Pirámides, mogotes y un embajador

El embajador de Egipto, su esposa y algunos de los premiados.

Por Fabiana del Valle

HAVANA TIMES – Mi hija pasó la semana expectante. Los días transcurrían e imaginaba el momento en el que podría sostener la recompensa a su trabajo. A los once años cualquier logro es motivo de celebración. Aunque yo a pesar de tener los pies firmes en la tierra también caí en la trampa.

El Museo de Historia Provincial abrió la convocatoria del concurso “Entre Pirámides y Mogotes” que fue creado para conmemorar la Jornada Cultural Egipto-Pinar del Rio. El evento fue anunciado en las redes creando gran curiosidad entre nosotras ya que Nadia resultó ser una de las ganadoras.

Nos comunicaron que debíamos estar a las ocho de la mañana aunque el evento comenzaría a las nueve. Vivimos a cincuenta kilómetros de la capital provincial así que para estar a esa hora fue preciso madrugar. Coordiné con un vecino que viaja hacia allá todos los días por lo que hicimos un viaje sin contratiempos.

Cuando llegamos nos señalaron nuestros puestos. Las dos primeras filas fueron reservadas para las personas importantes. Los que serían premiados iban detrás.

Los trabajadores del museo se movían de un lado a otro instalando micrófonos y equipos de audios. Una señora era la encargada de ubicar a las personas en los asientos correspondientes según su categoría.

Es la primera vez que asisto a un evento tan elegante; las mujeres con zapatos altos, los hombres de traje. Pero, cuando la organizadora dijo en voz alta que ya estaba llegando, comprendí.

Se había anunciado la presencia del embajador de la República Árabe de Egipto en Cuba, Maher-El Adawy, quien estaría visitando varias instituciones culturales de la provincia durante tres días.

En cuanto llegó dio comienzo la gala de premiación. Fueron interpretados a piano y violín dos temas de Ernesto Lecuona. Luego un moderador habló sobre la cultura egipcia y como esta es motivo recurrente en la obra literaria y pictórica de muchos artistas en Pinar del Rio.

Pero el embajador abordó las relaciones diplomáticas entre su país y Cuba. El discurso se hizo largo, aburrido, las palabras Fidel y el Che me hicieron perder todo el interés. Para finalizar mencionó que el pueblo de Cuba puede contar siempre con el apoyo de la República Árabe de Egipto. Comencé a reír.

Finalmente llegó la premiación. Nadia obtuvo el segundo lugar en Artes Plásticas, en la categoría de ocho a doce años. Se le veía feliz cuando recogió el diploma y un sobre. Pero su desencanto fue notable cuando solo encontró una muñeca de trapo, un lapicero y un sello con la bandera de Cuba y Egipto.

Luego de las fotos con los premiados, el embajador y su esposa, partimos de regreso a la casa. No sé por qué esperaba algo diferente, el desaliento escurría por mis poros. Nadia, que es una niña muy receptiva, se dio cuenta.

“Bueno mamá, es algo, recuerda que estamos en Cuba”

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Fabiana del Valle

Fui una niña que soñaba con colores y letras capaces de lograr las novelas más leídas o esos poemas que conquistan a corazones rebeldes. Hoy cerca de los cuarenta, con los pies firmes en esta isla, dejo que el pincel y las palabras sean eco de mi voz. Esa que llevo apretada, prisionera de las circunstancias y mis miedos.

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One thought on “Pirámides, mogotes y un embajador

  • “Si no un iPhone, un viaje a disney(almuerzo incluido en mcdonalds), o cierta cantidad en divisa, coño, que haya estímulo!”

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