La música clásica y las Fiestas Rave

Irina Pino

El Djoy de Cuba y la Orquesta de Cámara de La Habana en la Classical Fiesta Rave
El Djoy de Cuba y la Orquesta de Cámara de La Habana en la Classical Fiesta Rave

HAVANA TIMES — ¿Se puede bailar con música clásica? Ese fue el eslogan usado por el maestro Leo Brower, y director del Festival Las Voces Humanas, para promocionar el evento Havana Classical Rave, que días atrás ocurrió en la Fábrica de Arte Cubano.

Esta peculiar Fiesta Rave trató de de quebrantar las fronteras de la música, en este caso la clásica, poniéndola en función de lo bailable; experimento para un público audaz, que puede llegar a disfrutarla, pero desde una óptica totalmente diferente, que, según el maestro Leo Brower, puede mover el cuerpo, hacer danzas, besar, apretar a la pareja, incluso hacer declaraciones amorosas, y así romper el límite de la escucha de lo clásico, donde existe solemnidad y reposo.

En las llamadas Fiestas Rave se experimenta con fusiones, desde la música pop, disco, rock, electrónica, y jazz. Comúnmente se le denomina Rave Music, y los géneros más usados son el jungle, trance, hands, techno, hardcore, house y otros.

Con una duración de muchas horas, en estos eventos se combina la música con los juegos de luces coloridas, en cuanto a lo decorativo y efectista que se desea lograr; asimismo están el humo y los sonidos estridentes.

El público de la Nave 4 en la Classical Fiesta Rave
El público de la Nave 4 en la Classical Fiesta Rave

Comenzaron a finales de los años 50 en Inglaterra, y posteriormente, tomaron auge en los Estados Unidos. Podían durar toda la madrugada, hasta el siguiente día, y se hacían en lugares abiertos, estadios, garajes abandonados, trayendo en forma masiva a la clase obrera, y se asociaban al uso de drogas. Música electrónica, bailes sin coreografías previstas, danzas callejeras, actitudes bohemias, que daban a los jóvenes libertad para mostrar actitudes alegres y desprejuiciadas. Después de un receso, resurgieron en los 80, con la figura del DJ a manera de anfitrión musical.

En mi opinión, la música clásica es más pura si se la escucha de modo reflexivo, y no es que no exista la emoción, sino que se siente mejor internamente. Esa música divina, provoca una forma de ensoñación que nos envuelve y nos reconforta el alma.

Se puede crear con ella, los pintores, los escritores, se acompañan de ella para la realización de su trabajo. Y en esa unión de la creatividad con la música clásica, puede que la obra que estamos haciendo nos parezca imperecedera para el mundo, y brille más dentro de nosotros mismos.

 

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

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