¿Regresará el derecho a huelga a Cuba?

Isbel Díaz Torres

La CTC es el único central sindical permitido en Cuba y apoya todas las políticas del gobierno.

HAVANA TIMES — Los trabajadores cubanos no disfrutamos del derecho a huelga. Ese derecho, elemental para cualquier país que se entienda democrático, no se menciona en la actual (y desactualizada) Constitución cubana. Pero tampoco expresa lo contrario.

Algunos amigos me han comentado la posibilidad del reconocimiento a la huelga, a partir del reciente estímulo que el gobierno cubano está dando a determinadas formas económicas, por definición explotadoras de los trabajadores.

Según Diario de Cuba, el gobierno ha afirmado que “si alguna vez los trabajadores cubanos decidieran recurrir a la huelga, nada podría impedirles su ejercicio”, al recordar que la legislación nacional “no incluye prohibición alguna (…), ni las leyes penales establecen sanción alguna por el ejercicio de tales derechos”.

Pero todos sabemos que en la práctica eso es una mentira. Las administraciones, apoyadas por la Seguridad del Estado, utilizan todos los recursos imaginables para impedir que se organicen los trabajadores indignados por cualquier asunto.

La estigmatización, la manipulación, la identificación con el imperialismo, los EE.UU., etc., revolotea en los cerebros de los cubanos, y les impide decidirse. Además, para “canalizar” los descontentos está la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Hasta el momento la CTC ostenta el monopolio de la representación de los trabajadores ante el gobierno de la isla, derecho conferido por el artículo 61 del Decreto-Ley 67 de 1983. Tal derecho va en detrimento de otras posibles organizaciones sindicales alternativas.

El año pasado la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pidió a las autoridades cubanas que modificaran ese artículo con el fin de garantizar el pluralismo sindical.

La OIT también llamó a reconocer “expresamente” el derecho de huelga de los cubanos, “a efectos de salvaguardar la seguridad jurídica” de los trabajadores que decidan recurrir a ésta.

Pero ha sido en vano. Hasta donde sabemos, el anteproyecto de ley del nuevo Código de Trabajo no ha incluido ninguna de estas sugerencias de la OIT.

La tradición sindical en Cuba es fértil en experiencias sindicalistas. Entre 1918 y 1919, por citar algún ejemplo, estallaron cuatro huelgas generales en La Habana donde estaban implicados los principales organizadores anarquistas de la época, entre ellos Marcelo Salinas y Alfredo López.

Una de ellas dejó a la capital sin periódicos, por lo que el presidente Mario García Menocal tuvo que intervenir, y los obreros obtuvieron el aumento de salario reclamado.

Pero en 1925 se fundó la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), que tenía entre sus acuerdos más importantes el derecho a la huelga, logrado finalmente en la Constitución del 40, en su Artículo 71.

¿Seguirán esperando los trabajadores cubanos por la CTC, que ha barrido con esa tradición? Aceptó que se decretara la obligatoria militancia comunista del Secretario General, permitió en 2008 que la Ley de Seguridad Social adicionara cinco años a la edad de retiro, apoyó el anuncio de despidos a los trabajadores “disponibles”, y por último, hace fuerzas para afiliar juntos a cuentapropistas y sus empleados.

Por demás, resulta irónico escuchar las noticias en los medios nacionales, donde los trabajadores del mundo entero (incluidos los países del ALBA), hacen huelga ante los desmanes de sus patrones y gobiernos.

Para colmos, el artículo 13 de la actual Constitución de Cuba “concede asilo a los perseguidos por sus ideales o luchas por los derechos democráticos, (…) por los derechos y reivindicaciones de los trabajadores, campesinos y estudiantes”… Esos trabajadores extranjeros tienen más derechos en Cuba que nosotros.

¿Será preciso recordarles a las autoridades cubanas que el Estado no nos da de comer, sino que somos nosotros quienes les damos de comer a ellos?

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.


32 thoughts on “¿Regresará el derecho a huelga a Cuba?

  • el 22 noviembre, 2013 a las 10:31 am
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    Buenos días.
    Por favor, si es posible, y para ser utilizado en un trabajo universitario, necesitaría que me hiciesen el favor de facilitarme un extracto o resumen legislativo sobre la regulación del derecho de huelga y el ejercicio de dicho derecho en su querido país, pues veo, que no pueden ejercitarlo pero que existe en la Constiución y las leyes.
    Muchas gracias por anticipado.
    Costa Bretin.

  • el 28 junio, 2013 a las 3:12 am
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    Isbel, en cuanto a los jóvenes de izquierda… me refería a un comentario de otro usuario que decía: “Los jóvenes de la izquierda cubana podrían aprovechar el momento y conformar un sindicato autónomo… (https://havanatimesenespanol.org/?p=87199&replytocom=23409#respond)”. Es una idea que siempre excluye de por sí a los trabajadores y por consecuencia a la mayoría del pueblo que ni son jóvenes ni se entienden intelectuales. ¿Qué nos asegura entonces que los jóvenes de izquierda y los intelectuales no van a iniciar procesos que van a abandonar por el camino o lo que es peor que nos van a desengañar? De ejemplos de ambos tipos está llena la historia. Pensemos en la Revolución del 68. En muchos de los países centrales la mayoría de los militantes de esos movimientos por los derechos estudiantiles, femeninos, homosexuales, etc. subieron al poder con la llegada de los años 80 ó 90. Un ejemplo fueron los verdes en Francia y Alemania que vendieron sus ideales de estudiantes llegados al poder. En Alemania, el colmo, un país donde el antimilitarismo por cuestiones históricas debería cuidarse y anaclarse en las entrañas del sitema político, los verdes en el gobierno de Schröder, aceptaron la invasión de la OTAN a Yugoslavia y fueron actores importante en la imposición de las medidas neoliberales que, es verdad, han impulsado la economía alemana, pero a costa de la clase obrera alemana y europea. Otros ejemplos los tenemos en Latinoamérica. Los hay desde mus personales, por ejemplo, Vargas Llosa que en Perú mismo perdió las elecciones porque el pueblo optó por el mal menor y, en Cuba, el movimiento 26 de julio que independientemente de todos los méritos que tuvo, no se puede olvidar que hubo tendencias muy tempranas a la burocratización, entre otros males, culto personal, centralización del poder, muchos de los cuales pasaron a las estructuras políticas y económicas del país reestructurado tras 1959.
    Claro que hay jóvenes revolucionarios y de izquierda, pero no podemos asentar nuestra creencia en un mundo mejor en personalidades sino en estructuras realmente democráticas que nos den garantías verdaderas. Si no hay cooperación con la masa de trabajadores, y no al revés, no va a funcionar. Todo lo otro ya se ha probado.
    Una última idea: los jóvenes como motor impulsor de cambios es el denominador común de todas las revoluciones de colores, que siempre se dirigen a enemigos de Washintong, aunque muchos digan que se trate de teorías de conspiración: desde la revolución de las rosas que derrocó a Schevarnadze en Georgia en 2003, hasta más reciente la revolución verde en Irán que fracasó y que ¿lo de los colores nos puede hacer recordar nuestras Damas de Blanco?, aunque este es otro tema. Y más reciente pues los métodos son internet, twiter, etc, pero aquí me dirás que tienes contraejmplos. Todas las protestas en España, Grecia, los países árabes, Brasil, Turquía ahora. Te diré entonces, tienes razón. Son ejemplos de jóvenes con ganas de cambiar pero movimeintos que no llegan muy lejos y se agotan por el camino.
    Isbel, perdona por la extensión pero me parece muy interesante lo que has planteado y me ha hecho pensar. Espero me digas lo que piensas tú.

  • el 27 junio, 2013 a las 5:23 pm
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    Jose Luis mi Inglés no es inmaculado pero esos párrafos se refieren a los empleadores y no a los empleados. Los empleados son “employees” no “employers”.

  • el 27 junio, 2013 a las 8:05 am
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    Señores:

    No se afanen ni se apresuren… en cuanto se aposenten en Cuba las grandes firmas: Panasonic, Samsung, Sony, Toyota y las consabidas chinas Haier, Huawei y similares, ya verán desfilar las huelgas, lo acepten o no en el gobierno, o lo anoten o no en la Constitución. Pregúntenle a los chinos…

  • el 26 junio, 2013 a las 10:06 pm
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    Gracias por el consejo. No obstante, el término ideología está demasiado manipulado, y no queda muy claro a qué se refiere. Por mi parte, reconozco el derecho de la derecha (vaya jueguito de palabras) a plantear y luchar por sus demandas; pero no veo la utilidad en unirme a su lucha, si al final sus propósitos son distintos a los míos. ¿Por qué acortar mi mirada? Ya es una tarea ardua (y no
    cumplida) el unir a la izquierda. ¿qué sentido tiene unir a sectores con posicionamientos políticos diametralmente opuestos? Es como unirme con racistas para luchar contra los transgénicos….¿? Y después luchar contra los racistas… ¿? Si mi pensamiento es el de un sectario para Ud., entonces para Ud. yo sería un ‘sectario’. Imagino que el PSP cubano no fue ‘sectario’ al pactar con el poder corrupto de su tiempo, y al final el tiro le salió por la culata.

  • el 26 junio, 2013 a las 10:05 pm
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    De acuerdo contigo. Las limitaciones (y deformaciones) del sindicalismo a nivel global son algo que debemos estudiar para no repetir. Lo malo es que acá estamos atrasados, los trabajadores tendremos que aprender todo eso de nuevo, después de décadas inactivos.
    Sobre tu idea de que “Los jóvenes de la izquierda no son una fuerza destinada a ser revolucionaria” (no puedo ver tu comentario en el contexto, pues me llega por email), debo disentir. Tú propones dejar de pensar en esas categorías, pero utilizas esas categorías para hacer una aseveración. No entiendo el sentido de eso. Por demás, se infiere de tu comentario que entre los trabajadores no hay jóvenes de izquierda ¿? Puedes ampliar eso, por favor?

  • el 26 junio, 2013 a las 10:05 pm
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    Que el Estado ponga barreras para limitar los derechos de las personas a expresarse públicamente en huelgas o marchas, es una situación bien común en cualquier país, incluyendo Estados Unidos. Solo que, si te percatas, esas limitaciones son desarrolladas justamente porque existe un derecho de base, refrendado legalmente, para las huelgas. Por demás, el ejemplo que pones es para empleados estatales, pero no para el resto. Recuerda que en Cuba ya están apareciendo los empleados no estatales (esa es una de las condiciones que menciono).

  • el 26 junio, 2013 a las 10:04 pm
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    Sí existen países donde el patrón es el Estado (usando tu
    terminología) y hay huelgas legales.
    Por otra parte, dices: “Una huelga política no es democrática” “La lucha de clases no es democrática”… ya vamos viendo para qué sirve el término democracia en algunas personas: para desmovilizar. Gabriel, entérate, los “grupos de presión de más fuerza” no son los trabajadores en huelga, sino quienes tienen la plata, y tienen a los políticos cogidos por las pelotas.

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