El jabón: rey o esclavo

Por Irina Pino

Cepillos, té de manzanilla y jabón

HAVANA TIMES – Durante el Período Especial, en la década de los noventa, había tremendas carencias, entre estas, el jabón.

A veces, por la calle, encontrabas un vendedor que los ofertaba. La gente caía en la trampa al comprarlos. Inventados con residuos de otros jabones, adentro tenían un pedazo de madera. Una verdadera estafa.

Yo recurría a la ayuda de un amigo, que me regalaba un pedazo de jabón batey, ese tipo era para lavar ropa y lo daban una vez al mes por la libreta de racionamiento.

Era horrible y dejaba la piel áspera. No me quedaba otro remedio: era bañarme con él o solo con agua.

Mi amigo y yo nos valíamos de un modo especial para conseguir el producto: nos disfrazábamos, para parecer turistas, y entrabamos en alguna tienda hablando bajito lo poco que sabíamos de inglés.

Por aquella época el dólar estaba penalizado y los cubanos no podían entrar a los hoteles, mucho menos comprar en sus tiendas, a no ser que acompañaran al extranjero en calidad de amigos, o con algún familiar que hubiese arribado de otro país.

Pepe tenía parientes en USA, y cuando venía alguno de visita le dejaba unos dólares. Para mi suerte, por ser su mejor amiga, me regalaba jabón y champú.

Ahora nuestro querido jabón, mientras dura esta pandemia, ha venido a suplir la falta del detergente y la pasta dental.

Les cuento que tengo unas amigas que desde hace dos meses no han podido conseguir detergente, usan jabón para todo, lo derriten para fregar los platos, y lo emplean para lavar toda la ropa, con el agregado de agua caliente, para su mejor efecto.

No pueden cambiar con frecuencia la ropa de cama, y tratan de mantenerla limpia en un período más largo.

Para mí el jabón ha sido una especie de salvador, además del baño, lavo la ropa interior, y también lo uso para limpiarme los dientes.

Mi método es sencillo, me cepillo suavemente y me enjuago con agua, al final, hago otro enjuague con té de manzanilla para eliminar cualquier vestigio de bacterias.

Estuve leyendo en Internet que es mejor que cualquier crema dental, porque no contiene ingredientes que pueden ser nocivos, solo que el más efectivo es el neutro.

Quiero hacer una pasta dental orgánica, tengo en mi terraza macetas de plantas de sábila y menta americana, solo necesito conseguir una bebida que tenga un porciento determinado de alcohol. 

Se procede de esta forma: se remojan las hojas de menta por un tiempo, para obtener el aceite esencial. Se mezcla todo hasta lograr una masa homogénea. Esta se guarda en el refrigerador. Dura un mes.

Hay otras cremas que llevan bicarbonato, arcilla blanca, y aceite de coco, pero no tengo ninguno de esos ingredientes ni forma de conseguirlos en este momento.

Su valor ha aumentado debido a su escasez, en la bolsa negra venden la que dan por la libreta a 10 pesos, y la Colgate u otra marca, a 5 CUC (=USD).

Me han contado que ya en varias tiendas de la red comercial, comenzaron a venderla, pero hay que marcar en la cola en la madrugada.

Un oficial del Minint recoge los Carnés de identidad bien temprano, y después reparte los turnos. Esto se hace para que la gente no se ponga en la línea por segunda vez, ya que los productos están regulados.

Antes de esta regla, muchos pillos vendían los turnos de 2 a 5 CUC.

Quizás me aventure a meterme en una de esas colas, solo que, hay que ser adivino para saber en qué tienda la van a ofertar.

Para muchos el sacrificio vale la pena. Cambiar horas de sueño por crema dental…

No obstante, una vez más, agradezco al jabón los servicios prestados.

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.


6 thoughts on “El jabón: rey o esclavo

  • el 15 junio, 2020 a las 10:34 am
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    El jabon y el huevo han sido dos heroes nacionales cubanos en los ultimos sesenta anos.
    En los setenta, tuve que usar el jabon como dentrifico muchas veces. Y el huevo siempre estuvo ahi, cuando no habia mas nada que comer.

  • el 12 junio, 2020 a las 7:16 am
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    Claro, ya el acaparamiento personal volverá a ser una forma de vida. No el acaparamiento para el negocio ni revender, quiero decir. Solo el de medida preventiva, para la protección familiar en caso de que suceden hechos como este de la pandemia y otro que nos sorprenda.

  • el 12 junio, 2020 a las 6:53 am
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    Esto de lavarse la boca con jabón me recuerda mi tiempo de becado o en el ejército, pensé que este país saldría adelante, que los noventa no regresarían pues en el subconsciente lo tenemos latente, muy particular tengo sicosis de tener productos de mas, he pasado tanto trabajo que cuando compro no lo hago para el consumo diario sino para guardar porsiacaso, me alegra pensar que no es locura, pues el jabón, la pasta, la colonia, arroz el azúcar, detergente, lo he podido superar, esperemos que su venta comience pronto, pues tendré que regresar a la miseria existencial del cubano del pueblo, y después de esta comprare un poco más de todo

  • el 11 junio, 2020 a las 6:29 pm
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    Éstas carencias repetitivas de artículos de uso básico condicionan la existencia y el pensamiento de las personas en vivir poco. Son la base para un mercado negro y *OSCURO* que ilumina la agonía diaria. Aunque para alguien en una situación diferente fabricar su pasta o crema dental de forma artesanal puede ser divertido y una manera de no aburrirse en un súper. Opción es muy diferente a opciones.

  • el 11 junio, 2020 a las 2:23 pm
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    Cuba que linda es Cuba,mientras mas trabajo se pase se quiere mas.

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