Todos hablan de lo mismo

Irina Pino

Balcón de La Habana.  Foto: LInda Klipp
Balcón de La Habana. Foto: LInda Klipp

HAVANA TIMES — Todos hablan de lo mismo: de las relaciones restauradas entre Cuba y los Estados Unidos. Unos se muestran optimistas, otros escépticos, pero lo real es que la noticia nos ha removido a todos.

La gente quiere viajar, buscar un modo de vida con mayores posibilidades monetarias y tener internet. Pienso que es entendible, aun más por estar ligados a un país que a pesar de tantos diferendos nos queda casi a la vuelta de la esquina.

Desde chicos crecimos viendo películas norteamericanas, aceptando el inglés como nuestra segunda lengua, y nos identificamos con cosas de su cultura, a pesar de que hubo muchas prohibiciones y todo lo que oliera a norteamericano era lo peor, recuerdo que cuando cursaba la enseñanza primaria, en la escuela no se podía decir que se tenían familiares en los Estados Unidos, era un tema tabú como el de la religión.

En mi caso, estuvimos mucho tiempo sin tener comunicaciones con mis tíos. Ya a finales de los años setenta con una política de distensión entre Carter y el gobierno de Cuba, viajaron familiares de la “Comunidad” desde la potencia a ver a los suyos en la isla. Vinieron mi tía y mis primos por primera vez después de una larga separación. Trajeron nostalgia y maletas llenas de regalos. Se estableció luego la correspondencia, la necesidad de los lazos se hizo evidente. Todos éramos parte de una familia fracturada por lo económico.

Cuando se pudieron mandar las remesas familiares, fueron la gran ayuda, al menos podíamos comprar los artículos urgentes, y de vez en cuando darnos unos cuantos gustos, como los turrones y el vino los fines de año.

En medio de una crisis familiar que ocurrió en mi casa: la rotura del motor del agua –llevábamos cargando cubos por más de un mes y no se podía resolver un nuevo motor porque no se encontraban ni en los centros espirituales–; por lo que mi tía, nuestra salvadora, tuvo la idea de comprar un motor y enviarlo. Eso no lo puedo olvidar, fue una acción sin precedentes.

Ahora mi tía es vieja y está en un Home (Asilo), y a mi madre que tenía esperanza de verla el año pasado, le negaron la visa.

Ojalá que ahora con los cambios, se puedan encontrar estas hermanas octogenarias y darse el último adiós.

 

 

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.


17 thoughts on “Todos hablan de lo mismo

  • el 1 enero, 2015 a las 11:09 am
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    ¿Gratis sólo una vez?

    Pues a mi me pretendían cobrar dos “habilitaciones”, una cada dos años cuando fui a sacar pasaporte nuevo. (No suelo ir a Cuba así que en seis años nunca habilité)

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