Promoción directa

Isbel Díaz Torres

Reducido muestrario de las ofertas.

Si desea ofertar sus servicios, nada mejor que Ómnibus Yutong.  Los espaldares de los asientos de las guaguas chinas, con su acrílico resistente, ofrecen una plataforma eficaz y segura.

Colchonero, reparador de cocinas de gas, ponchero, fotógrafo, electricista, acompañante, reparador de computadoras, salón para fiestas, masajista, banco de películas… Este es un reducido muestrario de las ofertas que pueden encontrarse en nuestros ómnibus urbanos.

Como muchos dicen aquí, lo que no es ilegal… está prohibido. De tal manera, el ingenio de las cubanas y cubanos que intentan salir adelante tiene que recurrir a las más alucinantes acrobacias para sortear inspectores y vigilantes del CDR (organización barrial para la vigilancia).

La mayoría de estos servicios tienen una legalidad dudosa.  Puede ser que los insumos que se utilicen hayan sido tomados de un centro de trabajo estatal, o que se realice en este.  Puede ser que el tiempo en que se ejecute sea parte de la jornada laboral.

Se da el caso que el Estado no reconozca ese tipo de actividad, y por tanto, es ilegal.  Por último, están aquellos que podrían obtener una licencia, pero no tienen cómo pagar los impuestos, de modo que realizan su labor al margen de la ley.

Otros textos más desafiantes también ocupan su espacio.

Todas estas faenas carecen de espacios para su promoción; mas eso no los amedranta.  Nuevamente el ingenio popular busca las alternativas.  Algunas personas conocen los espacios web (como Revolico) donde se compran o venden todo tipo de materiales e insumos: desde una casa hasta un título de bachiller.

Los relativamente nuevos ómnibus chinos que integran el parque del transporte urbano en Ciudad de La Habana, también proveen esos espacios que se necesitan.  La multifuncionalidad de sus revestimientos interiores (a veces superfluos) es descubierta por los viajeros más sagaces.

Además de estas funciones “utilitarias,” las paredes en ocasiones portan mensajes amorosos que los adolescentes escriben.  Otros textos mucho más desafiantes también ocupan su espacio, como este que rezaba en un ómnibus P2: Diciendo la verdad ni ofendo “ni miento.”

Hace algún tiempo, al Delegado de mi circunscripción se le ocurrió la idea que yo lo ayudara a confeccionar un boletín con los servicios que se ofertaban en la comunidad.  Se incluirían, claro está, las prestaciones de los electricistas, plomeros, manicures, peluqueras, vendedoras de durofríos… Había que esperar a que la iniciativa fuera aprobada en el Consejo Popular.  Nunca se llevó a cabo.

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.

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