Una polémica “lingüística” en torno al TERROR

Erasmo Calzadilla

Pinochet. Foto: ecured.cu

HAVANA TIMES — En el cumpleaños de Alfredo, amigo y colaborador de Havana Times, nos reunimos algunos de sus amigos para celebrarlo como dios manda. El ambiente estaba rico, con traguitos, buena música de fondo y piquetitos conversando por aquí y por allá. Estaba rico el ambiente, aunque para ser sincero me aburría un poco, y ninguna conversación lograba motivarme.

Así fue hasta que cayó el tema de la política. Digo cayó, pero en realidad fue lanzado a propósito por un pequeño grupo con la explícita intención de calentar el party.

Luego de varios intentos, el tema que logró concentrar la atención general fue la existencia o no de un régimen de TERROR en Cuba: ¿Es apropiado el calificativo TERROR para referir el estado emocional y explicar el comportamiento de la gente acá?

Yo defendía que no, que prefería preservar TERROR (el non plus ultra de los sinónimos de MIEDO) para “temporadas” de tortura, desaparición o asesinato sistemático. Y para reforzar mis argumentos evocaba a los “clásicos”: el Chile de Pinochet, la China de Mao, Ruanda en 1994, Europa en tiempos de fascismo y nazismo, la URSS de Stalin, la Siria de hoy en día etc.

Soy el primero en aceptar el miedo político como estado básico de los cubanos; tampoco se me ocurriría negar la represión que un grupo de opositores políticos sufre hoy día, pero de ahí a que el terror sea un sentimiento popular me parece que va un buen trecho.

La gente teme perder el trabajo, el viaje, las prerrogativas y oportunidades de ascenso, caer en un calabozo unos días o varios años (caso extremo hoy en día), perder un diente a manos de una turba enardecida etc.

Es un miedo crónico que molesta, paraliza y hasta trastorna mentalmente a los más inestables, pero desde mi punto de vista, aún dista mucho de lo que suele llamarse terror.

Mis oponentes acudieron a varios argumentos: Que no te enteras del terror hasta que no te toca, que el terror sufrido por una sola persona es suficiente para declarar su existencia (del terror, no de la persona), que el terror es un sentimiento y como tal incuestionable, que los tiranos acudirán a él en cuanto sientan tambalear su poder etc.

Los ánimos se fueron caldeando y la conversación racional dio paso a un aluvión de anécdotas, reproches y chistes de humor negro dirigidos contra los Castro y sus secuaces, contra Chávez y hasta contra mí por “defenderlos”.

Hice varios llamados a no perder el hilo, a no dejarnos dominar por la pasión, pero fueron desoídos e interpretados como intentos de coactar la espontaneidad de la charla.

En fin, que el tiro me estaba saliendo por la culata. Yo que estuve entre los promotores de la discusión política, ahora me veía envuelto en un ambiente denso con chispitas de odio estallando a mí alrededor.

De pronto me vi convertido en el blanco de reproches cargados, sermones y/o jaranas. Decidí cerrar la boca y escucharlos a todos sin proferir ni un eructo más.

En cuanto se descargó la atmósfera cogí mis bártulos y salí de allí de lo más afligido. Ya se me pasó, pero me ha quedado una especie de terror a negar la existencia del terror.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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18 thoughts on “Una polémica “lingüística” en torno al TERROR

  • Erasmo,

    Demonizas al adversario, por ejemplo, al decir: “Soy el primero en aceptar el miedo político como estado básico de los cubanos.”

    Claro que me dirás que no cargas las tintas tanto como muchos otros que también escriben en Havana Times, y en eso te tengo que dar toda la razón.

    El tema no está en determinar si lo que se dice es correcto o no. Las caries y los dolores de muelas son muy reales. El tema está en articular un discurso donde se incida en los aspectos positivos de las ideas propias.

  • de acuerdo pero ¿dónde es que yo demonizo al adversario? ¿Me lo puedes indicar? Es que no me doy cuenta.

  • Erasmo,

    Te voy a explicar unos principios elementales de venta, de esos que se aplican en los países capitalistas.

    Imagínate que quieres hacer un anuncio para vender pasta de dientes. Puedes poner unas imágenes horribles de personas con caries y dolor de muelas. Alternativamente puedes poner a una chica sonriente y con los dientes limpios que gracias a la pasta de dientes logra que el chico de sus sueños le haga caso.

    Te aseguro que con la imagen de las caries y el dolor de muelas no lograrás vender nada de pasta de dientes. El anuncio de la chica sonriente logrará muchas más ventas.

    Esto trasladado a la política quiere decir que el proyecto que tiene más posibilidades de apoyo es el que se presenta en positivo, mostrando las ventajas de seguirlo; en lugar del proyecto que se basa en demonizar al adversario.

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