Hacen sufrir a un murciélago en la Plaza de la Revolución

Isbel Díaz Torres

tortura-murcielagoHAVANA TIMES – Hace unos días les comentaba de la promoción del maíz transgénico en una Feria que celebraba un aniversario más de la Unión de Jóvenes Comunistas en Cuba, y que junto a los pioneros, ocupaban gran parte de la Plaza de la Revolución.

Pero aquel detalle no fue la única cosa que me llamó la atención, sino lo profundamente antiecológico que era en su totalidad casi todo lo que allí sucedía.

Exposiciones de animales disecados, shows de perros entrenados, música muy alta hasta alcanzar la categoría de ruido (uno de los principales elementos de contaminación en La Habana), y lo peor de todo, tortura de murciélagos.

Sí. No es una exageración.

Un grupo de estudiantes de la Facultad de Biología, en el noble afán de acercar a los niños a la fauna cubana, trajeron un pobre murciélago vivo para mostrarlo. Es posible que fuera de alguna de las especies: Artibeus jamaicensis, Molossus molossus, o Tadarida brasiliensis, cualquiera de las tres bastante comunes en el Vedado.

Los estudiantes agarraban al pobre animalillo por los extremos de sus patas delanteras, y las extendían completamente para que pudieran verse las alas de este mamífero volador. Esta acción la repetían una y otra vez, aun cuando los espectadores no se habían movido de su sitio.

Pero una vez culminada la explicación de las alas, no se crea que soltaban al animal; seguían con él en la mano, casi en un puño, y mientras gesticulaban ampliamente, proseguían a explicar el mecanismo de eco localización de los quirópteros.

No era suficiente el estrés que vivía el pobre después de haber sido cazado y encerrado, sino que además, ahora se violaba su ritmo circadiano, en particular su ciclo de sueño-vigilia (todos sabemos que son animales de actividad nocturna y que por el día duermen en lugares oscuros).

Por si no fuera poco, entonces debía mantenerse como en una eterna “montaña rusa”, con las constantes subidas, bajadas, giros, y paros de la mano del expositor, que olvidó (vaya paradoja para un futuro biólogo) que lo que tenía en la mano era un ser viviente.

Por supuesto que intervine y llamé la atención de uno de los jóvenes, quien como respuesta me lanzó una pregunta desafiante: “¿Qué piensas que es mejor: que el animal sufra un día, o que estos niños aprendan a valorarlo y protegerlo?”.

Pensé un segundo y respondí que quería ambas cosas: que los niños lo valoraran y que no fuera torturado. Quizás no se percataba que si enviaba un mensaje con contenidos contrarios, estos se anulan mutuamente, el mensaje nunca llegará.

Después pensé que lo más probable es que los chiquilines inquietos, después de esa sesión, ya no se detendrán ante un murciélago, sino (como ya vieron con sus propios ojos) podrán cazarlo y jugar con él.

Ninguna de las especies nombradas es endémica, ni están bajo categoría de amenaza. En realidad cuba se encuentra en una posición privilegiada pues tenemos 26 especies de murciélagos, siendo el país con más cantidad de todas las Antillas, con 6 ó 7 especies endémicas.

Sin embargo, además de la falta de bioética en la manipulación, el precedente que se crea es bien negativo, sobre todo por la cuestión de la salud humana, dado que los murciélagos pueden transmitir la rabia (aunque eso no signifique que todos los murciélagos la tengan).

No hace falta que el murciélago muerda para que pase el virus a un humano. Con que se tenga una minúscula herida en la piel que se ponga en contacto con la saliva de los murciélagos, ya hay riesgo. Recordemos que ellos se lamen su pelaje, como buenos mamíferos que son.

Por otra parte, las poblaciones de murciélagos están descendiendo con rapidez en todo el mundo: 77 especies figuran como casi amenazada, 99 como vulnerables, 53 se encuentran en peligro de extinción, 25 en peligro crítico, y 5 figuran como ya extintas.

Además, la mayoría de las especies de murciélagos viven en poblaciones pequeñas, lo que las hace vulnerables.

Ya en otro momento había comentado que la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, donde estudié por cinco años para hacerme biólogo, no es precisamente el mejor lugar para formarse una sensibilidad ambientalista.

No obstante, al ver a estos jóvenes que al parecer forman parte de un grupo que se llama “Planta”, me pareció que era al menos un intento de calar en la sensibilidad de la gente en temáticas ambientales, y dejar de mirar a los elementos que componen los ecosistemas meramente como “recursos naturales”.

Es una pena que fueran usados para rellenar un espacio donde además se estimulaba la pasión por las armas de fuego, los uniformes militares, los transgénicos, el petróleo, las tecnologías para la vigilancia de la ciudadanía, y cuánta cosa pudieron encontrar para celebrar una organización que para colmos, de comunista le queda solo el nombre.

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.


28 thoughts on “Hacen sufrir a un murciélago en la Plaza de la Revolución

  • el 11 enero, 2016 a las 8:26 am
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    Isbel, lamentable tu comentario.
    En ese festival estábamos invitados varios participantes (no precisamente como relleno!), entre ellos nuestro proyecto “Planta! iniciativa para la conservación de la flora cubana” que promueve la participación de estudiantes de biología en actividades de educación para la conservación. La persona que vez en tu foto manipulando el murciélago no es un estudiante, es un investigador del Instituto de Ecología y Sistemática del CITMA; especialista en murciélagos y que sabe perfectamente como manipularlo. Muchos niños que han tenido la oportunidad de participar de estas acciones han dejado de tenerle miedo a estos animales y seguramente no tendrán que decir cuando sean viejos … “Yo les caía a piedras” como muchos de los comentarios que hay en este artículo.
    Por cierto, son muy pocos los casos de rabia transmitidos por murciélagos conocidos en Cuba; de hecho hace más de 20 años no se reporta ninguno.
    Muy muy lamentable tus críticas, sobre todo porque con esto sólo creas un estado de opinión negativo que no lleva a nada, como el que creaste ese día en el festival. La pregunta es, desde tu accionar “ecologista” que estás haciendo?
    Nosotros llevamos ya más de 18 000 personas involucradas en actividades de sensibilización y tu ¿qué?
    Te invito a seguirnos en facebook y ver todo lo que hacemos https://www.facebook.com/plantlifesociety/
    Más hacer y menos decir, Isbel…
    Saludos,
    MSc. Alejandro Palmarola
    Presidente
    Sociedad Cubana de Botánica

  • el 19 agosto, 2015 a las 4:26 pm
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    Hay lugares en el mundo donde comen roedores y vi un documental en China donde comen escorpiones con arroz! Quizás Cuba debía exportar ratas a China. :-)

  • el 19 agosto, 2015 a las 4:24 pm
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    Ya comenzó a medirse hace tiempo desde el cuento del sastre valiente que mato 7 (moscas) de un solo golpe!
    :-)

  • el 15 agosto, 2015 a las 3:55 pm
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    Y por ultimo lo de las campañas del Aedes Aegitis aunque lo dije bromeando realmente merece un estudio. Recuerdo cuando fumigaban en la playa de boca de galafre con una avioneta de fumigación para matar los mosquitos también envenenaban montones de peces que se veían al día siguiente flotando en la orilla de la playa. Eso por ejemplo es como matar un mosquito a cañonazos. Queriendo eliminar un problema no se miran a las consecuencias que pueda traer para otros animales y fauna.

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