Espantapájaros

Por Caridad

Cuando uno se monta en un taxi privado es como si abriera una ventana a otro mundo.

Una vez dentro conoces personas distintas por completo a las que puedes ver en una guagua o caminando. Casi siempre es así.

Se puede hablar de política de la manera más desaforada y sin miedos de ningún tipo, de la pelea de gallos en la que van a participar el fin de semana, del Ipod de último modelo que está vendiendo el primo de alguien; o todas esas noticias que no se leen en los periódicos.  Es como una Zona Franca rodante o un confesionario donde todos somos curas y pecadores a la vez.

Cuando no hay mucho pasaje, o sea, cuando es un día flojo puede ser algo aburrido. Aunque si es un chofer conversador no hay problemas.  Él solo se encargará de hacer entretenido el viaje.  Hace unos días sucedió esto y sucedió que el chofer tenía una pasión similar a la mía: los pájaros.

Le comenté que acababa de ver un libro por el que daría casi cualquier cosa por tener, una especie de catálogo de aves cubanas, con fotos incluidas,  lo que me ayudaría a identificarlas más fácilmente.

El taxista enseguida quiso saber dónde encontrar ese libro, porque su “vida son los pájaros” y acto seguido comenzó a enumerar nombres de criaturas emplumadas, y hasta imitó algunos de sus cantos. Me explicó cuáles eran las mejores comidas para diferentes especies y de cómo el sinsonte revienta por no poder imitar el canto del ruiseñor.

  • de todos modos prefiero al sinsonte. Es el que escucho todos los días, le dije.
  • ¡ah! ¿tienes sinsonte en tu casa?

Me provocó risa la pregunta y le expliqué que, donde vivo, hay suficiente cantidad de sinsontes para escuchar su canto a toda hora.

Quise saber dónde había obtenido tantos conocimientos sobre pájaros, ¿acaso era biólogo antes de ser taxista? (Es algo muy común encontrar profesionales ejerciendo en puestos disímiles a sus estudios, pero mejor pagados).

  • ¡noooo, qué va! Siempre me han gustado esos animalitos, y desde chiquito tengo una pila de jaulas en mi casa.
    ¿jaulas? ¿pájaros? ¿qué tiene que ver el amor con una jaula? ¿Cómo se puede amar a alguien al que se le impide lo que más desea?
  • pero, ¿por qué los encierra?

El taxista pareció no escucharme.

Repetí mi pregunta de una manera diferente, pero él pisó el acelerador para cruzar la calle antes de que quitaran la luz verde del semáforo y así dio por terminado el viaje.

Pagué y salí de la Zona Franca. No me gusta meter mis narices en la forma de vida de quienes me rodean, pero no puedo quedarme callada ante el encierro impune de otros seres.

Cada vez hay más “pajareros” en las calles, vendiendo “sus productos” sin que un solo policía les impida la depredación. Hace poco vi vender en una feria pichones de cotorras. Hay muchas leyes para el cuidado del medio ambiente, pero hay pocos para cuidar que se llevan a la práctica.

¿Somos una inmensa Zona Franca en cuanto a la depredación de los animales? Creo que no basta con impedir que los saquen de nuestro país. Todo lo grande se compone de pequeñas cosas, creo que de no velar por las pequeñas cosas dejará de existir lo grande.

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Cortando el cerdo.  La Habana, Cuba.  Por Mike Pobega, EUA. Nikon J5

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