Bodas…jajaja

Por Irina Pino

HAVANA TIMES – No me gustan las bodas. Un cake color rosa pálido y blanco se parece a un matrimonio insípido.

Ayer estuve en el casamiento del hijo de una amiga y me di cuenta de lo aburridas que suelen ser esas ceremonias; al menos, los que se realizan por la iglesia son elegantes y tienen ese hálito solemne que nos hacen sentir real la frase: “Hasta que la muerte los separe…”, aunque después anulen la sagrada unión y la pareja decida mandar todo al carajo.

Al evento suelen ir ancianos, niños de todas las edades, hasta bebés (que no saben para qué están allí), primos, tíos, la caterva de parientes, los amigos, y los que se pegan para entretenerse. Los agasajados son los que menos se divierten, con sus trajes acartonados, saludando a todo el mundo, sin apenas tiempo para sentarse.

Algunos invitados no se paran de los asientos y conversan sobre temas banales, otros son moscones alrededor de las bebidas alcohólicas. Hay gente que les da por hablar mierda del indigente bufet, de que si no cortaron el cake de los novios para comérselo solo ellos…Eso pasa en Cuba.

Ocurre que, la novia suele ser blanco de la crítica, por ejemplo: si se casa embarazada y se le nota la barriguita, lo que le cae arriba es too much: algo así como –pero se le nota a pesar de la faja–, –pobre niño, se salvó de un tilín de ser un hijo bastardo–, – ¿será hijo del novio, o se lo habrán apuntado?

Pienso que hacer una boda y gastarse el dinero que no tienes, es una verdadera estupidez, las secuelas son enormes. ¿Para qué saciar el apetito y llenar la panza a los demás a costa del bolsillo de los novios y sus padres?

Una fuga hacia un lugar con playa es más atractivo y deja un recuerdo memorable.

Escaparse a París, a cualquier ciudad de Italia, a Las Vegas, quizás a Nueva York, debe ser excitante para los que pueden pagarse el viaje.

Por lo menos en USA, los invitados tienen la cortesía de entregar regalos y sobres con efectivo a los recién casados, costumbre nada despreciable, de acuerdo con la utilidad de las donaciones.

Mi prima, nacida en los Estados Unidos, se casó hace años con un muchacho de su escuela. Sus padres invirtieron una fortuna en la fiesta. Hubo un DJ, vals, y se encargaron deliciosos canapés. Al transcurrir un año los jóvenes se divorciaron. Apenas conserva las fotos y los videos de la boda. El chico fue borrado de su disco duro para siempre.

Una anécdota de un amigo me hizo reír: él y su novia se casaron cuando transcurría el Período Especial en Cuba. Lo hicieron para comprar las cajas de cerveza que asignaban a los matrimonios, para luego venderlas. Negocio que les reportó dinero para comprar comida, escasa por aquella época.

Acerca de  las bodas se podría escribir un tratado sin fin. Quizás la idea resulte interesante para que cada uno cuente su propia experiencia.

A mi boda tuve el desatino de invitar a mi jefa. Ella, al ver un collar de perlas (de imitación) que colgaba en mi cuello, me auguró lágrimas y dolor en mi matrimonio.

Para colmo, mi futuro esposo llegó con tremenda curda.

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

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3 thoughts on “Bodas…jajaja

  • Irina , me divertí mucho con tu post ; por cierto, se te olvidó mencionar las “jabitas” que muchos invitados llevan para “cargar” con cuanta croqueta, bocadito o pedazo de cake se atraviese en su camino ajajajaj. He tenido oportunidad de participar de bodas en diferentes países y en todas, sin excepción, los invitados se aparecen con regalos (o dinero), o bien envían dichos regalos directo de la tienda a casa del futuro matrimonio (regalos que van desde un humilde juego de platos hasta una lavadora, TV). Saludos.

  • Al mes de conocerla le dije: “Vamos a casarnos” y se echó a reír. Al otro día fuimos a la corte por los papeles y al tío de ella por los análisis. Hablamos con el Pastor de
    una iglesia pequeña, pero antigua y muy linda. Se lo dijimos al puñado de amistades que nos querían bien. Cada uno quiso darnos algo: Los bocaditos, un cake, los cangrejitos y las tortuguitas. Ese fin de semana nos pusimos “bonitos” y fuimos todos a la iglesia. Ella se veía preciosa. Salimos después para Key West. Ante el hambre y con el carrito pintorreteado paramos en un Burger King en Key Largo. El manager nos regaló la comida y seguimos. En Key West -que no era ni remotamente lo que es hoy- conseguimos por poco mas de $20 un motel, sencillo y limpio. Por allí pasamos una semana. No celular, no comunicación con el exterior. No nada. Playa, bicicletas y “ham and eggs”. Hoy, a los 38 años de aquello con dos hijos hombres y casados, me parece que fue una de nuestras mejores decisiones de vida.

  • Vanidad, ilusiones, algo por lo que vivir… la gente se casa “por casarse”. El matrimonio no es mas que uno de los pilares de la represion social, a la cual la gente se entrega con placer. Pero la ceremonia civil es lo mas ridculo del mundo. Puedo entender a los ue crean en Dios y se casen por su religion porque crean que Dios dicta el amor eterno, per esas frases que citas con mucha razon, son huecas en una ceremonia civil. Lo otro es el show de todo el que asiste para matar una tarde o una noche, criticar a los demas, ligar a alguien que este a tiro y quiza divertirse un rato, mientras los novios pagan. Buen articulo.

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