Un nuevo restaurante en el Cerro de La Habana

Graham Sowa

El restaurante “Aqui” en El Cerro.

HAVANA TIMES – ​​Las ofertas de comida criolla de La Habana son excesivamente grasientas, pero sorprendentemente secas; servidas de manera general a temperatura ambiente. Le di una segunda mirada a mi definición de la comida nacional cubana cuando fui al restaurante Aquí, ubicado en la barriada del Cerro en la capital cubana.

La ubicación es tan notable como la calidad, pues el Cerro no es el lugar donde esperaba encontrar una comida que valiera la pena, tanto por el dinero como la espera.

La calle principal del barrio, la Calzada de Cerro, está repleta de cafeterías o restaurantes en los corredores de las casas, y todos venden la misma comida de baja calidad, con la misma actitud indiferente y francamente de enojo.

La compra de alimentos en la calle comienza con el vendedor ignorando mi pedido, usualmente ocupado mirando un momento importante de un video de reggaetón.

Cuando consigo obtener su atención no hay garantía de que pueda mantenerla, pues las interrupciones de los transeúntes casi siempre tienen prioridad sobre mi transacción. La frustración continúa mientras espero. La última decepción llega con la comida. Frecuentemente me digo a mí mismo “nunca más”.

Basado en esta experiencia, que se repite con demasiada frecuencia, fue que casi ignoré a las personas que me recomendaron que lo intentara en Aquí.

Pero la otra semana la curiosidad y el hambre por algo nuevo, consiguió lo mejor de mí. Así que me dirigí a la calle Patria, cerca el estadio de béisbol Latinoamericano para darle la oportunidad a  Aquí de demostrar que estaba equivocado.

La ubicación del restaurante es la típica de los restaurantes y cafeterías que se encuentran cerca de la Calzada del Cerro: a lo largo de la calle, dentro de un antiguo edificio que ha visto días mejores, pero las similitudes terminan ahí.

El ambiente comienza con abundante luz natural ya que el frente del restaurante se abre a la calle a través de varias puertas. Imagino que el tráfico puede ser molesto durante los días laborales, pero el sábado por la tarde era súper tranquilo.

Los trabajos de restauración en el interior de la casa han sido mínimos e inteligentes: una nueva capa de pintura manteniendo los colores originales, la atención a los detalles, piso de cerámica, más viejos que tu abuela, y una limpieza total que supera las expectativas de la gente acostumbrada a los restaurantes cubanos.

El servicio fue rápido y eficiente, como debe ser, pues solo hay 6 mesas.

En las dos ocasiones que he ido allí fueron múltiples las ofertas de carne de puerco, pollo y pescado, las tres P de la cocina cubana, a menos,  por supuesto, que esté comiendo por la libreta de abastecimiento del gobierno, en cuyo caso solo hay dos P gracias al programa  de “pollo por pescado”.

Lo que hace que las tres P sean emocionantes en Aquí  es que ellos no temen incorporar nuevas ideas a la cocina cubana tradicional. Es lo más cercano que el Cerro va estar de la fusión de comida en un futuro próximo.

Vale la pena visitarlo por su cercanía al Capitolio y a La Habana Vieja, y será un buen ejemplo para que los turistas vean algo del Cerro distinto a la Fábrica de Ron Bocoy que recibe a las guaguas llenas de turistas.

Se puede llegar a Aquí fácilmente desde el Capitolio, a través del ómnibus P14 (bájese en la parada más cercana a la calle Patria… pregunte  a cualquier persona que viaje en la guagua) o tome un taxi colectivo desde el Parque de la Fraternidad.

Una vez se encuentre en la calle Patria y en la Calzada del Cerro camine media cuadra hacia el estadio Latinoamericano. Aquí se encuentra justamente al otro lado de la calle desde el DiTuPollo, una cafetería que pertenece a una cadena de cafeterías estatales, reconocidas por su mal servicio y la pobre selección de los productos que se lee como una lista de factores de riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes.

Aquí ha logrado abrirse como restaurante con media docena de mesas en una casa colonial, que permite al usuario degustar una comida que costaría de  5 a 8 dólares en un lugar estatal, como Los Nardos, solo por dos o tres dólares. Aceptan pesos cubanos o convertibles.

Graham

Graham Sowa: He vivido en Cuba durante tres años. Me gustaría achacar la pérdida de cabello, que se ve claramente en esta foto actual, a los rigores de la vida aquí y a la escuela de medicina, pero probablemente se deba a cuestiones genéticas. Las amistades más fuertes que he hecho durante mi estancia en Cuba han sido con otros autores de este sitio web. La fuerza de esas amistades casi ha restaurado mi fe de que el mundo en la red puede traer cambios tanto fuera de esta como en la vida real. Me he ajustado a utilizar Internet una o dos horas al mes. Mientras tanto he redescubierto cosas tales como pasar páginas de libros, escribir cosas a mano alzada, y tener que admitir que no sé algo en vez de buscar rápidamente la respuesta en Google mientras el profesor no está mirando.

14 thoughts on “Un nuevo restaurante en el Cerro de La Habana

  • Ah, es que hay que “moverse”…yo llegué con mi mujer al agro de 19 y B este otoño, y en menos de diez minutos ya los propios vendedores me estaban proponiendo filete de res, camarones, langosta, ruedas de pargo, mejillones…en los ventorrillos de la calle Monte, y alrededor del Parque Central, encontré casi todas las baratijas (Ipops, “tamborcitos” MP3, celulares Samsung, tarjetas SD y un millón de gangarrias más) que suelo ver en China, casi todas traídas de Panamá. Y eso fue en exploraciones a flor de piel, porque si llegas diciendo “vengo de parte de…” hasta un avión te consiguen…Ya sé que eso no es lo ideal, mucho menos lo normal…pero hasta el día de hoy así funciona nuestro país.

  • Isidro, yo fui el 2012 y con dinero en la mano no encontraba las cosas.

    Por ejemplo, nunca encontré lácteos descremados, ni carne de res ni pechuga de pollo a pesar de que fui a varias shopping. Sí, podías encontrar en algunas plácitas el puerco mosqueado, literalmente.

  • Isidro.

    No exageres, acuérdate de que, cada vez que yo quiero saber lo que significa, en el sentido más literal de la palabra, “haber de todo”, y para todos los bolsillos, lo único que tengo que hacer es salir a la calle.

    Cuba está a años luz de eso; ahora mismo que hablamos, el desodorante está perdido, por ejemplo..

  • isidro:

    Los que me dna asco son el gobierno y el sistema, no Cuba, ni la mayoría de los cubanos.

  • Desde luego, Tony. Y no solo Graham. Mira, hasta ahora creo que se ha profundizado poco en cuanto a análisis en la impronta de los cerca de cien mil cubanos que han devenido ciudadanos españoles sobre la sociedad cubana a más largo plazo, por citar un ejemplo. Esas personas que ahora son puentes humanos entre ambos países, coadyuvarán a cambiar las respectivas visiones mutuas que tienen ambas sociedades, así como la interrelación económico-política entre ellas, además del que con su pasaporte español tienen acceso a casi todo el planeta. Algo similar debe ocurrir con el cada vez más creciente flujo de cubanos y cubanoamericanos (incluso estadounidenses) entre ambas orillas del estrecho de la Florida.

    Noto que más de un forista acá se concentra con mucho ahínco en que si el Gobierno cubano hace o deja de hacer, pero en virtud de esa esmerada atención, con frecuencia obvian el peso de los lazos interpersonales, o de pueblo a pueblo, como se solía decir antes. Estos vínculos son los que toman más tiempo, pero también los que pueden dejar una huella más duradera y trascendental.

    Sobre lo que mencionas respecto al MDC, le doy la bienvenida a todo lo que contribuya a acercarnos, pero según lo que he leído hasta ahora, tal parece que hay algo de discriminación o selectividad en sus premisas, uncidas estas a factores políticos. No sé si cualquier cubano, hijo de vecino y sin expedientes de opositor o disidente, también puede aspirar a esas posibilidades. Creo que las selecciones tendenciosas, sea cual sea su inclinación, resultan lesivas de un modo u otro.

  • Uhmmm…Jorgealejandro, creo que ya hace mucho no te das una vuelta por la Isla (bueno, ya me dijiste que te da asco). Pero yo estuve en octubre, y no te imaginas la de cosas que te vienen a ofrecer a la puerta misma de la casa. Te cuento que podía conseguir mucho de lo que veo en el abarrotado Pekín (CUC mediante, desde luego), como también te lo ofrecen los nuevos comerciantes que se agolpan en los alrededores del Capitolio. ¿De dónde lo sacan? Ah, ese sería ya tema para otro post…Y eso que ahora somos un “mercado cautivo”, el día que la Isla se abra de verdad, ni Hong Kong se empata con nosotros

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