Enajenados por el béisbol

Irina Echarry

El estadio latinoamericano de La Habana. Foto: Caridad

Por estos días se celebró la final de la Serie Nacional de Béisbol.  En esa fecha es común sentir a las personas aceleradas a medida que los juegos se suceden.  Industriales y Villa Cara eran los dos competidores: Industriales por la parte occidental y Villa Clara por la parte oriental.

Resulta que yo vivo en Ciudad de la Habana.  En otros tiempos solo se escuchaban gritos de alegría cuando el equipo de esta mitad de la isla hacía alguna carrera o ganaba algún juego. Ya no es así.

Encerrada en mi cuarto intentando escribir, leer, conversar o, simplemente, estar tranquila, me estremecía cada minuto del partido.  En cada uno de los juegos que deben vencer para llegar a ser los campeones nacionales.

¿Por qué?  El edificio que me queda al frente está mayormente habitado por personas nacidas en las provincias orientales que han venido a la Habana en busca de más oportunidades, cuando los gritos o exclamaciones venían de esa dirección, sabía que Villa Clara había anotado una.

Sin embargo, cuando la bulla (además de los gritos de euforia, las palmadas y los golpes a cazuelas vacías molestaban mucho) se colaba por las ventanas de mi cuarto, era Industriales, lo sé porque al fondo solo viven fanáticos de ese equipo.

Es asombroso para mí ver a la gente involucrarse tanto en un simple juego, se siente como si arriesgaran algo de valor (ya sea la vanidad o el orgullo) con cada salida de los jugadores al terreno.

Comprobar que sus enérgicas frases o sus manotazos al aire solo describen alguna jugada o manifiestan el descontento porque el contrario ganó, me resulta algo incómodo.  Creo que, más allá del interés por un deporte o la preferencia por un equipo u otro, se dejan arrastrar hacia el estrecho pasadizo de la enajenación.

Cuando la serie “se pone buena” todo se olvida.  Atrás queda la falta de viandas en los agromercados, la escasés de medicamentos, la perpetua desventura del transporte público, los intensos calores, las colas interminables para adquirir cualquier producto.  Todo se paraliza.  La euforia se desborda por los parques: congas improvisadas con gente vestida de azul anunciaron la victoria de Industriales.

Mientras la corriente nos traslade hacia el estadio, nos recuerde que solo queda un juego para definir al campeón: ¿Qué importa si los vegetales están muy caros, si las frutas son maduradas a la fuerza o si no alcanza el salario para reponer los zapatos rotos?

El deporte es un derecho del pueblo y hay que disfrutarlo. La entrada al Latino es libre, el público es diverso y nadie se fija en la ropa que lleva el de al lado.  Así como no ven al otro, no les interesa su sufrimiento.  La enajenación por el béisbol es un método sutil y efectivo para olvidar las penas (las propias y las ajenas). De cualquier manera, es mejor que el alcohol. ¿O no?

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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7 thoughts on “Enajenados por el béisbol

  • Hola a los que comentaron. Esta sección se llama Diarios de Cuba, aquí los autores hablan -desde sus puntos de vista- de nuestros acontecimientos.
    Considero justas sus crítcas, las objetivas, es bueno disentir o afirmar lo que se lee. Felicito a quienes de manera correcta y respetuosa exponen su criterio. (Leo)
    Es lamentable la falta de respeto al dirigirse burlonamente a la autora y sus puntos de vista, tildándola de ignorante, si bien es cierto que no vive la fiebre del béisbol. Tampoco creo justo cuestionar sus posiciones éticas, aludiendo a su educación como si fuera un maná recibido del cielo. Podemos no estar de acuerdo con ella, pero no habla “pestes”, solo es sincera y crítica, virtudes de las que carecemos.
    No creo que haya tratado de comparar un sistema y otro. Han sido Uds. los que caen en esa trampa. ¿Es que acaso creemos vivir en un mundo ideal? Cuando analizamos cualquier sociedad descubrimos que sus resortes y mecanismos de funcionamiento internos son…

  • camaradas suave con iri que me voy a poner nuclear y pico, y de pronto me da por lanzar misiles balisticos nucleares, vaya para enajenar a todo el mundo de verdad ajjaaja

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