Comprendiendo la prevención médica en Cuba

Graham Sowa

HAVANA TIMES, 9 marzo — La medicina finalmente ha monopolizado todo mi tiempo y energía. Además de las tareas de la escuela que demandan mucho de mi tiempo,  también me estoy preparando para realizar el examen para la Licencia Médica de los Estados Unidos (USMLE) este verano.

Después de pasar varios años de mi vida participando en varias empresas diferentes  al mismo tiempo, he tenido que ser suficientemente permisivo para dejar que la medicina esté por encima de cualquier cosa en la que quiera participar.

Pero esto no resulta fácil, ya que mi mente frecuentemente hace que la medicina se defienda sola contra otras cosas que yo podría estar haciendo.

Las preguntas son predecibles: “¿Por qué estoy haciendo esto?”. Y cuando  me surge una justificación satisfactoria salta la siguiente pregunta: “Bueno, entonces ¿por qué estoy haciendo esto en Cuba”?

Puedo responder esta interrogante de muchas maneras. Si quiero lograr que mi respuesta parezca muy egocéntrica: digo que estoy haciendo esto porque es una educación médica gratuita.  Pero si prefiero que suene mucho más altruista, diré que hago esto para poder ayudar  a los pobres.

Probablemente las dos sean ciertas, pero ninguna evita que esas molestas preguntas,  casi existencialistas, interrumpan mis horas de estudio diario.

Lo que prefiero decir cuando respondo la interrogante de por qué estudio medicina en Cuba es que la Isla ofrece un estudio intensivo a camera lenta sobre la práctica de la medicina preventiva.

Pero al usar esta respuesta he tenido que lidiar, también, con el hecho de que conozco muy poco acerca de lo qué es o qué puede ser la medicina preventiva.

En un artículo publicado recientemente porel New York Times: “Si te sientes bien, tal vez usted se encuentre bien” H. Gilbert Welch alega, con bastante eficacia, que en los Estados Unidos estamos logrando que la medicina preventiva sea más derrochadora desde el punto de vista económico, y tal vez más peligrosa para los pacientes.

Parece que llegamos  a un punto en el que las deficiencias de nuestro difamado enfoque de la atención curativa se están adentrando en la visión idealizada de la atención preventiva, en la forma en que los pacientes individuales son examinados  para detectar enfermedades.

El despilfarro y los peligros potenciales para el paciente comienzan durante el seguimiento de estos exámenes. Después de un reconocimiento los pacientes en riesgo podrían incluirse en programas de supervisión a largo plazo que puede incluir, pero no limitarse a realizar, más exámenes, medicamentos o procedimientos. Puede que el paciente no necesite algunos de ellos.

Para mí, esto parece más a la atención curativa que pretende ser preventiva. Pues resulta que estoy equivocado.

Este tipo de enfoque individual puede estar asociado con la prevención “selectiva” o “indicada”. Si los exámenes preventivos indicados forman parte del proceso de determinación de qué tipo de intervenciones médicas deben realizarse, si es que debe realizarse alguna.

Así que si Estados Unidos está poniendo en práctica la medicina preventiva, aunque a veces sea inútil y peligrosa, ¿por qué yo tendría que venir a Cuba? ¿Simplemente no podría aprender dentro del sistema que tenemos en mi país?

La diferencia entre la medicina preventiva que el señor Welch describe en los Estados Unidos y la que se utiliza en Cuba es que este último practica un tipo de prevención llamada “universal” y “medioambiental”, más que la “selectiva y que la variedades “indicadas”.

La prevención universal y medioambiental están más centradas en promover la salud a través de cambios sociales y culturales, tales como lograr que los grupos de adulto mayor realicen ejercicios en conjunto, o aumentando la presencia policial en los barrios donde hay más peleas con machetes en las noches de viernes.

El enfoque de la prevención universal y medioambiental se encuentra en un grupo de personas, no tanto en un paciente individual. Es más probable que esta prevención ocurra por medio de los medios de comunicación, el plan de estudio de la escuela, las regulaciones de los centros laborales, y un control más estricto de las formas en que la gente ponga a otros y a ellos mismos en riesgo. Es menos probable que la prevención ocurra por medio de los exámenes de rutina que se realicen en el  consultorio de un médico.

Por supuesto, la viabilidad de esto depende en gran medida de que el sistema de salud sea altamente centralizado y bastante homogéneo. Uno no necesita dar un gran salto mental entre la correlación del gobierno cubano y la estructura social para ver el resultado causal del éxito en la prevención universal y medioambiental.

En este punto, usted podría estar pensando que este enfoque universal y ambiental es el camino a seguir para prevenir enfermedades. Sin embargo, estos métodos no están exentos de críticas y desafíos, y debo lidiar con algunos de ellos para justificarme a mi mismo y a otros de por qué estudio medicina en Cuba.

Hace dos meses todos las clases de medicina de 3ro, 4to y 5to año fueron suspendidos temporalmente para que los estudiantes pudieran participar, a tiempo completo, en la contención y la prevención del  dengue. Algunos alumnos fueron enviados casa por casa para tomar la temperatura de los pobladores, y otros trabajaron horas extra en las salas de dengue del hospital.

Recuerdo que incluso sentimos cierto impacto en la redistribución de recursos de la escuela. Uno de mis amigos dijo que la mitad de los autobuses de la escuela estaban siendo utilizadas en la lucha contra el dengue.

Le dije que creía que conducir guaguas por todas las calles de La Habana, sólo para aplastar mosquitos contra los parabrisas, era un poco exagerado. Mi amigo señaló que los autobuses estaban siendo utilizados para trasladar al personal médico. Mi mente se había vuelto un poco creativa con la falta de sueño por causa del estudio.

Los críticos de la mencionada medida preventiva mencionan la pérdida de las horas de clase y el uso de los recursos. Me parece bastante fácil: el aprendizaje tiene lugar tanto fuera del aula como dentro de esta, y se evitaron muchas infecciones, tal vez incluso algunas muertes, de esta debilitadora, y raras veces fatal, enfermedad. Las personas que más refunfuñaban eran los estudiantes, pero eso no es nada  extraordinario.

Creo que en los próximos veinte años comenzaremos a ver cuáles son las formas y estrategias de prevención más adecuadas para un mundo donde las grandes economías crecen más lentamente que las economías emergentes. La medida para evaluar la utilidad será ver quién está consiguiendo los mejores resultados de salud.

Dados los altos costos de los exámenes y las intervenciones individuales de cada paciente, me parece muy poco probable que las economías emergentes como las de Rusia, China, Brasil, India o Sudáfrica vayan a guiarse por el sistema de prevención de los Estados Unidos.

Aunque es probable que siempre exista suficiente demanda de los consumidores individuales de forma tal que esos servicios existirán para aquellos que puedan pagar.

Me parece mucho más factible que el modelo de prevención cubano sea visto como una manera de mantener los bajos costos. El estilo cubano también es más viable para los gobiernos que están acostumbrados a mantener una gran cantidad de fuerza de trabajo en el sector público, necesaria para alcanzar estos resultados en la salud pública.

Eso es lo que me digo a mí mismo ahora cuando justifico la elección de mi carrera y su ubicación. Las acuciantes preguntas acerca de por qué estoy estudiando medicina en Cuba, todavía persisten, aunque esto no significa que me preocupe cuando aparecen.

Creo que los desafíos de estudiar aquí me han hecho más consciente de mi decisión de convertirme en un médico mejor que lo que hubiera sido si estuviera estudiando en un sistema con el que estaba familiarizado.

Como sigo permitiendo que mi vida sea consumida por los conocimientos médicos y la forma de utilizarlos correctamente, creo que estoy más asustado por llegar al momento en que desaparezcan esas necesidades auto-inducidas de justificar mi decisión.

Esto es porque he aprendido más (acerca de la medicina preventiva, por ejemplo) de lo que me he contestado  a mí mismo, que de cualquier cosa que me han preguntado en el aula o en un examen de opciones múltiples.

Graham

Graham Sowa: He vivido en Cuba durante tres años. Me gustaría achacar la pérdida de cabello, que se ve claramente en esta foto actual, a los rigores de la vida aquí y a la escuela de medicina, pero probablemente se deba a cuestiones genéticas. Las amistades más fuertes que he hecho durante mi estancia en Cuba han sido con otros autores de este sitio web. La fuerza de esas amistades casi ha restaurado mi fe de que el mundo en la red puede traer cambios tanto fuera de esta como en la vida real. Me he ajustado a utilizar Internet una o dos horas al mes. Mientras tanto he redescubierto cosas tales como pasar páginas de libros, escribir cosas a mano alzada, y tener que admitir que no sé algo en vez de buscar rápidamente la respuesta en Google mientras el profesor no está mirando.


2 thoughts on “Comprendiendo la prevención médica en Cuba

  • el 2 marzo, 2013 a las 4:18 pm
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    te agregue a tu facebook Graham. espero que me aceptes y hacer amistad. MIC_ELAMVENEZUELA

  • el 10 marzo, 2012 a las 9:20 pm
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    Tras haber pecibido de primera mano otras experiencias tercermunditas en el campo de la salud, puedo dar fe de que Cuba ha sido campeona en términos del cuidado médico integral del ciudadano. Esto fue especialmente cierto hasta que comenzó el Período Especial. Desde entonces se percibe un declive peligrosamente constante en el sector. Es una lástima y lo peor es que no se vislumbra el remedio en plazo inmediato.

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