Si no fue una persecución ¿qué fue?

Erasmo Calzadilla

La Universidad de la Habana

HAVANA TIMES — Me encantan los viejitos. No siempre, claro, pero por lo general me transmiten paz y ternura.

Por eso cuando hace cuatro años supe quién sería el presidente del Órgano de Justicia Laboral (OJL)*que juzgaría mi caso, me relajé. Ciprano* (el presidente) no va a permitir que se cometa una injusticia y me echen de la universidad, pensé. Y pensé mal.

Pero no es mi historia la que quiero contar ahora, sino la de alguien que conocí por boca del viejo Ciprano.

Durante el período previo al juicio laboral, Ciprano y yo tuvimos que reunirnos varias veces para cuadrar detalles formales. De paso conversábamos relajadamente sobre esto y aquello; teníamos buena relación.

En una de esas el viejo comentó que en su larga trayectoria como miembro de un OJL universitario solo una vez anterior había tenido que decidir sobre la suerte de un profesor.

La vez anterior

A mediados de los 80 una joven profesora de la facultad de matemáticas terminaba un doctorado en la República Democrática Alemana. Todo marchaba según lo previsto pero a la discípula de Pitágoras se le ocurrió entablar relaciones íntimas con una teutona.

No sé si habrá sido la eficientísima STASI, el Departamento para Depravados de la Seguridad del Estado, algún aprendiz de espía (futuro héroe) o sencillamente un envidioso; el caso es que alguien se detuvo a espiar su intimidad, y en menos tiempo del que se resuelve una regla de tres, la profesora se vio sentada en un (pongamos) Il-62 que hería raudo las nubes rumbo al país de las maravillas.

Pero ahí no pararon las ¿sorpresas? Cuando la profesora llegó a su buró en la colina universitaria se lo encontró ¿cómo? ocupado; también la habían despedido de la facultad de los números.

Hoy en día el Gobierno-[Seguridad del] Estado-Partido tiene una postura más tolerante para con la disidencia sexual, pero nunca hubo una disculpa oficial y nada se ha hecho para resarcir a la víctimas. Ni soñar con llevar ante los tribunales a los principales responsables.

Eva (pongamos que se llamaba) se halló entonces frente a una disyuntiva. Debía decidir entre acatar la decisión político-administrativa con el rabo entre las patas (y buscar luego otro lugar donde reiniciar su carrera), o luchar contra la poderosa maquinaria a riesgo de que su caso deviniera en escándalo.

Y decidió luchar. Acudió al Órgano de Justicia Laboral al que pertenecía el entonces no tan viejo Ciprano, y comenzó el proceso que debía culminar en una vista pública.

Pero al ver su intimidad convertida en el punto de fuga hacia donde concurrían todos los comentarios, chismes y chistes, se asustó e interrumpió el proceso.

Temía, por sobre todas las cosas, que el escándalo llegara a su familia y afectara a sus envejecidos padres.

Cuando entre risitas Ciprano terminó el cuento, el cuerpo se me revolvía de furia, dolor y miedo.

Varias veces el viejo había intentado convencerme de que, “por mi bien”, acatara la decisión administrativa y me fuera tranquilito.

¿Qué pretendía ahora, asustarme, o la chochera le había aflojado la lengua?

¿Por qué motivo contarle a un bloguero disidente (de eso me acusaban en el instituto, entre otras cosas) los detalles de una cacería de brujas?

Real o no, la historia es perfectamente verosímil.

Hoy en día el Gobierno-[Seguridad del] Estado-Partido tiene una postura más tolerante para con la disidencia sexual, pero nunca hubo una disculpa oficial y nada se ha hecho para resarcir a la víctimas. Ni soñar con llevar ante los tribunales a los principales responsables.

Algún activista debería recopilar los nombres y las historias de las víctimas de la cacería homofóbica. Sería un primer paso en el camino hacia el resarcimiento moral y material que esta sociedad (y sobre todo sus legendarios dirigentes) les debe.
—–

Notas:

  1. El Órgano de Justicia Laboral es un Jurado que existe en cada centro laboral. Está integrado por tres personas que toman partido en caso de un litigio entre un trabajador y la administración.
  2. Los nombres usados no son reales.

 

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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8 thoughts on “Si no fue una persecución ¿qué fue?

  • Creo que no me he explicado bien. Cipriano no mal interpretó a nadie, actuó además por convicción. Se denuncia y los segurosos superiores tendrían que hacerlo cargar con las culpas, sacarlo de escena, para que el asunto no trascienda, como hacen siempre para contentar y confundir a la gente, para zanjar el asunto sin que se hable del mono, comprendes? Resultado positivo, aunque no el deseado por todos… un seguroso menos.

  • Eduardo me es difícil creer eso de los agentes que actúan malintencionadamente interpretando a los de arriba mal. Es como la explicación de Mariela de que Fidel Castro estaba arriba y no sabia lo que pasaba por allá abajo.
    Esa excusa no es valida. Era su función saber lo que pasa en todas partes especialmente cuando se tenia y codiciaba un poder totalitario absoluto.
    Ahora ellos pudieran muy bien retribuir a las victimas en alguna forma y hacer cambios mayores para compensar y sin embargo no lo hacen.

  • De acuerdo contigo, esa sería la mejor solución. Pero recuerda que todos los sistemas totalitarios reciclan a sus agentes quemados, pudo haber sido el caso de Cipriano, que además actuó por su propia cuenta, sin que nadie le obligara, casi con orgullo de jugar ese papel. Eran otros momentos, la táctica ha cambiado.

  • Ciertamente, vergonzoso. No soy de quienes gustan de regodearse en los atropellos pasados para ningunear los avances de nuestra sociedad en esos temas de los derechos de las personas con sexualidades diferentes a la hegemónica. Pero si se desea que tales avances sean más profundos, alcancen a la sociedad toda y sobre todo a sus instituciones, entonces es preciso saldar la deuda histórica que esta(s) tiene(n) con individuos como Eva, que no son unos pocos, valga decir.
    Los cambios instituidos bien podrán ser eliminados con la misma velocidad con que han venido sucediéndose, si el proceso no va acompañado de un aprendizaje colectivo. Y ese aprendizaje (sin que la sangre llegue al río) debe pasar porque los culpables, los verdugos de conciencias, los “perseguidores de cualquier nacimiento”, sepan de su culpa. Y hablo de aprendizaje, para no extenderme en el tema de quiénes deberíamos ser parte de los autores principales de tales cambios.
    Sobre la historia que falta por hacer… creo que saldrá. Desde la guerrita de los emails en 2007 empezaron a salir estas historias macabras a la luz pública. Otras han quedado reflejadas en obras de la narrativa y el teatro cubano, fuente importante para conocer ese sufrimiento acumulado en nuestra gente.
    Felicidades y gracias a Erasmo por este texto, que logra emocionar e informar a la vez.

  • Eduardo, Cipriano solo fue una herramienta de aquellos que están en el poder. Claro esta que también es responsable. Pero podría Cipriano negarse a seguir las ordenes de arriba?
    Si lo hace pierde todo como Erasmo. Si todos los cubanos siguieran el ejemplo de Erasmo y de muchos otros que tienen el valor de ser honestos entonces Cuba no estaría en el problema que esta.
    No crees? Un día les será muy difícil encontrar Ciprianos y creo que lo que hace Erasmo esta en la dirección correcta para que los Ciprianos no existan.

  • Muy considerado de tu parte no poner el nombre real de Cipriano. Tus verdugos deberían aprender de tu calidad humana.

  • “Algún activista debería recopilar los nombres y las historias de las víctimas de la cacería homofóbica. ”

    Empezando con los de Ciprano y Eva, ¿Verdad?

  • Este es apenas uno entre los muchos casos de ese tipo que se sucedieron durante años. Me pregunto dónde meten la cara por estos días tantos inquisidores de entonces, cuando pasa rumbeando por la Rampa la conga LBGT. Daniel Chavarría debería, en lección de humildad, inspirarse en esta historia para escribir su próxima novela.

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