La muerte, los gorriones, los amigos…la vida, carajo

Irina Echarry

HAVANA TIMES — En la cálida noche del 3 de julio una noticia estremeció mi rutina cotidiana. Un correo anunciaba la muerte del hijo menor de una amiga. Angustiada quise saber más, conversar y llorar con ella, o simplemente estar a su lado; pero la distancia lo hace difícil.

Aunque le escribí una línea, dudo que la lea pronto; tal vez nunca, porque cuando pasan cosas tan terribles nadie vuelve a ser la misma persona.

¿Qué importancia tendré yo, una amiga virtual (si bien nos conocemos por correo nunca nos hemos visto), frente a semejante dolor? Durante largo rato odié la Internet por recordarme lo lejos que estoy de muchas amistades.

La noche se hizo larga y tormentosa, la pasé corriendo no sé hacia dónde. Quizá a la funeraria, como hace 15 años, cuando murió el hijo de otra amiga.

Tania había tenido una mala vida: maltrato familiar, violación y disputas, pero no era suficiente, cuando tuvo un poco de respiro emocional llegó la muerte y se llevó a Kevin.

Junto a Tania pasé el doloroso funeral, la vi aferrarse al pequeño ataúd, caminar sin fuerzas y gritar. Luego, con el paso de los años, recompuso su vida.

Hoy desperté temprano, con un hueco en el pecho que me impide respirar bien, el cuerpo adolorido como si me hubiesen dado una paliza, y preguntándome qué será de mi amiga, si -como Tania- podrá también reparar su vida?

Cuando revisé el correo no había nada suyo pero no maldije la Internet; abrí su blog personal y ahí estaba ella con sus tres hijos sonrientes, otros amigos me habían escrito.

Estuve un rato en el patio escuchando la algazara de los gorriones antes de empezar la rutina cotidiana.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

5 thoughts on “La muerte, los gorriones, los amigos…la vida, carajo

  • son esos momentos en los que los que mas fe tienen se cuestionan su dios. hay algunas justificaciones pero no consuelan a nadie. cosas mas pequeñas que esas pasan y la gente ha de curarse sola. lo unico en este universo que puede curar , destruir ,deshacer , enfermar, etc. depende desde donde se mire es el tiempo. ante algo asi no hay mas que hacer silencio y esperar.

  • Que casualidad! el nieto de un buen amigo tambien murió ese mismo dia. No se si será la misma persona, pero están muy lejos también. Creo que no debe haber dolor más grande que enterrar a un hijo o a un nieto.
    Solo le pido a Dios que les de conformidad y paz. No se que más puedo pedir.

  • Pedí mucha luz y fuerza para ella

  • Le hago a tu amiga mis mas profundas condoliencias, no existen palabras para ese dolor tan terrible

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