Nunca es tarde si la “pincha” es buena

Irina Echarry

Primero fue una manchita húmeda, luego una gotera y más tarde un hilo de agua de lluvia que corría por la pared de la cocina. En poco tiempo se extendió a la sala el patio y el balcón. El muro de la azotea (pretil) se estaba agrietando, el agua que entraba por ahí buscaba por donde salir.

Los trámites iniciales con la UMIV (Unidad Municipal de Inversiones de la Vivienda) no tuvieron resultados. Enviamos cartas al Partido municipal, a la Vivienda, al Consejo Popular y a otros organismos. Los delegados de nuestra circunscripción durante años ignoraron el asunto aunque en todas la reuniones de Rendición de Cuentas se planteaba.

Una de esas cartas se publicó en el periódico Juventude Rebelde, aclarando que estábamos esperando una respuesta de los organismos correspondientes, pero la respuesta nunca llegó.

A insistencias de una vecina que por aquella época trabajaba en la Vivienda estuvimos en el Plan de Reparación y cuando ya llevábamos años con las paredes humedecidas, llegó una brigada al edificio.

El trabajo era arduo y novedoso, pues en sustitución a las racillas o el papel de techo o el derretido con asfaltil, pondrían unas mantas para impermeabilizar. La algarabía de los hombres trabajando duró poco, de pronto se les terminaron los materiales y se retiraron sin fijar las mantas.

Desde entonces cuando el aire soplaba fuerte a lo lejos se veían algunos extremos de las mantas flotando como si el edificio fuera un velero en alta mar. Entonces nos quedamos peor de como estábamos. Más desnuda la azotea, el agua tenía muchos lugares por donde salir y mi departamento en el último piso (en la esquina) comenzó a funcionar como cascada cada vez que llovía.

Pero lo peor era que no habían arreglado el pretil y la grieta ya estaba resultando muy grande, con los años llegaríamos a ver el cielo a través de ella.

Así estuvimos mucho tiempo escribiendo más cartas, pidiendo a la Vivienda que nos volviera a poner en el Plan de Reparación (nos quitaron enseguida cuando la otra brigada llegó).

Féliz, el nuevo delegado del Poder Popular es el único que se ha interesado por este problema que afecta a muchos edificios de Alamar. Por su gestión tenemos otra brigada trabajando en el techo después de 15 años de filtración. Ya tumbaron el pretil y lo están levantando de nuevo. Al menos empezaron bien, nunca es tarde si la “pincha” es buena.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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