Habanastation, donde un coronel son como 300 botellas

Isbel Díaz Torres

Contradicciones entre un niño rico y otro pobre en la Cuba socialista.

La nueva película cubana resulta un alivio para los ricos de la isla. Cuando tengan cargo de conciencia, ya saben que basta con regalar un PLAYSTATION a un niño pobre.

El nuevo filme de Ian Padrón está siendo un éxito en la capital cubana, y estoy seguro que lo será en todo el país, y mucho más cuando salga a las arenas internacionales. La historia no ofrece una versión edulcorada de la realidad, sino que expone varias de las contradicciones que marcan la actualidad de la isla, y lo hace de manera sincera y directa.

En los debates que su director ha estado promoviendo durante esta semana en la capitalina sala Chaplin, se ha revelado que los dos niños protagonistas encarnan al mismo Ian Padrón y a un desconocido Carlos Roque, vecino del barrio La Timba.

En la vida real, mientras el padre de Ian era el famoso Juan Padrón (realizador y autor del personaje animado Elpido Valdés), y lo llevaban a la escuela en auto, Carlos era solo un niño pobre que vivía en una barriada desfavorecida de la Habana.

Contradicciones entre un niño rico y otro pobre en la Cuba socialista: eso pintaba muy interesante. Los escandalosos privilegios de determinados grupos sociales, minoritarios, siempre han molestado a un pueblo pobre, pero cultivado en un profundo sentido de justicia.

Entonces ¿cuál es el problema? ¿No queremos un cine crítico?

Una de las primeras cosas que me molestó fue que se escogiera para encarnar al padre rico a un jazzista exitoso. Cualquiera sabe que la gente en Cuba privilegia a sus músicos y deportistas. Los debates sobre el auto de Sotomayor, o de los músicos de los Van Van, forman parte de los mitos populares.

Por supuesto que reflejan desigualdades injustas, pero la gente lo tolera. Lo que sí no tolera son los privilegios, secretos a voces, de la aristocracia militar de la isla, por ejemplo, de algunos altos dirigentes del estado cubano, o de ex-militares convertidos en panzudos empresarios del turismo. Eso sí hubiera sido valiente reflejarlo. Pero a fin de cuentas, no es mi película, hay que respetar la idea de sus realizadores, y no es tan grave.

El nuevo filme de Ian Padrón está siendo un éxito en la capital cubana.

Los avatares del filme llevan al niño rico hasta el barrio pobre. Allí reconoce una realidad totalmente ajena a la suya. Por cierto, no solo él la descubre, también muchos espectadores del Chaplin se asombraron que cubanos vivieran en semejantes condiciones. A veces me pregunto dónde vive la gente.

Carlitos, la contraparte del acomodado pionero vanguardia, es un mulato indisciplinado que se pelea en la escuela y que no asistió al desfile del 1º de mayo. Tenía que ir a buscar el gas para su cocina, pues su padre está en la cárcel y su madre ha muerto.

Debo confesar que el dibujo de este personaje me gustó mucho. Era poseedor de esa dureza y dignidad que otorga el trabajo. Ya el controversial Silvio Rodríguez había dicho: “Tener no es signo de malvado / y no tener tampoco es prueba / de que acompañe la virtud; / pero el que nace bien parado, / en procurarse lo que anhela / no tiene que invertir salud.”

La nobleza de Carlitos es conmovedora, al igual que su desprecio por los “niños de papá.” Nunca ha jugado con un PLAYSTATION, y su sueño infantil es tener un coronel (papalote grande). Para eso recoge, limpia y vende botellas de cristal. “Un coronel son como 300 botellas.” dice, y aún le faltan muchas por colectar.

No es difícil imaginar que la historia trata sobre la transformación humana en el niño rico, quien logra destrozar su egoísmo en un día, gracias a los influjos éticos del niño pobre.

Eso no estaría tan mal si la historia, además, no castrara la rabia del pobre. El filme llama a una tolerancia mutua que paraliza a los individuos desfavorecidos, mientras los privilegiados continúan su desarrollo económico y su exitosa carrera social.

Carlos y Mayito.

En el debate posterior, un joven estudiante de psicología, emocionado por la belleza de la película, lo dijo con total exactitud: “A pesar de las diferencias de clase, la armonía puede prevalecer.”

Qué cosa tan terrible. Un gran trabajo han pasado los artistas cubanos para poder denunciar esas diferencias, y ahora, cuando lo hacen, es para lograr la simple aceptación de estas. Es la naturalización de la injusticia.

Para colmos, Ian Padrón responde que “hay muchas formas para que un niño sea feliz.” lo cual es cierto dentro del discurso del respeto a las diferencias, pero totalmente paralizante en la arena de las luchas reivindicativas.

Los dos niños se hacen amigos y terminan felices, para emoción de toda la sala. De tal modo, el rico agregó a sus riquezas materiales los valores espirituales de la amistad, el desinterés, la solidaridad, la valentía.

¿El pobre? El pobre se ganó un PLAYSTATION III, y la certeza de que los ricos son buena gente.


11 thoughts on “Habanastation, donde un coronel son como 300 botellas

  • el 11 agosto, 2011 a las 6:30 am
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    Hola
    Ayer termine de ver la peli, pues lo hice a retazos. A mi, en lo personal, nada me dejo. Por supuesto que se que lo importante no son nuestras posesiones sino nuestros valores.
    De todas maneras reconozco el loable esfuerzo no solo de Ian, sino tambien de las instituciones (ICRT; ICAIC) por presentar con honestidad un tema que puede ser polémico.
    El principal aporte que le veo a esta peli es reconocer que en el mundo infantil están las semillas de lo que seremos luego, hasta de las cosas más feas.
    Si creo que para el final no es lo mismo que le regale o que le preste el playstation. Sin embargo, me preocupa que este final es lo que queda en la memoria de la gente y es sobredimensionado en especial por los ninyos y ninyas cuando de toda la peli es lo más intracedente.
    A lo largo de todo el filme el Mayito va aprendiendo las desventajas de vivir en un barrio marginalizado pero al mismo tiempo va descubriendo un ambiente de solidaridad, camaradería, espontaneidad, etc.
    Del cualquier manera, la peli se muevel todo el tiempo de estereotipos en estereotipos aun cuando intenta solventarlos. Tal es el caso del musico existoso mulato que quiere progresar y recuerda de donde vino. Me preocupa un poquito el tratamiento de la racialidad en la peli, y tengo la sensacion de que el autor intentó minimizarla poniendo a ambos nenes mulatos…
    Pero ya ese es otro asunto… y me quedo pensando.

  • el 1 agosto, 2011 a las 11:42 am
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    Pienso que aquellos que consideran que esas diferencias de oportunidades son inevitables, encontrarán en la película una gran obra. Lamento decirles que yo no soy de esos. para mí ese tipo de diferencias (la de las oportunidades) se llama injusticia, y su denuncia es útil si conduce a la movilización de las conciencia hacia la superación de esa injusticia. Eso no sucede en el filme, y eso critico.
    giraldilla: Como dije en el artículo, la película ya recibió el Premio a la Mejor Película de Ficción del Festival de Traverse City, en Michigan, Estados Unidos (dónde si no…)
    Palma Real, coincido contigo que el propósito de la película no fue ‘denunciar las diferencias’, pero lo hizo. Por lo demás, estoy seguro que mi sentido de democracia es diferente al tuyo.
    el_yoyo: Sobran los ejemplos de audiovisuales cubanos que exponen esos e incluso más peliaguados problemas. Incluso, existen en Cuba materiales que sin denunciar tanto, logran movilizar el pensamiento y la sensibilidad crítica de la gente. Estamos en el 2011. Ahora, si el sentido de supervivencia condiciona tanto al autor, entonces deberá recibir estas críticas.
    Eliodoro: Se trata justamente de visibilizar ese sentido de la desigualdad, ese que no viste cuando niño.
    Victor Suárez: Vi perfectamente bien la película. La escena es lo suficientemente ambigua y el texto bien escueto, y permite hacer ambas lecturas. Un amigo me vendió una guitarra porque se iba del país, y necesitaba el dinero. Al vendérmela me dijo lo mismo: “me la cuidas…”. No debe igualarse siempre el sentido de pertenencia con la propidad del objeto. En cualquier caso, eso no cambia un ápice el sentido de lo que digo.

  • el 30 julio, 2011 a las 1:35 pm
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    No he visto la película, y no creo que verla me va a añadir algo a las vivencias personales en Cuba. La película tendrá su relevancia en la medida en la que sea capaz de llegar a la gente y lograr hacer despertar a quienes a pesar de todo viven ajenos al mundo de la absoluta mayoria de los cubanos. Es cierto, las oportunidades siempre estuvieron ahi, como mismo los oportunistas. Creo que han habido pelis mucho mas valientes hasta ahora, más la serie de cortos de Eduardo del Llano que si apuntan con el dedo al sistema y al gobierno cubanos, documentales sobre la prostitucion infantil, sobre la corrupcion generalizada, sobre manipulaciones historicas colosales, desafortunadamente estos no alcanzan la difusion pública en los medios estatales. Pienso que puede ser algo bueno en la direccion correcta, pero es igual de funcional que autorizar a los cubanos a poder comprar celulares y computadoras, de un lado te enajenan y te mantienen alejado del contexto del debate y al mismo tiempo recaudan un monton de dinero que todos sabemos no se re-invertira en la infraestructura de la isla que sustenta al cubano de a pie. sin animo de restar valor a la peli, como he dicho no la he visto. Me gusto mucho Havana Blues por ejemplo.

  • el 27 julio, 2011 a las 5:00 pm
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    Hola Isbel, creo que no viste bien la película… al final la pleyEstaichon no se la regaló sino que se la prestó para que jugara con ella…. creo que le dice algo así como que “me la cuidas…” mucha gente interpretó que se la había regalado… porque inclusive hubo niños que se acercaron al micrófono allá en el Chaplin (donde también estuve), y esos niños dijeron que lo que más le gustó de la película fue cuando al “pobre le regalaron la playStation” … en realidad no se la regaló… se la prestó para que jugara porque durante toda la pelicula el pobre nunca pudo jugar con el equipo…
    La vemos de nuevo y verificamos? jaja!? Yo pienso verla cuando pasen un poco las colas que dicen que acá La Habana es un mar de gente queriendo verla! La peli te saca las lágrimas y te hace reir a lo cubano… por fin un apeli en la que no hace falta decir una grosería para que la gente se ria ni sacar un desnudo para que la gente vaya al cine a verla…
    nuestro cine necesita de obras como estas, realizadas por jóvenes… al igual que el resto de las esferas… los jóvenes necesitamos que nos devuelvan los espacios… que nos devuelvan el país…

  • el 25 julio, 2011 a las 12:33 pm
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    Coincido en mucho con el comentario de Palma Real# 5.El asunto de la igualdad es muy relativo y depende de como se le mire,le pongo un ejemplo.Yo creci en la decada de los 80 en cuba.Se podria decir que ha sido el periodo en donde se alcanzo una mejor calidad de vida dentro de la etapa “revolucionaria”.Mi papa tenia un muy buen trabajo y mi mama tambien trabajaba.Eso nos permitio acceder a ciertos productos y servicios que aun estando a la venta legal no todos podían pagar.Y desde bien chiquito en la escuela,a pesar de que según el discurso todos eramos “iguales” se podía apreciar quienes eran los ninos “menos afortunados”.A pesar de todo en nuestras mentes no había ese sentido de la desigualdad.Y cosas de la vida,hoy viviendo fuera de cuba, después de contarle a algunas amistades acerca de mi infancia,resulta ser que para ellos yo fui un nino pobre.Mi conclusión es que la igualdad plena no existe y nunca existió realmente en cuba,lo demás lo pusieron en nuestra mente.Y que realmente si hay algo que puede florecer al margen de las diferencias es la amistad.Que en cuba se pueda abordar esa realidad a través de una película sin mas censura de la que se pueda auto aplicar el creador,es un gran paso para todos los cubanos.Y es una de tantas vendas que aun nos faltan por quitarnos para poder transitar de la mejor manera posible hacia el futuro que le espera a cuba.

  • el 24 julio, 2011 a las 11:22 am
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    Supongamos que Ian Padrón le pusiera al niño rico el apellido Castro aunque no se refiera a la familia de quién tu sabes. Entonces:

    — No conoceríamos nunca de la película
    — Ni sabríamos más de Ian Padrón

    Por muy crítico, valiente o vertical que sea un joven en Cuba, hay algo que tenemos todo y es instinto de supervivencia. O como decía mi abuela:

    Hay que nadar y guardar la ropa

    Otra cosa no es sólo un suicidio, sino una estupidez que no llegaría a ningún lado ni nadie sabría.

  • el 24 julio, 2011 a las 10:39 am
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    Sinceramente siento discrepar con el autor. Su crítica parte del fallido discurso oficial de la igualdad, de la eliminación de las diferencias. Que no existan diferencias quiere decir que lo que hay es igualitarismo, no que existe igualdad. La igualdad tiene que ver con las oportunidades, iguales para todos. Pero el resultado final siempre será relativo. Para algunos claro que será más fácil porque partirán de situaciones “ventajosas” y estas ventajas también son relativas pues no es difícil comprobar la vocación por el esfuerzo de los más desfavorecidos en contraposición a la de los “hijitos de papá”. No he visto la película pero estoy segura que su propósito no ha sido “denunciar las diferencias”, sino, quizás, hacer ver que la verdadera riqueza no está en lo material sino en los valores que logremos inculcar a nuestros hijos y desenmascarar ese estúpido discurso oficial que no ha hecho más que fomentar la malsana envidia. Una sociedad igualitarista es lo peor que podría existir, además de ser imposible en cualquier país democrático.

  • el 24 julio, 2011 a las 1:42 am
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    La pelicula puede ser que tenga exitos en Cuba donde hasta ayer era un tabu hablar de diferentes clases sociales, donde siempre nos han ensenado que somos todos iguales pero no creo que internacionalmente pueda tener exito, un guion que cuenta la historia de 2 ninos, uno rico que se entera que en la Cuba comunista donde nacio existen ninos pobres ( hasta ese momento donde vivia en la luna ??????? ) que por casualidad conoce los barrios marginales de la Habana ( hasta ese momento donde vivia dentro de una bola de cristal ??????? ) y donde hace amistad con un nino pobre y para aliviar la conciencia le regala una playstation y vivieron para siempre felices y contentos, si figurate, un poquito patetico como guion, el director le puede pedir consejos al padre para la proxima pelicula

  • el 23 julio, 2011 a las 6:09 pm
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    Pues me he quedado con muchas ganas de verla. Qué bien que levante diferentes reflexiones. Me hiciste recordar a Machuca, la película chilena, que también plantea una relación de amistad entre dos niños de diferente estrato social. Pero al final, cuando llegan a intervenir el barrio del pobre y la policía se quiere llevar al rico, pensando que es de ahí, el rico le dice al policía que no lo es, que mire sus tenis de marca, y no se lo llevan. Hasta ahí llegó el asunto.

  • el 23 julio, 2011 a las 5:18 pm
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    Pero es asi Isbel,la gente no sabe,del Grupo gaviota,o las tiendas Panamericanas…etc etc “pertenecen”
    Al Ministerio del Interior ,o a las FAR,me pregunto a donde va a parar el dinero!…me acorde del caso “OCHOA” …y Toni de la guardia,,con el Cimex….corrupcion??las drogas? era solo…..un “escarmiento”?…tengo un hijo,nacio en Colombia,es “pobre”,a los 6 meses ,lo traje hacia alemania,pero en la escuela “exige”….tiene otro amigo…se llama Niclas, la mama trabaja en el Deustche,
    Bank..el padre..es como “gerente” de un Hotel…pero son “amigos”…lo mas importante!

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