La soledad y Janis Joplin

Irina Echarry

Janis Joplin. Foto: Patrick Pearse

La primera vez que escuché a Janis Joplin su voz salía de un VEF 206 (un equipo que había en muchas casas cubanas pues venía de Europa de Este), y aunque no sabía a quién pertenecía se me quedó grabada en la memoria.

Tuvieron que pasar muchos años para que volviera a escucharla y supiera su nombre, con mucho trabajo fui conociendo sobre su vida, escuchando historias de amistades o revistas que me prestaban porque las nacionales ni la mencionaban.

Su estilo de vida me atrapó, aunque fui una adolescente bastante tranquila ya me gustaba sentirme libre. Cuando pienso en porqué me identificaba con su modo de vida no podría explicar bien si yo quería vivir así o solo me agradaba la idea de que la gente hiciera lo que le diera la gana con su mente y con su cuerpo sin importar las convenciones sociales.

Mientras me identificaba con su rebeldía me iban llegando sus discos. Janis se convirtió en un ícono de la libertad para mí y para muchas personas.

Hace poco llegó a mis manos un libro escrito por Myra Friedman, alguien que tuvo estrecha relación con la cantante. Aunque enseguida me interesé por leerlo no creí que a estas alturas nada perturbara la imagen de la Joplin.

Pero resulta que todo lo que sabía era sobre el personaje Janis Joplin y el libro habla de un ser humano frágil, talentoso, autodestructivo y famoso. Fama alcanzada por la explotación de una imagen que precisamente rechazaba la comercialización, lo que hace suponer que de alguna manera fue utilizada y debió sufrir mucho por lograr ser reconocida a costa de lo que criticaba.

Si Janis Joplin hubiera sobrevivido los años 60 (murió justo en el 70) ¿cuál habría sido su historia? Mi imaginación, sobre todo después de leer este libro, no logra ubicarla fuera de esa década. No lo digo por su voz que seguro era capaz de todo, sino por su personalidad inquieta.

Este es un libro viejo, de esos que cuando se hojean las páginas van cayendo. Según avanzaba en la lectura también caía mi ánimo. Sus crisis depresivas, su adicción al alcohol o la heroína, pero sobre todo el contraste entre su rebeldía y el ansia por agradar y ser aceptada me sumieron en una gran tristeza.

Creo que Janis nació con otro espíritu y la sociedad que la rodeaba la fue hundiendo en el fango, la asfixió. Lo peor es que Janis necesitaba esa sociedad aunque no fuera comprendida por ella.

La lectura de Enterrada Viva me ha provocado mucha angustia no solo por Janis. Más allá de que su constante inseguridad lacere la imagen que tenía sobre ella, me pongo a pensar que nadie puede ser libre si depende de la aceptación de los otros. Pero aunque lo neguemos y a veces lo ignoremos, ¿quién no desea ser aceptado?

Entonces no sé cómo salir del círculo, cuál es el punto que nos permite liberarnos, ¿acaso no existe y la idea de libertad es solo eso, una idea? ¿Hasta dónde podemos desear aceptación sin que ese deseo se convierta en un tirano que castiga?

Según una amiga lo importante es saber dónde comienza la obsesión por ser amado y dónde termina para dar paso a la “normalidad.” No lo dijo con mala intención pero me niego a aceptar la “normalidad” como algo que se espera de mí. Los que no queremos vivir como los demás esperan nos rebelamos, intentamos ser libres y así volvemos al principio.

En estos días en que he estado acudiendo al médico, registrando mi cuerpo por dentro y he recibido algunas noticias poco halagüeñas, la lectura se me ha hecho casi tan depresiva como las consultas. De todas formas en nada cambia mi gusto por sus canciones. Al contrario, la voz de Janis Joplin resuena en mi interior como un cincel recordando que estoy viva, que puedo sentir dolor o algo distinto.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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3 thoughts on “La soledad y Janis Joplin

  • A veces te levantas,siempre haces lo mismo”…entras en la “monotomia” lo que escribe Isidro es la realidad,no solo Hendrix,tambien el cantante del grupo THe DOORS,”enterrado” en Paris..esa “rebeldia”.. hacen “cola” para ir a su “tumba” los “jovenes rebeldes”hacen sexo,en su lugar de “reposo”,creo una forma de demostrar la “rebeldia”..
    Hendrix “aparecio”muerto en un hotel en Londres,con una sobredosis,su propio “vomito” lo ahogo,la sociedad,te “ahoga”,tremendo Guitarrista,pero era “negro”,en una sociedad,que lo “denigraba”(a pesar de que hablan de Derechos Humanos)..pero hay muchos Ej…Tina Turner? Bob Marley?…pero es “dificil”de aceptar que eres buena y nadie te hace caso….Michael Jackson?? se hizo “blanco”?? para que fuera “aceptado”…segun leia…las enfermedades,es “algo sicologico”..es posible que no estas enferma…Irina

    Cuando quice “salir”tambien me sentia “como enterrado vivo”,no soy cantante,pero como he escrito en este sitio,me sentaba en la orilla del mar,solo miraba el “horizonte”,esa “linea divisoria”del cielo y el mar,solo “QUERIA SALIR” Solo eso “Un derecho”,queria que me “aceptaran” como soy y como pienso,
    Pero te dedico una cancion “escaleras al cielo”..Led Zepellin…cuando la oigas ya no estara “enferma”…un abrazo

  • Irina:
    Es significativo que una persona de tu edad se haya conmovido tanto con la Joplin. Lo más probable es que ni siquiera hubieras nacido cuando ella murió, en un año más que simbólico, pues además de ser el principo de una nueva década, señaló de algún modo el entierro prematuro de la contracultura que gente como Janis intentaron promover en EEUU. Apenas unos días antes que ella falleció, – por causas similares, vinculadas al consumo de drogas- otro icono de la época, el genial guitarrista Jimi Hendrix. En aquel momento, John Lennon pronunció una frase a manera de obituario para ambos: “el sueño ha terminado” , que ha pasado a la historia como premonición de que todos ellos, de un modo u otro, tuvieron que deponer sueños en el sendero hacia la aceptación social y el triunfo, incluso cuando el precio fue quemarse las alas por volar demasiado cerca del fuego. Con la ida de Joplin y Hendrix quedaba más aclaro aún, que todo, hasta la actitud más radical, puede ser moldeable, según los cánones del consumo y el estatus quo. Cuando se vive en sociedad, Irina, no hay manera de librarte de esa rémora. Te deseo una muy buena salud, algo tan importante para vivir en relativa felicidad, porque de la “rebeldía asimilable”, nadie se libra.
    Isidro

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