Colapsa mi Consultorio del Médico de la Familia

Isbel Díaz Torres

El consultorio y al lado mi ceiba muerto.

HAVANA TIMES — Mi ceiba murió por un consultorio médico que hoy se viene abajo. Cada día lo veo cómo pierde alguna ventana, o como cae un trozo de techo, sin que la comunidad de San Agustín haga nada para recuperarlo.

Es entonces que miro hacia el lado y veo el cadáver de mi vieja ceiba, ya carbonizada por los incendiarios de la cuadra, y recuerdo la injusticia de su asesinato, ahora más injustificado todavía.

Es que el legendario árbol fue talado a instancias de la doctora de ese Consultorio del Médico de la Familia. Ella y su esposo temían que una de las gruesas y gigantescas ramas de la ceiba, rebosante de vigor, cayera sobre el consultorio y lo destruyera.

Podaron el gran árbol hasta dejarlo como un obelisco. Primero la rama que daba hacia el consultorio, después la que se le oponía, para lograr el equilibrio, después otra, y otra, todas fueron cayendo con gran estruendo, a fin de salvar el inmueble.

Nunca la ceiba dañó a la pequeña casa de dos plantas, sin embargo el consultorio está hoy destruido. La obra de cientos de años de la naturaleza fue cambiada por una construcción mediocre, de diseño seriado, sin que la comunidad tuviera sentido de pertenencia hacia ella.

Por su puesto, hace alrededor de 4 años que la doctora y su esposo abandonaron el local. Ambos estudiaron conmigo en la primaria. Roberto (el esposo) era mi amigo y se sentaba junto a mí en el aula, éramos los alumnos modelos.

La doctora también era de mi aula, una muchachita muy inteligente y frágil, con gafas gruesas. Mis amigos de la primaria mataron a mi ceiba de toda mi vida, para después irse y abandonar el lugar que supuestamente habían protegido. Terrible ¿no creen?

No se sabe quiénes construyeron aquel Consultorio. La gente recuerda que fue uno de esos maratones de la Revolución, por allá por 1985, cuando empezaron a construir estas casitas por todas partes, con mucho apurado, para entregarlos el 26 de julio, o para “regalárselos a Fidel el día de su cumpleaños”. ¿? Solo eso.

Pero bueno… después que se fueron los médicos en la casa se metió el vicepresidente del Consejo Popular de San Agustín con su familia, quien vivió allí por más de dos años. Un tipo desconocido por todos, pues no era del barrio.

Cuando se fue, pues ahí quedó la casa. Quienes la necesitábamos no podíamos repararla para vivir en ella. Sencillamente había que mirar cómo poco a poco se fueron robando las puertas, las ventanas, el inodoro, el fregadero, las lámparas, los tomacorrientes, los cristales…

Entré a tomarle unas fotos en estos días, y al día siguiente parte del techo se vino abajo. Pude haber sido víctima de un accidente, que felizmente no sucedió.

Mi ceiba murió para que hoy tuviéramos este potencial basurero en el parque. El consultorio es también un potencial montón de escombros ahora. La gente de la comunidad pasa, mira, sigue su camino.

Photos: Isbel Torres

 

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.

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17 thoughts on “Colapsa mi Consultorio del Médico de la Familia

  • julio mi consolte ahi si tienes razon.

  • Luismi si esta prohibido que pida permiso y si no se lo dan que nos cuente eso también.
    A Michael Moore le dieron permiso para filmar en hospitales en Cuba por que no deben darle permiso a cualquier Cubano a hacerlo tambien?

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