La vida simple

Por Irina Pino

La playita de La Puntilla donde suelo hacer caminata.

HAVANA TIMES – Nada permanece estático, los cambios ocurren por determinadas circunstancias. Durante esta pandemia he aprendido a vivir de forma diferente, es la oportunidad de saber que es el hoy y el ahora lo que cuenta.

El año pasado se fue rápido, hubo sucesos que transformaron mi situación, mi madre murió en un hospital, comencé a escribir un nuevo libro. Un evento doloroso, otro positivo, porque el acto de la escritura es una forma de purga, de exorcizar los fantasmas.

Y mi libro soy yo, mis reflexiones. Si bien se sufre en el transcurso de la acción, es la mejor cura para el artista. He adquirido disciplina, escribo casi a diario, reviso y perfecciono los textos. El empuje es constante.

Hago largas caminatas, siguiendo el consejo de la escritora inglesa Virginia Woolf, no solo por la mera complacencia del ejercicio físico, sino como un acto de observación.

Me alegra residir en Miramar, cerca de la costa, pues disfruto de simples placeres, como sentarme sobre una roca a mirar el mar, recoger piedrecitas, mojarme los pies, hablar con el perro que se acerca y me ladra en mi recorrido. Todo es un gran lienzo, donde todo es necesario y tiene un por qué.

No voy a mentir, existe la preocupación por comprar alimentos, pero luego vienen días tranquilos. Voy a una videoteca particular a buscar películas, series televisivas, conciertos, documentales. Invierto horas en la lectura, leo poesía y prosa, y si puedo, descargo de Internet algún libro interesante.

Rio que se une con la playita en La Puntilla.

Siento nostalgia por mis fines de semana en el Submarino Amarillo y la Casa de la Amistad, sitios donde se presentan en vivo bandas de rock. Allí la gente puede escuchar sus canciones favoritas, bailar, tomar bebidas y socializar. Ahora mi hijo pone música en la computadora y bailamos.

Para mí, que siempre he tenido una vida cultural activa, prescindir de museos, galerías, cines y teatros, es como si me hubieran secuestrado y alejado de la ciudad.

Pero no queda más remedio que aceptar las limitaciones, después de todo somos seres de adaptación, forjar metas posibles, prestar una ayuda material a alguien necesitado, confortar a un amigo enfermo, son también alimentos espirituales.

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Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

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4 thoughts on “La vida simple

  • Gracias Madrigal, tienes toda la razón, el escritor que no escribe y lee no ejercita y se estanca. El ser humano se adapta hasta a los peores castigos.

  • La capacidad de adaptacion es un signo de inteligencia y lucidez. Aprovechar para pulir tu obra y crear aun mas, es todavia mejor.

  • Hola amiga, la vida es muy corta para vivir maltratándose por cosas que no puedes cambiar, o que requieren un cambio gradual. Gracias por comentar. Un abrazo para las hermanas de Cojímar.

  • Irina,muy bueno y realista,me gusta lo que haces,aprovechas tu tiempo en algo lindo y te felicito.
    Ese es el espiritu que hay que tener.
    Un saludo y cuidate mucho.

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