Ómnibus nuevos para Alamar

Irina Echarry

HAVANA TIMES — Sábado en la noche, caminaba de regreso a casa luego de viajar en un P11 lleno de gente. En una calle frente a mi edificio montaban kioscos e instalaban mostradores; así supe que algo sucedería.

Alamareños, esta fiesta es para ustedes; ya era domingo por la mañana, la frase salía de un micrófono ubicado en el Paradero y convidaba a los vecinos a dar la bienvenida a 30 ómnibus recién llegados.

La Terminal de Alamar es una zona estratégica, no se puede pasar así como así, por eso cuando invitaron a entrar, la gente quiso ver con sus propios ojos la fila de guaguas, algo que, según los más viejos del lugar, no ocurría desde la inauguración del paradero.

Ni cuando comenzaron a circular los camellos ni cuando fueron sustituidos por guaguas articuladas se hizo una celebración de este tipo.

En la entrada una señora de mal carácter con un pomo lleno de agua y cloro recibía a los visitantes, su misión era desinfectar las manos de cada persona que penetrara al recinto. Asumía su función de manera agresiva, sin tener en cuenta que la medida era nueva y mucha gente no tenía porqué adivinar que ella estaba ahí para eso.

Una vez dentro, varios grupos de niñas y adolescentes danzaron bajo el sol “en honor a los nuevos carros”, y luego el conjunto RumbaCuba puso a bailar a casi todo el mundo.

En la calle, desde horas tempranas, había comenzado una feria en la que se vendía desde productos agrícolas hasta aperitivos, traguitos y cócteles que camareros bien uniformados servían en mesas adornadas con orquídeas.

Como las viandas y frutas eran más baratas de lo que habitualmente ofertan los agros, mucha gente hizo colas y llenó las jabas. Hay que aprovechar, decían unos; ¿y este milagro?, preguntaban otros.

El animador de la actividad, al compás de tumbadoras y chéquere, gritaba sin cesar felicitaciones para Chávez y su deseo de que el “gran presidente” recupere la salud.

El hombre parecía estar hablando de un pariente o alguien muy cercano, y yo, que soy muy entretenida, a cada rato me preguntaba si la rumba lo había transportado a Caracas.

Por momentos, las guaguas pasaban a un segundo plano y la figura del “gran presidente” se convertía en protagonista de la fiesta.

Aunque la gran mayoría disfrutaba la rumba y las compras sin pensar en más nada, algunos, decepcionados desde hace años con la situación del transporte en el reparto, estábamos escépticos.

Y cómo no estarlo, los discursos que se escucharon por ese micrófono no explicaron si, además de las guaguas, también llegaron piezas de repuesto, si hay alguna idea de la vida útil de esos ómnibus, cuál será la frecuencia de salida, o si los choferes dejarán de parar fuera de las paradas establecidas.

Bienvenidas las guaguas para las rutas P3, P15 y P11, ojalá duren bastante y la celebración del domingo 13 de enero sea un punto de giro en la historia del transporte de Alamar.

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Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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4 thoughts on “Ómnibus nuevos para Alamar

  • Irina, me he reido mucho. Eres una excelente cronista, y no te imaginas cuan util es esto para los que estan fuera. Me recordo a los viajes de los gitanos a Macondo. Un fuerte abrazo

  • Roma a los nobles y circo para la plebe. Que asco.

  • Pues sí, a pesar de algunas caras serias o mustias, muchos celebraban y de qué manera. Bueno, la rumba duró más de tres horas y luego siguió la fiesta por cuenta propia con los musicalizadores del barrio.

  • Me he divertido mucho leyéndote y viendo las fotos…aunque me ha dado un poco de tristeza también ver la cara de la gente, ¿celebrando?

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