Sergio el delegado “problemático”

Irina Echarry

Un pedazo de La Habana. Foto: Caridad

Sergio salió electo de nuevo, comentan los vecinos, pero esta vez no hay júbilo en la frases como en el anterior proceso electoral en el 2007.

Hace dos años en mi circunscripción hubo un acto de autonomía popular.  En una reunión alguien se levantó y propuso que Sergio fuera el delegado, ya lo habían consultado previamente y él estaba de acuerdo.  Enseguida muchas manos se levantaron a su favor. Sergio es un hombre sencillo, amistoso, conocedor del barrio y su gente.

Otra propuesta (hecha por un viejito militante del Partido) daba a conocer a una mujer, profesional y militante, pero aún con las cualidades que poseía, no llegaba a ser una gran contrincante para Sergio.

El Partido comenzó a preocuparse por el carisma de este hombre y visitó las casas de otros militantes para conocer el estado de opinión. A mi casa llegó la coordinadora de los CDRs a hablar con mi madre e insistir en que Sergio era buena gente, pero ¿será buen delegado con todos sus problemas?

Cuando mi madre le dijo que ella no le veía problema alguno, la señora se retiró diciendo que él lo que necesitaba era ayuda.

No me creí eso, conozco a Sergio desde hace muchos años y se las sabe agenciar solo. La preocupación del Partido es que Sergio es homosexual y creyente de la religión yorubá. Esos eran los problemitas que contaba la coordinadora, a estas alturas del siglo 21.

En el mercado o la panaderia la gente se preguntaba  ¿por quién vas a votar?  Claro, por Sergio, la otra es la del partido…

En los años que llevo ejerciendo mi derecho al voto, nunca había visto nada igual, era como una pequeña rebelión, el pueblo quería elegir de verdad a quien le diera la gana.

Algunos recalcitrantes no entendían porqué  Sergio, “ese maricón,” era tan famoso. “¿en qué se ha convertido esto?”- se preguntaban otros.

El caso es que Sergio salió electo con una mayoría abismal, a pesar de que antes de votar había dos señoras que hablaban de la muchacha tan buena que estaba propuesta, tratando de influenciar a los electores.

Hay que decir que Sergio, en sus dos años como delegado se preocupó mucho por los problemas del barrio. Incluso ha perdido amistades por exigirles respuestas que nunca llegan y que el pueblo necesita.

Lo que pasa es que Sergio no es mago, no puede arreglar él mismo los baches de las calles, ni las filtraciones de los edificios, ni hacer que el camión de la basura pase a diario, ni siquiera ha podido lograr que los choferes del paradero dejen de tocar el claxon en horas de la madrugada.

Entonces la gente comenzó a perder la Fe a la vez que el Partido comprobaba que Sergio no era un problema para ellos, al contrario.

Este año Sergio había dicho que no seguía, estaba cansado de fajarse con los diferentes mecanismos burocráticos y no resolver nada. El Partido le sugirió que siguiera, fue por las casas de los militantes, esta vez para que votaran por Sergio que ha hecho un buen trabajo… y Sergio dió el paso al frente y aceptó nuevamente.

Sabemos que en este mandato tampoco resolverá nada, y a mí me parece que ni siquiera lo intentará, pero el domingo de las elecciones estaba frente al colegio saludando a su pueblo, feliz.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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