Heterosexuales contra homosexuales

Isbel Díaz Torres

Las personas son inteligentes, y saben modular y hasta enmascarar sus criterios

En plena Jornada contra la Homofobia, me he visto inmerso en una diatriba contra los homosexuales, transexuales y travestis.  Un profesor nos ha aconsejado muy seriamente a sus alumnos que no aparezcamos por el Vedado el día 14 de mayo.

La Jornada este año ha tenido una mayor visibilidad para la población cubana.  Los dos principales medios oficiales de la isla: el periódico Granma y el Noticiero Nacional de Televisión, promovieron sendos reportajes abordando el tema.  Esto ha sido muy bien recibido por los activistas LGBT en Cuba.  Otros medios periodísticos, como IPS, han seguido bien de cerca en evento.

Desafortunadamente, yo no he estado al tanto de los sucesos, debido a cuestiones de trabajo, y no había podido medir el debate social en torno al tema.  Pero parece que a veces puede ser conveniente estar alejado para percibir las reacciones de otros públicos.

Me encontraba yo en el receso, en un curso de adiestramiento cuyas señas no daré.  Fue entonces cuando el profesor, en tono de broma, nos dijo a todos “no se vayan a aparecer el 14 de mayo por el Vedado.” La mayoría quedó intrigada, pero yo comprendí al instante de qué se trataba el asunto.

Esa es la fecha que el Centro Nacional de Educación Sexual, con Mariela Castro al frente, escogió para realizar una conga por la calle 23, desde el malecón hasta el Pabellón Cuba.  Se realizó por primera vez el año pasado.

De manera inmediata, el profesor argumentó el por qué de su recomendación: “ese es el día de la pajarería.” Fue entonces cuando los alumnos, en su gran mayoría varones, se incorporaron de modo activo a la chanza.  “No vayan al Vedado a nada, que todos los que pasan por ahí ese día están dichavaos*.” dijo uno de mis compañeros de aula.

La Jornada recibió calificativos como “Día mundial del plumaje.” “Día de los pájaros.” “Jornada cubana de la pajarería.” entre otros.  Es curioso ver la poca originalidad y pobreza creativa respecto a otros tiempos, donde la fauna convocada era comúnmente más diversa.  Pienso en epítetos como: cherna, yegua, pato, ganso, esta vez ausentes.

Le siguió un momento de más serio debate donde algunos, con tono científico, explicaron que “no todos lo hacían por descarados, sino que en algunos casos se trataba de un problema genético.” No obstante, “genético o no, yo los cogiera a todos y les estuviera dando palos desde que se levantan hasta que se acuestan.” alegó otro, que se veía muy necesitado de dejar clara su postura.

La única de las tres mujeres que habló, defendió a su manera a los gays.  Según ella, “a pesar de sus problemas, los pájaros son muy buenas personas.” El profesor ripostó diciendo que no se podía generalizar, y que muchos no eran tan buenos nada.

El debate avanzó en esa mezcla de broma y seriedad con que casi siempre hablamos los cubanos.  Entraron al debate el tema de las operaciones de cambio de sexo, la hija(o) de Cher, el hermafroditismo, la violencia contra los trasvestis, lo perdida que está la sociedad cubana, entre otros.

Me llamó la atención la mención que se hizo de un reclamo supuestamente oficial de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, por el uso del 17 de mayo, fecha en que se celebra el Día del Campesino en Cuba.

Aún cuando me sentí tentado a intervenir y dar mi posición sobre muchos de los puntos, me quedé en silencio.  Era un entorno profundamente homofóbico, y sentí una mezcla de miedo y de curiosidad.  Temía una reacción generalizada en contra de mi persona (incluido el profesor), y a la vez me parecía muy útil también observar y anotar.

El mecanismo de funcionamiento de los prejuicios no permanece inalterable.  La educación sexual cala en la sociedad de alguna manera.  Los que nos interesa subvertir las injusticias y la violencia contra determinados grupos sociales o individuos, también debemos saber evaluar la efectividad de nuestras estrategias.

Es preciso también reconocer que las personas son inteligentes, y saben modular y hasta enmascarar sus criterios.  Por eso fue bueno no intervenir.  Por eso, y por la evaluación final del curso que ese profesor me dará dentro de unos días.

* dichavaos: descubiertos, expuestos, puestos en evidencia

 

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.

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8 thoughts on “Heterosexuales contra homosexuales

  • Hola, desde España por casualidad entré en esta web, me quedo ¡asombrado! que en Cuba os allaís quedado tan atrás en la libertad sexual del individuo, sea hombre o mujer, aquí es totalmente legal el que dos personas del mismo sexo se casen, y formen una familia con los mismos derechos y obligaciones que las familias heterosexuales, un poquito de respeto y libertad ¡por favor!
    Un cordial saludo para todos desde España.

  • Así es Paquito, tienes razón, fue una inconsecuencia. Espero ser más valiente para la próxima.
    Lo último que me ha pasado ha sido que varios gays del trabajo han atacado la conga de 23 porque “para ser maricón no hay que disfrazarse de mujer”. Por suerte a esos sí les salí al paso. Ese caso sería “Homosexuales contrahomosexuales” jejeje qué ironía
    Un gran beso para ti.

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