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La mujer salvaje, una película del cubano Alán González

Fotograma de ‘La mujer salvaje’, Alán González dir., 2023

HAVANA TIMES – El cine cubano de la última década, se ha caracterizado por ofrecer un discurso sobre la vida en los barrios marginales. Ya sea por darle visibilidad, o por las historias oscuras, donde se refleja la violencia, en concordancia con un ambiente que por sí mismo nos adentra en la falta de recursos materiales, vicios y delincuencia. Además de la hostilidad familiar y entre vecinos.

La existencia del problema mayor se deriva de un país con desigualdades, ahora mismo, mucho más evidentes, luego de la pandemia, el mal ordenamiento (reforma) monetario y la inflación económica.

Se sabe que hay buenas producciones, con algunos ejemplos a destacar, estoy pensando en Los dioses rotos (2008) y en Conducta (2014). Ambos filmes fueron escritos y dirigidos por Ernesto Daranas. El primero trata de una profesora que investiga sobre Alberto Yarini, el célebre proxeneta, y se ve envuelta en un ambiente enrarecido por la prostitución y la amoralidad. Mientras que en el segundo, el protagónico es un niño problemático en la escuela, que, por su extrema pobreza y una madre incapaz, tiene que sobrevivir entrenando perros de pelea.

Sin embargo, Últimos días en La Habana, del director Fernando Pérez, mantiene su premisa en el optimismo, moviéndose entre la comedia y el melodrama. Diego es un gay diagnosticado de SIDA, que vive en un solar, acompañado de su amigo Miguel, quien se ocupa de ayudarlo y mantiene la casa. Su sueño es irse para los Estados Unidos, pero está atado a su compañero enfermo. La cinta es un canto a la amistad y a las posibilidades de ser feliz, a pesar del acecho inminente de la muerte.

La mujer salvaje, primer largometraje de Alán González, también nos introduce en estos ambientes sórdidos, pero con la diferencia de que aquí se ha cometido un hecho de sangre, el cual guía a los personajes y los separa. Avalada por premios en el Festival de Cine de Ceará, conquistó los premios a Mejor película, Mejor actriz, y el de Sonido. Igualmente, en el último Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, ganó en la categoría de Opera prima.

Esta historia no es lineal, sino que comienza dando fragmentos y va revelando lo que ocurrió, de un modo poco convencional. Yolanda es una mujer que ha cometido adulterio y su marido agrede al amante, casi matándolo. Por lo que su madre se lleva a su nieto para alejarlo de su influencia tóxica.

En la mayor parte del metraje, está buscando a su hijo desesperadamente, siempre bombardeada por el rechazo de sus vecinos, que la ven como una puta. En su transitar por estos barrios desheredados, donde malviven familias hacinadas, encuentra un transexual que le enseña el video de la pelea, que ya se hecho viral. Un policía vigila la vivienda constantemente, y ella se le escapa para seguir en su pesquisa.

Resulta un filme incómodo, aunque lo mejor es la actuación de Lola Amores. La actriz cubana, muy recordada por su papel en Santa y Andrés (2016), del director Carlos Lechuga. Amores modela a un personaje complejo, lleno de contradicciones, que en su proceder destila vulgaridad y arrebatos de violencia. Aún así, se nota que ama a su hijo y lucha por recuperarlo.

Confieso que a mí no me gustó. Las imágenes son feas, saturadas por la marginalidad y las miserias humanas. Como es, además, una producción realizada con bajos recursos, tiene problemas con la iluminación, donde prevalecen los tonos azulados. El sonido es apenas inteligible. Tal parecía que estaban hablando en otro idioma. Los subtítulos hubieran sido lo ideal para poder entender los parlamentos de los actores. Hay reguetón en la banda sonora, algo inherente en estos predios. Y en los créditos finales, cierra con un tema interpretado por Annia Linares; un acierto para levantar los ánimos.

Vi esta cinta en la Fundación Ludwig, un centro para la promoción de artistas cubanos. Allí en la sala de video, se exhibe cine todos los miércoles, y luego hay un debate con la participación del público. En esta ocasión le tocó al cine cubano, y estaban invitados el director, la guionista y la actriz principal.

Después de la pelicula.

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Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

2 thoughts on “La mujer salvaje, una película del cubano Alán González

  • Los dioses rotos (2008) y en Conducta (2014).

    La primera, con un final para cortarse las venas

  • No vi el filme en cuestión de tal modo, no tengo suficientes elementos de juicio. En todo caso, sólo para comentar la reseña desde aspecto formal.
    Nos presentan el tema y su contexto. La autora hace breves señalamientos sobre otros filmes del momento entre los que se destaca y, en apretada síntesis nos deja interesados en ver la cinta. Incluso a mí, a quien el cine cubano no me crea motivaciones. No obstante, reconocer que cuenta con muy notables actores.

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