Querido presidente Obama

Por Irina Pino

Obama llegando a Cuba.
Obama llegando a Cuba.

HAVANA TIMES — Sin un cielo perfectamente azul, y bajo una llovizna pertinaz, se esperó la llegada del presidente estadounidense Barack Obama. No hubo glamour, solo un frío grupo de periodistas en una plataforma frente al avión, bastante alejada, por cierto.

Pero la atractiva sonrisa de Barack Obama, sosteniendo un negro paraguas para proteger a su encantadora esposa e hijas, fue suficiente. La fugacidad del momento pasó cuando se montó en la limusina y desapareció, seguido por otras limusinas y autos. No sucedió lo que muchos ansiaban: gente del pueblo acordonando las calles con banderitas de ambos países, dando vivas y gritando de alegría.

Se proyectó una visita por la tarde a la Catedral de La Habana, para ver la antigua arquitectura y entrevistarse con el cardenal. ¿Por qué no pensaron en llevarlo después a un barrio pobre en la calle Cuarteles y Aguiar, en la misma Habana Vieja?

Me simpatiza Obama, hombre que ha contribuido a logros sociales, que desde su juventud se empeñó en conquistar durante su carrera de abogado, senador, y luego como presidente, derechos para los afroamericanos e inmigrantes. También beneficios para los infantes de familias más desposeídas. Su faceta de escritor me acerca aún más a él.

Mientras se habla en el noticiero de la agenda de actividades que tendrá en La Habana, le pregunto su opinión a mi madre. A lo que ella me responde: –es un mulato precioso, pero no ha hecho nada por Cuba. Entonces salgo en su defensa y le cuento de sus acciones por la gente de su comunidad. Ella alega que no cree en él, aunque tampoco cree en los de aquí.

Me río y le digo que me gustaría invitarlo–al igual que la anciana de 76 años lo invitó a tomar café en su casa–, a pasar 24 horas en mi humilde residencia (a Michelle y a las chicas, las llevo al apartamento que renta mi vecino de abajo).

Hablo claro con él:

–Obama, aquí tienes que desayunar el café con chícharo de la bodega, comer pan ácido. Pero no te preocupes, para eso está el Peptobismol que seguramente traes en la maleta.

–Otra cosa, si te gusta bañarte con agua caliente, tiene que ser con un cubo.

–Te puedo ofrecer jugo de guayaba o de papaya, pero ahora las frutas tienen otros sabores, “desconocidos para el paladar”.

A la noche, quizás lo convide a la Fábrica de Arte, o mejor, al Submarino Amarillo, pues sé que es fan de la música rock. Las dos primeras cervezas de cortesía las pagaría yo, por supuesto, pero las otras, van por él.

 

 

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.


10 thoughts on “Querido presidente Obama

  • el 23 marzo, 2016 a las 9:45 am
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    Realmente es un gran gobernante,porque ha librado batallas frente al congreso de su propio pais,ya que el solo no decide, sin duda tiene un gran alcance ideologico,no tiene miedo y lo demostro de forma muy coherente y clara al decirle tantas verdades a Raul en su propia cara y para el mundo,mucha suerte y salud para Obama y gracias por darnos un poco esperanzas y claridad y tiene razon,el problema de Cuba esta en Cuba y solo los cubanos lo podemos cambiar. gracias

  • el 22 marzo, 2016 a las 3:45 pm
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    Irina, espero que tu mama despues de haber oido el discurso se haya enamorado de Obama.

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