Dos cubanos en huelga de hambre y sed, exigiendo derechos

Luis Manuel Otero Alcántara y Ariel Ruíz Urquiola Foto: Captura de Facebook / Carlos Manuel Álvarez

Por Irina Echarry

HAVANA TIMES – Los admiro; es la vía que les queda para reclamar sus derechos, luchan con la única herramienta que tienen: su cuerpo.

Llevar el cuerpo al límite no es un juego, en ello va la vida, lo mismo si mueren que si no llegan al fatal desenlace. En el proceso el cuerpo sufre el deterioro y se resiente, puede fallar algún órgano o dejar de funcionar correctamente, algo que menguaría la calidad de vida.

Ahora mismo hay cubanos en riesgo de morir porque prefieren eso a vivir sin dignidad. Hay que respetar la decisión de cada cual, aun cuando no estemos de acuerdo con el método de lucha; pero virar la cara es otra cosa. Es imposible no sentir angustia mientras pasan los días y sus cuerpos se debilitan.

El artista Luis Manuel Otero Alcántara ofrece su cuerpo nuevamente contra los designios del poder. Un poder que limita su libertad, que ha lacerado su reputación y que le teme activo. El gobierno cubano lo condenó a cinco años de privación de libertad por los delitos comunes de desórdenes públicos, ultraje a los símbolos patrios de caracter continuado (por su performance Drapeu) y desacato. Pero aunque intenten ocultarlo, Luis Manuel está preso por su artivismo. Por impedir, con su arte, que la bota del poder lo pise, por intentar que todos despertemos y evitemos esa pisada. No es un terrorista, es un artista incómodo que pretenden silenciar. Luis Manuel exige su liberación inmediata, sin tener que partir al exilio, como la ha condicionado otras veces el gobierno.

El biólogo Ariel Ruiz Urquiola también pone contra las cuerdas al poder, esta vez al encargado de velar por los derechos humanos a nivel internacional. Exige que la Organización de Naciones Unidas se pronuncie firmemente en contra de las violaciones de derechos humanos que ha cometido el gobierno cubano contra su familia. El pasado 25 de junio, su hermana, la académica y activista Omara Ruiz Urquiola, no pudo abordar un vuelo con destino a Cuba, su país de residencia. La aerolínea le informó que no podían traerla de regreso a casa, porque el gobierno cubano le impide la entrada a su país, en castigo a su activismo político.

El totalitarismo no perdona la disidencia.

No es la primera vez que Ariel y Luis Manuel se someten a huelgas, por lo que esta es sumamente peligrosa para la salud de ambos.

Ariel lo hace público, en una calle de Ginebra, frente a la sede de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Luis Manuel en una celda en Cuba, aislado, en el más oscuro silencio.

El padecer de ambos es un símbolo de resistencia y valentía, pero no dejo de pensar que también son cuerpos, cuerpos que pueden morir.

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Irina Echarry

Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

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