El concierto de Silvio y una retirada a tiempo

Janis Hernández

Silvio Rodíguez en su concierto del 9 de Abril en Panamá para La Cumbre de los Pueblos.
Silvio Rodíguez en su concierto del 9 de Abril en Panamá para La Cumbre de los Pueblos.  Foto: telesur.net

HAVANA TIMES — Cuando alguien es una figura pública de fama internacional y se ha tenido una carrera por varias décadas, a menos que no se haya podido mantener en impecable forma, lo mejor que puede hacerse en la etapa de la declinación es una retirada a tiempo; para que la imagen que los admiradores guarden de sus ídolo sea esplendorosa.

Este sabio consejo, parece que nadie se lo ha dado a Silvio Rodríguez, quien en sus últimos conciertos ha dejado mucho que desear, con el deterioro de su voz, que aunque nunca fue la más clara, ni potente, si tuvo su etapa de gloria.

Tal vez en la informalidad de las giras por los barrios que ha venido haciendo en Cuba no se haga tan evidente su decadencia. Además de que su público actual en Cuba son solo esos casuales transeúntes o los vecinos de una barriada cualquiera donde haya ido a “cantar”, o los militantes convocados para hacer coro a sus canciones.

Pero su presentación la noche del 9 de abril en Panamá no hizo más que provocarme mucha vergüenza ajena. Ni los arreglos que hecho a muchos de sus temas, ya clásicos, ni los extensos instrumentales de sus canciones, pueden palear el penoso esfuerzo que hace para sacar una frase.

Sus cantos eran irreconocibles entre nuevas introducciones para hacer más bajas las notas. Más pese al bochorno que causaba oírlo, no pude dejar de reírme, cuando mi pareja con la dosis de humor que le caracteriza, me preguntó: ¿si eran las seis de la mañana en Panamá?

El ícono de la Nueva Trova cubana debía considerar seriamente no hacer más presentaciones públicas. Sus célebres textos como Claro de Luna, Mujeres o Quien fuera se desdibujaban en una competencia de gallos.

Los artistas, los deportistas, los políticos, se retiran en gloria. Es triste que las últimas imágenes de alguien que fue grande sean lamentables. Pero parce que en mi Cuba eso es un mal del que padecen las figuras públicas.

 

Janis Hernández

Janis Hernández: No pretendo cambiar el mundo, menos aún dar recetas de cómo debe o no debe ser. No creo tener el don de la oratoria, ni dotes de literata. No soy una analista, ni una filósofa. Soy solo una observadora de las cosas que pasan a mi alrededor y me siento en el deber de hablar de mi país sin tapujos, ni frasecitas hechas, solo hablar y eso hago en mi diario.

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17 thoughts on “El concierto de Silvio y una retirada a tiempo

  • A los eruditos en gramáticas y ortografía, gracias por ser tan sagaces en encontrar gazapos en los escritos de otros, ojalá y fuesen así de lúcidos en interpretar, lo que muchas veces hacen mal. Asumo que quizás me faltó tiempo para hacer una exhaustiva revisión del texto, porque lo mandé inmediatamente después que oí el horroroso concierto, también supuse que eso es parte del trabajo de los editores, ¿no creen?. Intentaré ser más cuidadosa en el futuro. Ah y declinación es sinónimo de decadencia, ¿ok?

  • Este sábado te he leído mejor y voy a echar dos o tres pasos atrás, “obedecerte” y corregir mis errores. Por ejemplo, he debido decir que eres tú la que te asumes como el policía de la gramática, pero es irónico que no comprendas esto del contexto en que se escriben las cosas. También he debido agregar que según tu solo un buen escritor puede criticar a Silvio, el resto deberá hacer de nuevo la cola para obtener un diploma y el derecho de criticar al trovador, y cuidado si te falta el certificado Z-3! Igualmente he debido leer mejor tu escrito cuando hablas del tilde (motivo principal de mi primera reacción) que falta y que solo refleja lo miserable y mezquina de tu intención, tu falta de argumentos y tu ida por las ramas o ataques “ad hominem” contra el que no esta de acuerdo con tus ideas. De manera que estás como el lanzador de beisbol que, a punta de hits y vuelacercas, pierde la calma y comienza a lanzar pura “bola sucia” y cero pa’l home; y no hay hueso redondo de los atacantes que no sufra su descontrol.

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