Otro marzo sin alegrías

Uno de los muchos arrestos de Damas de Blanco por querer caminar en protesta con una flor. Screenshot

Por Irina Echarry

HAVANA TIMES – Los mensajes llegan por todas las vías posibles, la gente siente que debemos felicitarnos por el 8 de Marzo.

Una amiga me dice que solo es un pretexto para recordar la dicha de tenernos unas a otras en nuestras vidas. Otro, que si la mujer es la más bella flor, y eso llega colmado de stikers cursis con flores rojas y explosión de estrellitas. Una vecina me colma de elogios y desea que “pase un día lindo”.

En mi recorrido matutino no faltaron las felicitaciones, esas que son por cumplir, porque tocan, casi parecen salir de un aparato reproductor de sonido y no de seres humanos; y las de los oportunistas que se valen de la fecha para dejar sobre una su babosada aduladora, una lujuria que me genera tan mala sensación: “Felicidades mami”, con los ojos clavados en cualquier parte de mi cuerpo, mordiéndose el labio inferior o sacando la lengua, y exigiendo luego que le responda, que no sea tan mal educada.

No dudo de la buena fe de las personas que conozco, sé, porque es recíproco, que me desean cosas buenas. Pero me resulta alucinante cómo un día de lucha se ha vuelto tan banal. Cómo a pesar de esas luchas seguimos arrastrando cadenas antiguas como la cosificación, la supuesta fragilidad, la obligación de hacer lo que se espera de nosotras. Creer que el 8 de marzo es un día para felicitaciones vacías, es ir en contra de su idea original. Pero más allá de eso, hacerlo este año particularmente, es demostrar falta de empatía.

El mundo está patas arriba, algunas me dirán que siempre lo ha estado, es cierto, pero no se trata de retórica esta vez, estamos viviendo un peligro como hacía años no experimentábamos. Y para colmos, la FMC -organización que se supone nos represente- no se posiciona contra la invasión de un país poderoso a otro más pequeño. No he visto carteles de NO A LA INVASIÓN DE RUSIA, ni siquiera han mostrado oficialmente solidaridad con las mujeres ucranianas; por lo que no podemos creerle cuando griten Abajo el imperialismo. El imperialismo no es un país.

Cuba es un caos, hay tanto por arreglar a nivel político, doméstico, social, económico, cultural, que las felicitaciones caen a un charco que revienta en salpicaduras de ira. El año pasado hubo más de treinta feminicidios y seguimos sin refugios para las mujeres maltratadas. Entre la pandemia y el ordenamiento monetario (reformas económicas), la vida se ha vuelto más precaria.

Al frente de muchas familias están mujeres solas tratando de sobrevivir, debatiéndose entre los cuidados a su descendencia y a sus progenitores, mujeres de diferentes edades que tienen que lidiar con el trabajo, las colas, la escasez, la inflación, el desamparo, la falta de privacidad en sus viviendas…

El 11 de julio revolucionó todo: aumentó el número de presas políticas, de madres separadas de sus hijos, ahora mismo hay cientos de familias sufriendo por las injustas condenas. Hemos sido testigos del incremento de la violencia policial, los videos de ese día y otros más recientes lo reflejan. El gobierno ha obligado a la mayoría de las activistas a salir del país, y a las que permanecen aquí las acosa, amenaza, agrede y encarcela constantemente.

El alto por ciento de mujeres en el parlamento cubano sigue sin representarnos. La comunidad de protección animal, donde las mujeres son mayoría, continúa enfrentando el desamparo legal, la estigmatización de la sociedad y la falta de recursos para socorrer a la cada vez más numerosa población de animales en situación de calle.

Las muchachas jóvenes prefieren irse del país, buscar otros horizontes. Las imágenes de las caravanas de migrantes son sobrecogedoras: una gran cantidad de mujeres, junto a sus familiares, prefieren atravesar la selva de Darién, el río Bravo, vender lo poco que tienen para pagar su viaje a expensas de los coyotes.

Las Damas de Blanco todavía no pueden caminar las calles con flores, las reprenden como si empuñaran armas.

No hay mucho que celebrar cuando hay tanta gente sufriendo. Los avances que ha tenido la mujer cubana han sido gracias a su lucha, nadie nos ha regalado nada, ni la revolución ni antes de ella. Y así deberá ser con todo lo que nos falta.

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Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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One thought on “Otro marzo sin alegrías

  • Asi van las cosas.
    triste pero cierto.

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