pero vaya Ud. con sermones a impedir que Castro no hunda más remolcadores, o que Raúl no saque los tanques a la calle en los penúltimos días del castrismo.

    La otra variante es seguir esperando a que la rana críe pelos… bajo el totalitarismo.
    ——————————————
    Desde la antigüedad clásica hasta nuestros días, la lucha armada contra la opresión, y hasta el tiranicidio se considera heroico, y hasta una obligación moral.

  • el 8 agosto, 2014 a las 2:57 am
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    Y no sólo se hizo un cambio de las mismas leyes que se escribieron por el descubrimiento de la laguna legal, sino que se añadieron preceptos para perpetuar el sistema de modo más claro, sin ningún margen a la duda.

    Nunca se podrá lograr por el deseo el cambio de un sistema que se impone por la fuerza.
    La invasión de Hungría en el 56, la de Checoslovaquia en el 58 y el levantamiento del Muro de Berlín en el 61 fueron claros ejemplos de que no hay margen para negociaciones.
    La “Iniciativa de la Transparencia” (glasnot) y el “Programa de Reestructuración” (perestroika) del 86 conllevó a la caída del sistema, sin dispararse un tiro, pero sólo porque hubo permiso para la oportunidad de escoger.

    Donde no hubo consentimiento a la opción, se silenciaron esos deseos con la Masacre de Tiannamen en China, con el recrudecimiento del aislamiento y el hermetismo en Corea del Norte y la declaración en Cuba de perpetuidad a través del Período Especial.

    El sistema comunista se mantuvo vigente durante 74 años por el férreo y absoluto control del poder político.
    Su todavía vigencia en Cuba, China y Corea lo demuestran.
    Y la paulatina eliminación de la oposición a los caminos que Venezuela toma en su llamado “Socialismo del Siglo XXI” no es más que lo mismo.

    Cuba tiene sólo dos opciones: la insubordinación ciudadana con el consecuente derramamiento de sangre o la espera del reemplazo de la generación histórica en el poder y POSIBLE cambio de mentalidad.

  • el 6 agosto, 2014 a las 9:16 am
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    Estoy de acuerdo con la no violencia, pero no con la oposición leal.

    Pienso que la línea debiera ir por buscar colarselas dentro de sus propias leyes, como trató de hacer Payá.

  • el 6 agosto, 2014 a las 9:01 am
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    Tienes toda la razón. Un sistema que se puso a las malas no se puede quitar a las buenas. Mientras tanto, seguimos con inventos para entretenernos, ahora está la “oposición leal” que ya la han cogido pal trajín.

  • el 5 agosto, 2014 a las 7:57 pm
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    “…La manifestación se desencadenó luego de que las autoridades cubanas detuvieran unas embarcaciones que habían sido robadas para salir hacia los Estados Unidos..”

    Jimmy, a lo que llamas “detuvieron” realmente fue el hundimiento del remolcador 13 de marzo (13 julio 1994). Un crimen de lesa humanidad contra civiles desarmados, en el que murieron muchos niños y familias completas. Se robaron el barco, pero no merecian ser asesinados de esa forma. Tambien han pasado 20 años de este crimen de estado que esta pendiente de justicia.

  • el 5 agosto, 2014 a las 5:50 pm
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    Jimmy:
    Me ha encantado la forma en que escribiste este post. Me parece muy bien logrado, comunicas muy bien, casi como si llevaras 20 años haciéndolo. felicidades!!!

  • el 5 agosto, 2014 a las 4:44 pm
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    Jimmy tienes toda la razón, es necesario que los ciudadanos empiecen a exigir sus derechos de forma pacífica porque las medidas siguen siendo impopulares y represivas. He leído hoy un artículo de Antonio Rodiles en DIARIO de Cuba que habla del Maleconazo y plantea la necesidad de luchar pacíficamente por los derechos. El también rechaza la revuelta popular como vía para lograr los cambios. La violencia engendra violencia.
    Te dejo el link y un abrazo.
    http://www.diariodecuba.com/cuba/1407196273_9808.html

  • el 5 agosto, 2014 a las 2:58 pm
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    Pues Cuba necesita mas o menos 20 Maleconazos. Alla no hay ninguna esperanza de mejoría, y del fetichismo moral de las conquistas socialistas ya nadie vive. Las “reformas” han sido una falacia y solo acomodan a unos pocos. Un sistema como ese nunca se arregla a las buenas, mas cuando lo gobiernan viejos caprichosos y egoístas, nada contra los ancianos. Hace falta mucha presion para que se arregle aquello

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