Espacio Laical: revista deseable para una Cuba deseada

Isbel Díaz Torres

El malecón de La Habana. Foto: Juan Suarez
El malecón de La Habana. Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — La revista Espacio Laical ha demostrado, sobre todo en estos últimos años, que el imprescindible terreno para el encuentro y el debate entre cubanos, puede ser labrado desde cualquier ámbito imaginable, siempre que tenga a la transparencia por eje.

Este proyecto editorial del Consejo Arquidiocesano de Laicos se ha venido conformando, con admirable sistematicidad, como la publicación que con mayor seriedad ha hurgado en las problemáticas espirituales, políticas, y sociales, de una nación en franco proceso de transición.

No pretendo desconocer los ciertos aportes de algunas otras pocas revistas que, desde perfiles más ceñidos, contribuyen al análisis reflexivo de la realidad. Pienso sobre todo en “Temas”, y desde ámbitos más universales, académicos y teóricos, en “Criterios”.

Tampoco erijo a Espacio Laical como dechado de perfecciones, redactada por “seres elegidos e iluminados”, y mucho menos como diseño clonable para el resto de los empeños editoriales nacionales.

Pero lo cierto es que esta revista, emergida de los ámbitos católicos insulares, ha logrado sorprender, remover, y retar el intelecto de quienes buscan reflejo verídico de una realidad consuetudinariamente ocultada al público lector.

Si bien de todo se ha dicho en la blogosfera cubana y en otros espacios digitales, por otro lado no es común encontrarse papel seriado impreso con la aguda crítica, y el atrevimiento propositivo de Espacio Laical.

Tal atrevimiento (comedido y sin excesos verbales) le ha traído no pocos dolores de cabeza a sus editores. Flechas han surcado el Espacio, desde la izquierda, la derecha, de abajo, de arriba, y de bien arriba; lo cual, por más que pese a algunos, habla de una verdadera pluralidad e inclusión.

Espacio Laical ha presentado propuestas atrevidas como son los ciclos de charlas en el Centro Cultural Padre Félix Varela (sede del antiguo Seminario San Carlos y San Ambrosio), aunque a ese proyecto le falta aún muchísimo por desarrollar.

Qué decir de los empeños del Laboratorio Casa Cuba, donde los editores Roberto Veiga y Lenier González han tenido una huella tan significativa, junto a otros destacados intelectuales portadores de disímiles visiones políticas.

Espacio Laical se ha manifestado “a favor del reencuentro, el diálogo, la reconciliación y el perdón entre todos los cubanos sin excepciones onerosas de ninguna índole”, y ha sido fiel a esos principios, lo cual no es poca cosa, en una sociedad tan polarizada.

Media docena de colaboradores de Havana Times, por ejemplo, hemos tenido espacio en las páginas de esa revista para expresarnos en los más variado tópicos.

No se me escapa que otras personas no han encontrado la misma acogida, pero el equipo ha expresado en cada caso sus razones. Lo cierto es que tampoco en Havana Times publica todo el que quiere, ni en Granma, ni en El Nuevo Herald; cada espacio con mayor o menor legitimidad.

Espacio Laical no ha traicionado su vocación católica, lo cual es muy respetable, aún cuando yo no comparta tal cosmovisión. Lo que sí no da lugar a dudas es que ya hace bastante no es una revista “para” católicos, exclusivamente.

Los jóvenes en la Universidad de La Habana la buscan, investigadores nacionales y extranjeros la citan, la gente la lee. Por eso es deseable. Una nación cada vez con más libros e instrucción, y con menos gente que lee, es lo que se ha venido conformando; y es deseable revertir eso.

Es deseable como ejercicio democrático y de civilidad, de apertura y apego a principios de decencia en los que se cree.

Es deseable porque falta muchísimo por recorrer, y Espacio Laical acopia, metro a metro, sin rubor ni escrúpulo, los vericuetos teóricos y los ejercicios prácticos por donde avanzamos los cubanos, y donde a veces el fango nos puede ensuciar.

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.


25 thoughts on “Espacio Laical: revista deseable para una Cuba deseada

  • el 12 junio, 2014 a las 10:07 pm
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    Disculpen mi ignorancia, pero veo a Espacio Laical como un jarabe, una aspirina con la que la Iglesia, en complicidad con la junta militar, aparenta abrir un espacio para que unos pocos y atemorizados se atrevan a jugar con la cadena sin molestar al gorilato… quizás ya ni eso, como lo demuestra el truene de sus editores, reemplazados por un sicario intelectual favorito de su semi-retirada Eminencia, Cardenal Ortega.

    Pero admito que Isbel Díaz está muy familiarizado con E. L.; porque este artículo tiene el mismo estilo nebuloso, donde ambigüedades y omisiones copulan para crear una realidad tan falsa como cómoda.
    Por favor, qué Espacio Laical es un lastimero intento de ingienería social enfocado en la periferia del rebaño intelectual de intramuros; y lo que HOY y AHORA es casi noticia en el tema, es el truene de sus editores y el posterior chancleteo epistolar entre estos dos cristianos y el león que Ortega les azuzó para devorarlos.

    Buena suerte a quienes creen que el cáncer se cura con aspirinas; y vergüenza de quienes saben que es cáncer e insisten en hacernos creer que es un resfriado y se alivia con aspirina.

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