Vivir el tiempo

Erasmo Calzadilla

Así lucía cuando tumbaron el avión de Barbados.
Así lucía cuando tumbaron el avión de Barbados.

HAVANA TIMES — Por ahora no puedo entrar a Internet y no sé si vuelva a disfrutar del maravilloso privilegio. Trataré de seguir colaborando con Havana Times pero a ciegas, ajeno al ambiente del ciberespacio y sin retroalimentación. Por la misma razón suspendí el trabajo sobre el cáncer.

Pero no todo es negativo ni estoy sufriendo amargamente. Al contrario, aprovecho para reconectarme con mi entorno no virtual. Por esta vez dejaré caer el foco sobre mí.

Uno de los temas que me apasiona últimamente es la Historia. No el análisis histórico, historiográfico o filosófico de los hechos; más bien una rara obsesión por apuntar fechas en un diario-cronología que llevo adelante.

Mi familia salió de la miseria gracias a la Revolución, por eso me preparó desde pequeño para defenderla contra el imperialismo.
Mi familia salió de la miseria gracias a la Revolución, por eso me preparó desde pequeño para defenderla contra el imperialismo.

He pasado la vida derrochando el tiempo sin cicatería. Así fui feliz hasta que algunos indicios me hicieron comprender que yo también envejezco; desde entonces estoy hecho un mezquino con las horas. Para garantizar que no pasen en vano, al final de cada jornada rindo cuentas de su aprovechamiento ante mi querido diario. Sé que suena opresivo pero en la práctica me entretiene más que un juguete nuevo.

Ahora sé exactamente en qué locura andaba metido una semana o un mes atrás. Buenísimo también para entender mi propio biorritmo y conocer la duración de mi período menstrual, por decirle de algún modo.

Empecé plasmando sucesos personales y puntuales pero poco a poco (quién me regala un lastre) he ido expandiéndome hacia el pasado y hacia el universo. ¿Qué sucedía en el mundo mientras yo jugaba inocente? La curiosidad me mata.

Pensando en mis vecinos después de haber visto El Inquilino de Polanski.
Pensando en mis vecinos después de haber visto El Inquilino de Polanski.

En 1975, fecha de mi alumbramiento, fue un año terrible. España se libra de Franco y en Vietnam concluye la guerra pero con la misma se desata el genocidio en Camboya, explota el conflicto armado en Angola y Latinoamérica se desangra bajo la bota de los militares instruidos por la CIA. Un añito después unos terroristas al servicio de la fatídica agencia tumban el avión de Cubana en Barbados.

La sangre estaba en el hit parade hacia mediados de los setenta, solo así me explico el abrumador éxito de un bodrio como Tiburón, de Spielberg. En el 76 el quemador de Polanski se recrea en la violencia vecinal (El Inquilino) y en el 80 Kubrick aprovechará el morbo de la sangre, la locura y el infanticidio para achicharrarnos con su Resplandor. Dos añitos más tarde los muertos se levantan de su tumba para bailar con Michael Jackson (Thriller) y comienza la saga de Rambo.

Este es mi querido padre ¿me querrá destripar?
Este es mi querido padre ¿me querrá destripar?

Así estaba el picheo en la pantalla ¿y en la calle? Refugios de guerra en cada barrio, padres que se marchan a un continente lejano a matar y a morir, violentos actos de repudio alentados por el líder supremo contra nuestros propios vecinos. Y el pequeño Era captando el mensaje que emana del tóxico ambiente: la naturaleza está llena de monstruos que añoran comerme, donde quiera puede explotar una bomba, mis vecinos podrían atormentarme hasta el suicidio, pensar diferente es una vía expedita para llegar a la muerte, hasta mis padres podrían enloquecer y destriparme y ni los muertos son confiables. Simplificando: el Otro constituye una amenaza mortal y cualquiera es un Otro en potencia.

Concientizar la manera en que tanta locura sanguinaria se concentra entorno a mi más tierna infancia me ha permitido comprender algunas cosas. Uno de mis juegos preferidos era creerme científico y operar lagartijas. ¿Tiene algo de raro haber sido indiferente ante el dolor y la muerte de otras criaturas?

Pero un diario también te hace mirar al futuro y debería ayudarnos a afrontarlo. El problema es que entre el presente y el futuro se abre un abismo y extrapolar el pasado servirá de poco. No por la gran aceleración que va a ganar el proceso, como auguraba el futurista Alvin Toffler, sino al contrario, por el tremendo frenazo.

No importa, yo voy a seguir alimentando el diario mientras me resulte útil y divertido; y cuando no, lo vendo como materia prima.

 

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


7 thoughts on “Vivir el tiempo

  • el 9 septiembre, 2014 a las 5:56 am
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    yo le pongo como otras 5 decadas para que el cubano de a pie logre ver lo que es el internet y eso si, a la velocidad mas baja posible para que los cambios se demoren bastante.

  • el 9 septiembre, 2014 a las 5:54 am
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    pero no se puede vivir eternamente en el pasado Isidro, eso de en cada acto estar con la letania “porque antes del 59 y ahora…..”

  • el 5 septiembre, 2014 a las 11:26 pm
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    Erasmo, no me digas que tu papa es el actor que interpreto a Nacho Capitan. Igualito

    Señor ponga a producir uno de los tantos placeres llenos de hierba alrededor de los edificios. Te aseguro que no te faltara la comida y el excedente te dejara buenos ingresos. Te lo digo porque el Internet va ha demorar en llegar al reparto electrico.

    Te prepararon desde pequeño para defenderte del imperialismo, pero no imaginaste nunca que el enemigo estaba en tu misma trinchera. Por la mirada de tu padre parece que lo comprendio desde entonces, aunque como todos prefirio ponerse la mascara y callar.

  • el 5 septiembre, 2014 a las 2:03 am
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    Amigo Erasmo:

    Quizás hoy tengas mucho para quejarte (¡de madre quedarse sin Internet), pero esa niñez feliz que al parecer tuviste en el seno famiilar vale mucho, hermano. Espero que la sepas valorar y te ayude a compensar ciertos desgarramientos del presente.

    Un saludo

  • el 4 septiembre, 2014 a las 6:32 am
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    Bellas las fotos de la escalera, sobretodo la de tu padre, me parece una foto de revista.
    Es común ver fotos de madres con bebés, pero no es común la del papá con un niño ya grandecito que trasmita tanta ternura.

  • el 3 septiembre, 2014 a las 8:35 pm
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    Erasmo, vuelves al pesimismo. Y te entiendo. No se puede tener muchas esperanzas cuando no se producen cambios en 50 anos de lo mismo. Sigue siendo igual o peor que lo que era. Y lo bueno que fue ya no es. Lo bueno ya paso. A pesar que te entiendo mira esto como una etapa que pasará. Como una gran lección que nosotros los cubanos tuvimos que aprender. Es una lección dura y cada uno la a aprendido de una manera diferente. Todos hemos aprendido algo de este proceso de estos últimos 50 anos. Esperemos y tengamos fe en que será para algo mejor para todos. Quizas un dia lo veremos. Hay que tener fe. Que la naturaleza humana es buena. Si fuera mala estuviéramos rodeados de todo malo y no es así. A pesar de que estos que parecen inamovibles an durado más de medio siglo en el poder un dia llegara su fin natural. Pues la naturaleza en su infinita sabiduría reemplaza naturalmente lo viejo por lo nuevo. Y los cambios inevitables llegaran. Y aquello que era duro como una roca sedera. Hay que tener fe y esperanza.

  • el 3 septiembre, 2014 a las 11:14 am
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    Ay Amigo erasmo!
    Que tristeza!
    Yo soy tambien del reparto electrico.
    Ahi donde estas sentado fue donde se empezaba a hacer la secundaria basica urbana Desembarco del Granma!,yo estaba en prescolar en 1978 y pasabamos por ahi y veiamos a los trabajadores terminandola,detras de ti estaban las calles en construccion todavia!
    Que triste amigo,ahora todo el reparto parece un suburbio, sucio y lleno de yerbas y con aspecto fantasmagorico de noche porque no hay casi luz!

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