Una pelea cubana por el arroz

Isbel Díaz Torres

Crecen las colas para el arroz.

La venta de arroz en el mercado negro cubano ha alcanzado más de tres veces el valor de este producto en el mercado agropecuario. La carencia del grano provocó días atrás una protesta popular en un barrio capitalino.

El arroz es el plato básico de la cocina cubana. Es por ello que no puedo imaginar cómo algunas personas pueden jugar con este alimento. Mucho menos administrativos de una entidad estatal.

De sobra es sabido que la ración mensual de arroz que hasta el presente se otorga a cada ciudadano es insuficiente para la mayoría de la población.  Es por ello que la oferta al precio de 3.50 pesos cubanos la libra, en los mercados agropecuarios, ayuda a completar esta necesidad. Sin embargo, esta oferta se ha reducido radicalmente en las últimas semanas

En el Agro de mi barrio días atrás descargaron varios sacos de arroz. Vecinos cercanos fueron testigos y se acercaron al local para comprar. El problema se creó cuando el administrador y los trabajadores negaron la existencia del producto en sus almacenes.

Poco a poco fuimos llegando más personas, hasta conformar un grupo significativo. Un joven reclamaba su derecho a recibir todos los productos presentes en el establecimiento. Llamaba al resto de los vecinos a entrar por la fuerza y comprobar la presencia del grano. “Este Agro es del pueblo,” decía, mientras exigía que lo dejaran pasar al almacén. El resto de los vecinos lo apoyaba.

Después de casi media hora, dijeron desde dentro del local que los sacos no contenían arroz, sino harina de maíz. “También queremos comprar harina,” “Tenemos hambre, compramos lo que sea,” fue la respuesta de la gente.

Déjennos entrar.

La próxima excusa fue decir que tenían dos sacos de arroz cuyo destino era venderlo en la Feria Agropecuaria.

Esa respuesta tampoco calmó a la irritada población, estaba claro que no querían sacar el arroz para después revenderlo en el mercado negro.

La presión de la gente aumentó y el administrador accedió finalmente a mostrar el almacén al muchacho. Luego de unos minutos el joven apareció confirmando la sospecha de todos; los sacos de arroz estaban en el almacén. ¡Iban a vender diez libras por persona!

La euforia arrancó aplausos a los presentes, y de la voz de una muchacha joven, negra y humilde se escuchó la consigna: “¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora…!” a lo que todos los presentes agregamos “¡La injusticia tiembla!.”  La histórica frase de Fidel adquiría nuevos y vigorosos significados.

Habíamos ganado una batalla pequeña, pero digna.

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.

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One thought on “Una pelea cubana por el arroz

  • y yo agregaría “Camarón que se duerme…se lo lleva la corriente, o como dice Buena Fé, se lo comen los turistas”. Me alegro que la gente se haya unido para reclamar sus derechos, si no nos ponemos duros con todos los que controlan los víveres nos pasarán por el lado con sus barrigas llenas y el tanque de gasolina lleno mientras a nosotros se nos va el tiempo corriendo de un mercado a otro.

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