Depilarse los genitales

Irina Pino

Adolescentes cubanos.

HAVANA TIMES — Los adolescentes cubanos se depilan el pubis y los genitales, van a la última moda, –ya ni siquiera aceptan llevar la suave pelusa del bigote–. Y esto es como todas las tendencias: dominante. Entonces quedan dos alternativas: o nos depilamos, o seguimos a lo salvaje.

Cuando indagué entre los compañeros de estudio de mi hijo de catorce años, ellos alegaron que lo hacían porque eso se llevaba, y el que no lo hiciera era sometido a burlas o lo tildaban de asqueroso, que llega a ser lo mismo que renegado; a pesar de que la mayoría aún no han tenido siquiera sexo.

Entre las chicas pasó lo mismo: casi todas me confesaron que estaban depiladas; solo algunas no quisieron responder a mi pregunta, tal vez por pudor, algo que abunda poco.

Le expliqué a mi hijo que la cuchilla de afeitar puede provocar pequeñas lesiones en la piel, como granitos, vellos enconados que se infectan y son muy dolorosos. Se echó a reír y me dijo que él prefería estar libre de esos “molestos pelitos” y correr el riesgo, a ser excluido entre sus amigos.

Existen diversos métodos de depilación, como la depilación láser, con cera, la brasileña, con pinzas, la definitiva por electrólisis, con cremas que inhiben el crecimiento del vello, incluso dicen que hay una que se realiza con azúcar y limón, que es natural y no implica peligros de salud.

La depilación comenzó desde la antigüedad, en Roma y Egipto se practicaba. Hay muchas culturas milenarias donde se usa la depilación de los genitales por higiene, religión, incluso por tradición.

Muchos de los pintores y escultores de escuelas artísticas anteriores al siglo XX solían recrear el cuerpo humano carente de vello íntimo, aunque Miguel Ángel, entre 1501 y 1504, concibió a su David con un gracioso vello púbico; Goya a vez lo hizo con La Maja desnuda, entre 1797 y 1800; y en El origen del mundo, de Gustave Coubert, –pintura realista de 1866–, se muestra el sexo de una mujer en primer plano con abundante vello en sus genitales.

En el siglo posterior ya se revelaban los cuerpos desnudos con ese atributo, sobre todo en la fotografía. Existe una hipótesis que manifiesta que los vellos del pubis captan las feromonas, de ahí la atracción sexual. En realidad el vello íntimo debe tener su propia razón de ser.

Ahora los jóvenes apoyan la estética del sexo sin vellos, pero no lo hacen a conciencia, sino por imposición del grupo, –eso es lo que no está bien–. Que yo recuerde en mi adolescencia, mis amigas y yo nos depilábamos solo cuando íbamos a usar bikini y no queríamos que los vellos juguetones del pubis sobresalieran por el borde de la trusa, luego volvíamos a nuestro estado natural.

Creo que la apertura de la pornografía por internet y otras vías, como los drivers (memorias flash), han contribuido en buena parte a esta práctica entre los jóvenes cubanos, por la estereotipia de lo que los cuerpos que ven, y sobre todo por la “comodidad” para hacer el sexo oral.

Pero detrás de todo esto hay un gran andamiaje publicitario que vende imagen-producto, otra engañifa de inducción para el comercio y la obtención de ganancias.

Pienso que hay que aprender a respetar la diversidad, el gusto de otros que les excita más hallar vellos en esa delicada zona erógena.

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

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