Tan malo como la Mesa Redonda

Erasmo Calzadilla

La Mesa Redonda cubana. Foto: cubadebate.cu

Todos o casi todos los días llega a las pantallas de televisión, en el privilegiado horario de las 6.30 pm, la Mesa Redonda. Alrededor del círculo toman asiento y exponen sus criterios conocedores de algún tema, generalmente político, pero lo que no puedes esperar encontrar allí, ni por asomo, es a alguien que difiera de la línea oficial.

Los panelistas entre si y el moderador parecen estar siempre de acuerdo, motivo por el cuál nuestra Mesa Redonda es conocida popularmente como la Mesa Cuadrada.

La mesa es una Cuba en miniatura, llena de magníficos especialistas que se las arreglan para no salirse nunca del marco, y donde la verdadera discusión y la pluralidad permanecen secuestradas. En fin un fraude de mesa redonda, tan tan malo que pensé nunca me toparía con algo semejante.

Pero de lo anterior comenzé a dudar luego de disfrutar un capítulo de cierta “Mesa Redonda” española conocida como La Tertulia, donde dos reconocidos filósofos discuten habitualmente de temas políticos y también filosóficos.

Por dificultades tecnológicas he podido ver solo dos capítulos (de marzo del 2009) y esto es menos que insuficiente para un juicio, pero la intuición me hace pensar que no será diferente en el resto. La discusión en uno de ellos giraba en torno a la repentina retirada de las tropas españolas de Kosovo efectuada bajo la orden del actual presidente Zapatero.

Los que laboran en el diseño de este programa han sabido darle un atractivo aire de libre pensamiento. Al menos han puesto un moderador con mirada inteligente, y los que hacen de filósofos tienen aire de humanos, no están seriotes ni pesados como los aguerridos especialistas que frecuentan nuestra Mesa.

Pero estos mismos atractivos vuelven más terrible el resultado final que es, desde mi punto de vista, la defensa de tesis particulares sin un análisis respetuoso de las contrarias. Y ello casi siempre con implicaciones clasistas y partidistas.

Se dice que dos filósofos nunca se ponen de acuerdo entre sí, pero ese mito quedó deshecho en aquella ocasión.  Ellos y el moderador llegaron al unísono a la conclusión de que la salida de las tropas españolas de Kosovo era un insulto a los ciudadanos de ese país que traería además la desmoralización de España ante la OTAN.

Nadie analizó allí en serio los pro y los contra de esta decisión y ninguno se cuestionó el hecho mismo de mantener tropas en Kosovo. Zapatero resultó ser no más que un arribista y populista atentando contra la democracia.

Conclusión, no muchas diferencias entre ambas mesas redondas, salvo que la española tiene (o tuvo en aquella ocasión), un maquillaje mejor confeccionado, lo que a la larga es peor porque engaña más.

Lo que más disfruté del espectáculo ibérico fue la oportunidad de que los televidentes participaran haciendo comentarios y reflexiones que aparecían en la pantalla. Algunos  extremistas, otros moderados; unos tontos, otros sabios, mas todos cupieron en el programa.

Todavía se ve lejano el día en que nuestros espacios de “debate” se abran al que tenga voz y quiera usarla, y no precisamente por carencias tecnológicas.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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