El gas está “prendío”

Irina Echarry

HAVANA TIMES — Son las 10 de la mañana, llueve a cada rato y camino feliz hacia la casa, acabo de comprar la calabacita. El gas está prendío es la expresión más escuchada por estos días en las zonas 7 y 8 de Alamar.

Ya se hacen costumbre las crisis en ese punto de venta que aglutina a tantos consumidores, pero el clímax lo alcanza en diciembre. Este año se ha adelantado un poco y desde inicios de noviembre las colas son interminables.

¿Por qué ocurre esto?

Aunque nadie con conocimiento real de los detalles del problema da la cara a la población, se sabe que la empresa de gas no ha dejado de producir, sin embargo a este punto de venta en particular no llegan diariamente las suficientes balitas, esto provoca una larga cola de “pendientes” (personas que no logran comprarlo el día que les toca).

El meollo del asunto podría ser una mala distribución, pues otros puntos de venta del reparto están al día.

La lista

En medio de este disparate la gente intenta organizarse y decide hacer listas, unas funcionan, otras no. Por ejemplo una se perdió y, luego de días de rectificación de números y noches de vigilancia, hubo que hacer una nueva, por supuesto sin respetar el lugar que tenía cada uno en la anterior.

Pero otras veces sí funcionan como la lista en la que estuve con el número 255 desde el lunes hasta hoy jueves. Claro, la capacidad organizativa del que lleva la lista es determinante.

En este caso quien la inició tuvo la idea de llevarse la lista para su casa y organizó la vigilancia: cada una hora le tocaba a una persona diferente. Así evitó una lista paralela que luego podría disputar la prioridad.

Una vez establecido el mecanismo, cuando el listero compró (era de los primeros) le pasó los papeles a otro que hizo un magnífico trabajo: evitó la coladera y se enfrentó a las injurias de la gente de manera enérgica pero con justeza y buen humor; aunque me disguste tengo que reconocer que el tipo era alto, fuerte y con voz aguda, por lo que imponía cierto respeto, de otra forma está comprobado que los malacabeza del lugar hubieran intentado desestabilizar la cosa.

La gente
Los consumidores de gas de la zona se dividen en tres sectores: la comunidad, los mensajeros y algunos vendedores de los kioscos cercanos que no han podido vender sus productos en estos días de escasez. La prioridad es discutida constantemente.

Es la comunidad la que peor sale en todo esto, pues los otros, aunque se pelean de vez en cuando, forman pequeños clanes y se ayudan; los consumidores particulares están cada uno por su cuenta y son más vulnerables en dependencia de la edad, el sexo o las agallas.

Las situaciones extremas pueden sacar lo mejor o lo peor de la gente y en este tipo de colas se ve desde camaradería con los más viejos hasta el pillo que coge la lista para apropiarse de una mejor posición.

Eso fue lo que pasó con el tercer listero que tenía el 260 y compró mucho antes que yo. Si el segundo listero merecía un aplauso (muy pocos le dimos las gracias), este tercero merecía un repudio colectivo por burlarse así de las personas, pero tampoco lo recibió, la gente ni siquiera se percató de su fechoría.

Dudo que después de eso la lista siguiera siendo eficaz, cuando me fui ya había demasiado desorden y de eso se alimentan los pícaros que rondan la cola.

¿Dónde están las autoridades locales?

La estación de policía queda a 50 metros del punto del gas. Uno de los días más álgidos en que, según me contaron, intervinieron machetes, la gente fue a buscar a los agentes del orden, pero estos solo sugirieron que quitaran las listas e hicieran la cola por orden de llegada; luego se fueron y no han vuelto a aparecer.

Cuando hay molote, poco gas y desespero mantener la cola por orden de llegada no da resultado, pues propicia que cualquiera ponga delante al amigo o al vecino. Pero los policías sólo cumplen órdenes, si nadie les orienta que ayuden a cuidar la cola no tienen por qué hacerlo.

Las zonas 7 y 8 son grandes y muy pobladas, en ellas confluyen como dos o tres circunscripciones, pero ningún delegado se ha portado por el punto de venta en estos días.

Ninguno se ha sentado a conversar sobre el tema con sus electores ni con las demás autoridades locales -incluyendo a algún directivo de la empresa del gas- para intentar subsanar la mala distribución, o crear algún mecanismo que organice la cola cuando esto suceda.

Si en tiempos de crisis los delegados no aparecen ¿cuándo lo harán? Por eso, hasta que no conozca a alguno que verdaderamente represente los intereses del pueblo, de ese pueblo que lo elige ya sea por inercia o por fe, seguiré anulando la boleta en cada período electoral.

Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.


One thought on “El gas está “prendío”

  • el 29 noviembre, 2012 a las 7:26 am
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    La forma de organizar la cola puede variar según el lugar.

    Me sorprendió mucho que en el Roble en Guanabacoa se hiciera de otra manera:

    El dependiente recoje las calabacitas y las libretas en un orden, en ese mismo orden te entregan la otra y firmas el recibo y pagas, así que era imposible que se colaran otras personas. Pregunté y me dijeron que fue una iniciativa de los mismos vecinos hacerlo de esa manera por algunos altercados por los que habían pasado. Quizá esa sea una solución para tu zona de Alamar hasta que hagan otro punto que aligere la carga de ese.

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