Una mancha en la ciudad

Por Fabiana del Valle

HAVANA TIMES – El art nouveau se encuentra en peligro de extinción en la arquitectura de Pinar del Río. Ubicada en el centro de la ciudad, en la esquina de Martí y Vélez Caviedes, permanece en ruinas una de las construcciones más significativas de la provincia desde el punto de vista arquitectónico. Lo que fuera el hotel Comercio, es, para muchos, una mancha que empobrece la imagen de la urbe, algo que debería ser borrado.

“Tienen que tumbarlo, total, está feo” me comentó un amigo. Y me vino a la mente un fragmento de aquella canción que escuchaba en mi infancia, en la que se pedía un poco de amor para las cosas que son feas.

The Hotel Comerico today.

Comprendo que para mi amigo sea la solución más factible y lo triste es que este sea el pensamiento más popular. Desde que somos niños vemos como caen espacios que merecían un mejor trato por parte de esas autoridades que han demostrado, hace tiempo, ser insuficientes en la gestión urbana.

A pesar de su marcado deterioro, este edificio conserva la osadía de un estilo que no se encuentra en otros inmuebles, incluidos los de la capital, por lo menos antes de 1904, año de su fundación. Esta es una fecha temprana para el art nouveau en Cuba, por lo que pudiera ser la primera edificación de este estilo arquitectónico en el país.

La falta de presupuesto y la despreocupación han traído el desarraigo de los elementos que identifican a la ciudad. Muchas de las construcciones antiguas se encuentran en estado de derrumbe, otras han cambiado su función. Todo esto me llevó a investigar sobre el tema.

La historia del hotel Comercio se remonta a mediados del siglo XIX.

Ya en el año 1870 existía en esta esquina una tienda mixta. De 1880 a 1883 se ubica en dicho espacio la capilla provisional de la Iglesia Parroquial de San Rosendo, hasta que el 11 de diciembre de 1903 se erigió la actual iglesia Catedral.

El 9 de diciembre de 1891 esta casa fue adquirida por Gustavo García Artidiello, quien demolió la vieja casona para construir en su lugar el edificio conocido en aquel entonces como Palacio Gustavo. Se terminó de erigir en el año 1904 y su obra fue atribuida al arquitecto andaluz Aníbal González.

El área de los altos fue destinada para hotel y restaurante. La escalera estaba ubicada por la calle Martí. En los bajos había un almacén de víveres. Después de desaparecer el almacén, comenzó a funcionar una tienda dedicada a sastrería y peletería.

En la planta baja también se situaron varias tiendas mixtas en diferentes épocas. Funcionó un establecimiento dedicado a la venta de instrumentos musicales, y uno especializado en cristalería fina. Al fondo se encontraba una destilería y una valla de gallos. Al costado, por la calle Vélez Caviedes, estuvo ubicado el periódico El Heraldo Pinareño, también una fonda, carnicería, pescadería, barbería, consultoría de comercio y una compañía de seguros.

The Hotel Comercio in the mid-twentieth century.

En 1932 el inmueble sufrió distintas modificaciones. Fue convertido en restaurante-cocina, una inmensa cancha para la venta de bebidas y posteriormente las oficinas de la Inalámbrica, venta de boletos para los Ómnibus Especiales que cubrían las rutas de Pinar del Río a La Habana y cuya piquera se encontraba a un costado.

La entrada situada por la calle Martí fue sustituida por una bella escalera de mármol entre el restaurante y la cancha, que conducía a las habitaciones del hotel. A partir de esa fecha cambiaría el nombre de Palacio de Gustavo por el de hotel Comercio.

En la actualidad solo se conserva en buen estado el local que hoy ocupa el Museo de Arte de Pinar del Río. Espacio que ha visto desfilar otras instalaciones como, por ejemplo, la primera galería o sala expositora de pintura, hasta que el 14 de noviembre del 2001 se convierte en esta importante institución cultural.

En fin, tenemos una ciudad que agoniza por la pérdida de los valores históricos, arquitectónicos, urbanísticos y culturales tradicionales.

Las organizaciones políticas y de masas demuestran poca preocupación o plantean que existe escasez de recursos para remodelar o atender estas construcciones, lo que provoca el deterioro de la imagen urbana. Es por esto que en la esquina de Martí y Vélez Caviedes continúa en deslucidas ruinas el hotel Comercio.

Me entristece este lugar, que con las peculiaridades de un estilo arquitectónico como es el art nouveau llega a ser catalogado de feo.

Por eso, cada vez que voy a la capital provincial me detengo unos minutos a observarlo e imagino el esplendor que lo caracterizó en otra época. Mientras, él sigue como testigo mudo en la historia de Pinar del Río y de los pasos cansados de un pueblo que sale cada día a buscar su pan.

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Fabiana del Valle

Fui una niña que soñaba con colores y letras capaces de lograr las novelas más leídas o esos poemas que conquistan a corazones rebeldes. Hoy cerca de los cuarenta, con los pies firmes en esta isla, dejo que el pincel y las palabras sean eco de mi voz. Esa que llevo apretada, prisionera de las circunstancias y mis miedos.


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