Arte-Sano o Arte-Enfermo

Isbel Díaz Torres

¡¿Alacranes?!

Comienza el verano, y como ya es costumbre, los artesanos ocupan el Pabellón Cuba. Captan mi atención esta vez unos coloridos llaveros que dentro tienen… ¡¿alacranes?!

El Pabellón es un recinto inmenso, ubicado en la principal calle 23, donde durante todo el año se realizan eventos casi siempre expositivos. Aunque casi nunca compro nada, me gusta ir a mirar. Así nos enseña la sociedad de consumo cómo ser buenos compradores, preparándonos para el momento que dispongamos de dinero.

Con mayor o menor utilidad, con mayor o menor belleza, con mayor o menor ingenio, se mezclan los stands. En estas ferias de artesanos se exponen y venden objetos de todo tipo: velas artísticamente diseñadas, collares con los más “misteriosos” materiales, joyería, libros, prendas de vestir, muebles, y mucho más.

Esta vez me he detenido en el asunto de los materiales usados por nuestros artesanos y artesanas para confeccionar los objetos que venden. Proliferan por todos lados los pequeños y medianos caracoles marinos, los corales, o las alhajas confeccionados con ellos. Como en estos casos el animal no es visible, y para el amplio público estas estructuras calcáreas o nacaradas pasan por piedras, es parcialmente comprensible que el conflicto ético sea pasado por alto.  Pero eso no lo justifica ante los productores, que saben muy bien de dónde proviene.

Algo similar sucede con los objetos de carey, confeccionados a partir del caparazón de esta hermosa tortuga marina. Esta especie es objeto de intensos programas de protección que conduce el Centro de Investigaciones Marinas y la Universidad de La Habana. Los cuernos de reses son utilizados con iguales fines, pues al ser pulidos tienen una hermosa apariencia.

De una exposición de doce sapos disecados.

Lo novedoso son los llaveros. Matar cientos de alacranes para que alguien pueda ostentarlos en un llavero es verdaderamente indignante. Al responder a mis preguntas, los artesanos me dicen que eso no significa un problema ético para ellos, pues “… hay problemas más importantes hoy en día….”

Esta claro que ellos no estudiaron el estado de las poblaciones de esos alacranes antes de matarlos indiscriminadamente, ni saben la función los mismos dentro de un ecosistema… ni los han educado para que les interese.

Al pensar que quizás el dilema estaba entre la supuesta diferencia conceptual entre Arte y Artesanía, recordé que también con intenciones artísticas se comenten similares dislates. Tal es el caso de una exposición de doce sapos disecados, expuestos en un salón de arte en este mismo Pabellón Cuba, a principios de este año.

No sirve, por tanto, ese argumento. Las instituciones y curadores que acogen tales prácticas, así como los artistas o artesanos, deberían ser más responsables. Debe promoverse un arte sano, respetuoso de nuestra naturaleza, más allá de las profundidades conceptuales del artista o las necesidades del bolsillo. No es un problema de estética o economía, sino de ética.

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.

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2 thoughts on “Arte-Sano o Arte-Enfermo

  • ¿Quién le pone el cascabel al gato? Si no existe una “política” real, que se cumpla (no en frases al aire o lindos documentos como suele suceder), los artesanos, los niños, los empresarios, los administrativos burócratas, las amas de casa, los trabajadores por cuenta propia, los grandes guerreros que cazan en cotos prohibidos al resto de la población; los científicos, la madre de los tomates en pleno continuarán haciendo con la naturaleza lo que les parezca mas conveniente y cómodo o, incluso, lo que no les parezca…porque por ahí viene el problema: la falta de parecer.

  • pero no solo los artistas y artesanos, esa es la cara más visible. Una vez trabajé en el Instituto de Ecología y Sistemática, y junto a responsables y sensibles investigadores (los menos según mis cálculos) también encontré a científicos que contaban a gritos los atracones que se daban de animales exóticos y en peligro de extinción . Ahora ya sé por referencia cómo sabe la carne de cocodrilo y la de manatí. Otros había allí que en nombre de la ciencia nada les dolía asesinar a un animal para enriquecer sus colecciones

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