Las colas, esos organismos vivos con tan buena salud

Por Esther Zoza

En el Mercado de La Línea, en Pinar del Río, el afán de capturar suministros es más fuerte que las reiteradas indicaciones de distanciamiento.  Foto: Jesús Arencibia.

HAVANA TIMES – Hace unos meses, las paradas de ómnibus tenían la primicia como medidores de la opinión pública. Ahora, en tiempos de Covid 19, las colas rescatan el liderazgo que siempre tuvieron como sitio ecualizador y comunicador en la población de la capital.

Como habanera, me he visto atrapada en incontables colas, en ocasiones he tratado de mantenerme alejada del intercambio de información, pero la mayoría de las veces ha sido inútil.

Se podría pensar que en los tiempos que corren, y con el cúmulo de información que se trasmite tanto por la radio como por la televisión, la gente se preocuparía de mantener la distancia social, pero no es así. Se amontonan en grupos de dos, tres, hasta cuatro y, sin que medien presentaciones, alguien pone el pie forzado y una incontinente verborrea hace presa al grupo.

Créanme cuando les cuento que, si no va acompañado por alguna amiga o amigo, definitivamente se lo llevará la marea.

Las colas han devenido sitiales de catarsis, confesionario, bufetes colectivos, consultas médicas o espirituales, asambleas de rendición de cuentas y tribunas. De que una cola es un fenómeno social de envergadura aún desconocida, no hay duda. Puedo atestiguar que es el único lugar donde personas de diferentes credos, costumbres, preferencias sociales e ideológicas, pueden comunicarse y discrepar.

¿Qué efecto psicológico espontáneo y mayoritario sucede? No puedo afirmarlo con precisión. Solo sé que en las colas las personas se sienten hermanadas en la necesidad, en la carencia y en la sobrevivencia, y ni siquiera la policía logra que se interrumpa el flujo comunicativo.

Este sábado mientras me derretía bajo el sol, inmersa en un conglomerado humano de dimensiones épicas, constaté que para algunos se hace difícil entender que el presupuesto anual de varios centros de trabajo se haya agotado, cuando solo unos pocos trabajadores se mantienen activos y cobrando el cien por ciento de su salario.

Tampoco se comprende que se interrumpa el fluido eléctrico en las zonas residenciales, sobrecargadas ahora, cuando hay tantas empresas y unidades presupuestadas cerradas, sin consumir energía de ningún tipo; que sea este el preciso momento para reparar las averías de los acueductos, dejando a miles de personas sin recibir el preciado líquido.

Hay quienes hablaron de sus dentaduras casi verdes por falta de dentífricos, de la ausencia de papel sanitario, de las viandas y verduras que parecen haber escapado de regreso al campo, y de la maldita Covid 19.

Nada, que me fui de la cola con una recomendación para la inflamación de mi rodilla, las manos vacías, y la esperanza de que mis nuevas conocidas, me marquen en la próxima cola, si viene el pollo.

Esther Zoza

Nací en la década del 60. Amo a mi país y a su gente sencilla y sacrificada. Gusto de las artes, en particular la literatura. En la música disfruto de la trova tradicional y contemporánea, también de la ópera y la música instrumental. Respeto todas las religiones. Me gustan los temas esotéricos y místicos, además disfruto de los enigmas del universo. Creo sobre todas las cosas en Dios. Soy persistente y disciplinada para cumplir mis metas. Me gusta el campo. Vivo cerca del mar. Creo en las relaciones de pareja y en el amor en todas sus manifestaciones.

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