San Diego, La Habana y la autoestima

Erasmo Calzadilla

la ciudadHAVANA TIMES — En el post anterior conté de las lindezas que me enamoraron de la America’s Finest City. No fueron sus lucecitas de colores, sino el lugar tan importante que ocupa el ser humano.

Lo noté en la manera de tratarse la gente, pero también en el diseño de la ciudad. Creía que entre los rascacielos me iba sentir como un piojo a punto de ser aplastado; pero al contrario, me sentía rodeado de gigantes protectores.

A diferencia de La Habana, San Diego está diseñada para que la gente se sienta a gusto, cómoda y relajada. Abundantes señalizaciones, carriles de bicicletas, sitios públicos gratis para descansar, asearse, ir al baño y beber agua, eficiente sistema de transporte público, impresionante respeto a los peatones por parte de los conductores, magnífico trato en las oficinas y establecimientos… Son cuestiones que no dependen tanto de la economía, como de la cultura y la política; la ciudad no estará al servicio de sus residentes sino son ellos quienes deciden su destino.

Para los extranjeros resulta una experiencia exótica, pero el paseo de un cubano por el “Downtown” de su capital es un trago amargo.

Apenas quedan baños públicos (los pocos que hay brindan un pésimo servicio y no son gratis), ni sueñes con un bebedero; demasiada gente queriendo estafarte, robarte, venderte productos de dudosa procedencia o siendo descorteses; el aire súper contaminado por los viejos carros que tanto admiran los enajenados turistas; poquísimas calles para peatones y no existen líneas dedicadas a los ciclistas; ninguna cortesía por parte de los conductores con quienes cruzan las calles; mal olor, ruidos desagradables, huecos en las aceras, basura, escombros y animales sacrificados por las esquinas, espacios públicos colonizados por fumadores, infinidad de barreras para los discapacitados; homofobia y machanguería abiertamente manifiestos, y la policía siempre por ahí, amenazando con salarte el día. ¿A alguien le resulta extraño que en la no-gentrificada Habana me sienta como un piojo a punto de ser aplastado?

grafiti 2Para profundizar en la comparación quiero contarles sobre mi primera incursión en una gran tienda de San Diego, una de la cadena Target.

Ante de salir del país muchos me decían: “Si pones un pie en un mercado no vas a querer regresar”. Y sí, son sitios acogedores, luminosos, ordenados, pulcros y repleto de seductoras mercancías… pero lo que me conmovió fue otra cosa.

En Cuba, los dependientes de las tiendas nos tratan como a ladrones en potencia o como a una molesta interrupción en su rutina diaria.

En Target anduve todo el tiempo con la mochila encima y nadie presupuso que yo era un ratero. Manoseaba las mercancías con la indecisión de la Cucarachita Martina y volví locos a los dependientes, pero nunca perdieron la paciencia o fueron descorteses.

La experiencia me hizo recordar la de mis padres en el campo socialista. Los tenderos de los hermanos países solían ignorarlos o maltratarlos cuando se percataban de que eran extranjeros pobres.

¿Será que el falso socialismo generó los mismos patrones do quiera que floreció o será un fenómeno típico de países no desarrollados?

mercadoA la tienda Target, en San Diego, fuimos un grupo de latinoamericanos; había guatemaltecos, hondureños, bolivianos, costarricenses y hasta un beliceño. Solo los cubanos salimos encantados con el trato, porque solo nosotros notamos alguna diferencia.

Para explicar la caída del socialismo y la persistencia del capitalismo se han elaborado sofisticadas teorías, pero hay un principio elemental de la psicología humana que suele ser ignorado: toleramos mejor el azote de poderes “impersonales” (como la economía, típico del capitalismo) que ser humillados por nuestros semejantes (algo tan común de este lado del muro).

Por ahora termino. Prometí mostrar la cara fea de San Diego, pero es evidente que todavía estoy encandilado. Será en el próximo.

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Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


33 thoughts on “San Diego, La Habana y la autoestima

  • el 1 enero, 2016 a las 5:19 pm
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    no conosco el articulo de referencia,pero solo el pensar de que como va a sobrar te lo puedes llevar ya piensas como un criminal debes saber que lo que no es de uno no se coge
    , se pide o se compra

  • el 27 diciembre, 2015 a las 3:32 pm
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    Erasmo muy buen articulo …. no pierdas tu tiempo en responderle a Eduardito, se nota perfectamente que el nunca ha entrado a una tienda en cuba, no se ha subido en un P, ni ha caminado por el cerro alamar o la lisa… evidentemente este señor es de los que le llevan la cosas a la casa, y solo pasa por malecon, 5ta avenida y paseo dentro de un auto con AC claro… y quizas salga de la habana pero a algun todo incluido 5 estrellas en varadero o cayo santamaria

  • el 27 diciembre, 2015 a las 10:18 am
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    Además, según el gobierno, la economía cubana creció este año un 4% ¿por qué tendríamos que estar de mal humor?

  • el 27 diciembre, 2015 a las 10:15 am
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    Me lo imagino, Inagotable, pero en Cuba también te la jeringan bastante, y para colmo no vez el fruto. Tú que has vivido en los dos sistemas, ¿por qué no te arrestas a hacer una comparación, en un comentario o tal vez en un post?

  • el 27 diciembre, 2015 a las 9:20 am
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    Erasmo. Espero con interes lo que no te gusto de esa ciudad. El balance, segun veo, es en definitiva positivo.

    Ahora bien, El paraiso no existe, Je Je. Me imagino que mi Pocahontas no te dio un masaje erotico.

    Y, como el titulo de una novela : “No hay paraiso sin tetas”

    Empero:

    Para tener una idea de las diferencias entre ambos sistemas no es suficiente ir de visita o de turista.

    Hay que trabajar y ganarse la vida. Ahi es , donde, pese a que soy un acerrimo partidario de la

    libre empresa, debo admitir que te jeringan la bida al maximo. Je Je Je. Saludos.

  • el 27 diciembre, 2015 a las 1:12 am
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    Alcancé a leer por encima casi todos los comentarios, espero hacer efectivo el medicare a la voz de ya… FELIZ AÑO PA’ TODOS.

  • el 26 diciembre, 2015 a las 9:37 pm
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    A Demian:
    Creo que casi todo el mundo en Cuba coincide en que hay un problema de fondo, estructural; una especie de anomia social no una crisis pasajera de mal humor provocada por la situación económica. El gobierno tiene dos tópicos para referirse al problema, le llaman “crisis de valores” e “indisciplinas sociales”. No hacen ni el menor intento de explicar sus causas pero reconocen que es grave.
    En otro post intentaré produndizar en esto.

  • el 26 diciembre, 2015 a las 8:38 pm
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    Al Bobo de Abela
    En San Diego también mueren personas atropelladas por los autos, obviamente, pero veamos la diferencia.
    La Ciudad ublica una estadística periódica sobre la situación y establece una especie de emulación entre los diferentes barrios.
    Ahí comienza la presión de la ciudadanía sobre los líderes políticos para que implementen acciones preventivas.

    Los peores barrios, donde más atropellos ha habido, deben gastarse la plata construyendo puentes peatonales, poniendo semaforos, trazando cebras en la calle, revisando las señalizaciones del tránsito.

    En Cuba, primero que no te enteras sino del dato global de muertes por accidente anual. La ciudadanía no está ni oportunamente informada ni organizada para presionar a los políticos a tomar acciones efectivas.

    Y hablando de estadística. Tuve oportunidad de conversar con un activista social que se concentra en el tema de muertes por abuso policial. Me dio la estadística de su ciudad y me preguntó cómo era la cosa en La Habana, para comparar. Por supuesto que no pude comparar, porque ese dato no se publica.

  • el 25 diciembre, 2015 a las 8:56 pm
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    Y eso que ella viene del campo, donde a diferencia de Labana todavía es de buen gusto dar los buenos días.

  • el 25 diciembre, 2015 a las 8:55 pm
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    Bah…EDUARDO aquí en el tercer mundo bananero igual mi mamá se ha quedado asombrada de que todo el mundo da los buenos días, que los niños juegan en la calle y que las bicicletas se quedan en el portal y nadie se las roba.

    Ah, y de que no dejan fumar en ningún lugar público.

  • el 25 diciembre, 2015 a las 12:20 pm
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    Jajajaja, si que nos cuente en que parte de San Diego comenzó el declive energético porque hasta las guaguas tienen aire acondicionado.

  • el 25 diciembre, 2015 a las 12:14 pm
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    Hasta que por fin Erasmo vio con sus propios ojos fuera de Cuba. Me alegro mucho por su honestidad. Ahora necesitas otro viaje para Latinoamérica capitalista del 3er mundo. Te aseguró que no es igual a San Diego pero es mucho mejor que Cuba. Eso si, no intentes cruzar la calle si los carros no están detenidos totalmente porque terminas en un hospital en el mejor de los casos.

  • el 25 diciembre, 2015 a las 9:25 am
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    El buen trato tiene muchísimo que ver con el buen humor de la gente.
    Una comparación increíble fue Argentina 2001 vs Argentina 2005.
    Cuando salí del País en 2001 el desempleo era mayor al 50% para los jóvenes. Tenía 25 años, el trato entre nosotros era hostil, las caras de amargura totales, la depresión y la violencia sólo se comparaban con la competencia por puestos de trabajos… entre compañeros de la universidad no nos avisábamos si había una vacante o llamaban gente en tal o cual lugar.
    Llegué a Barcelona en 2001 y la comparación fue la misma que hace Erasmo.
    Entre 2001 y 2004, Argentina salió del neoliberalismo donde 1 peso valía 1 dolar. Empezaron a aumentar nuestras exportaciones gracias a los chinos, la soja, el petróleo, la pesca, etc.
    Volví en 2004 y el buen trato, la cara de felicidad de la gente, el ayudarte a buscar trabajo, todo eso estaba en el aire. En el aeropuerto me trataron muy bien (en 2001 me hicieron lío por un papel y tuve que cambiar de vuelo e ir vía Brasil).
    Entonces ¿es la cultura?
    ¿Cómo nos tratarán en San DIego cuando se desmoronen el bien estar basado en los recursos energéticos y el desempleo ascienda el 20%?

  • el 24 diciembre, 2015 a las 2:13 pm
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    Sí lo dijiste, si quieres corto y pego, para que te refresques la memoria, pero eso no es lo más importante, sino que tu visita al mundo normal te haga reflexionar y cambiar la perpectiva equivocada que tienes de muchas cosas.

  • el 24 diciembre, 2015 a las 1:47 pm
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    ….maria…las comparaciones se deben hacer con cuidado y viendo todas las circunstancias y matices….yo no niego todo eso que usted dice pero tampoco se debe generalizar y dar todo como absoluto porque recuerde usted que me esta hablando de un pais donde ,hasta hace cerca de 50 años,los negros no tenian ningun tipo de derechos y aun hoy siguen siendo la poblacion mas pobre y discriminada….recuerde que esta hablando de un pais donde la policia y los locos armados matan cientos de personas inocentes todos los años…un pais donde la gente tambien pierde el respeto y la amabilidad por asuntos tan “triviales” como las rebajas y ofertas del viernes negro….no comparar ni generalizar con tanta simpleza es mi comentario…..

  • el 24 diciembre, 2015 a las 1:46 pm
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    bueno espero que no hayas dejado ahí el libro que te preste hace como 20 años. un saludo

  • el 24 diciembre, 2015 a las 1:04 pm
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    Creo que sería estúpido pedirle a La Habana, por ejemplo, un parque de ómnibus urbanos ta sofisticado y cómodo, con un servicio tan rápido y eficiente como tienen en San Diego. Pedirle eso a un país del tercer mundo y bloqueado económicamente por los EE.UU. sería una reverenda estupidez.
    Ahora, hay un grupo importante de cuestiones que aquí funcionan terriblemente mal y no dependen de la economía ni del bloqueo. Pongamos un ejemplo.
    Entras a un bus público en San Diego y sientes que te tratan con dignidad y respeto, el chofer te saluda, te ayuda a orientarte si lo necesitas y maneja como si llevara ancianitos dentro etc.
    Pero en Cuba la experiencia es bien distinta. Los choferes tienen aspecto de antisociales agresivos, y como tal se comportan: te apuran, te gritan, arrancan el bus cuando todavía la gente no ha terminado de montar, luego ponen música alta a su gusto (que a menudo es reguetón, fomentador de agresividad y de valores machistas) Cuando les da la gana fuman dentro del ómnibus o permiten que otros lo hagan, tocan el claxon a su aire para saludar a sus amigotes o bronquear con otro chofer, se bajan a merendar, aceleran y frenan como si transportaran ganado, y no te quejes ante ellos si no quieres saber el significado de la expresión: “ponerte el bafle”.

    ¿Por qué sigue ocurriendo así a pesar de la queja constante de las personas? Obviamente, porque al gobierno no le interesan aquellos problemas populares que no tienen repercusión en informes internacionales. Si le interesara, bastaría con organizar inspecciones secretas, despedir a los choferes infractores sobre los que caen las quejas, subir los salarios a los que mantienen un comportamiento responsable y cívico, y cuestiones como esas.
    Aclaro que el costo del transporte público aquí es, en relación con el salario, muy parecido al de allá: en ambos sitios tomar el bus cuesta aproximadamente una milésima del salario medio mensual.

    ¿Depende eso del bloqueo? Claro que no, depende de que la gente no tiene poder frente al gobierno que los dirige. Ese fenómeno solo es posible porque las quejas y las reclamaciones de la gente no hacen blanco en ninguna parte, no logran remover del puesto a los funcionarios, son piedrecitas lanzadas contra un estamento muy bien blindado.

    ¿Seguimos haciendo comparaciones que sí tienen sentido? Vayamos a la aduana.
    En mi viaje pasé por varios aeropuertos en México, y en todos ellos tuve que lidiar con ese cuerpo uniformado que es la Aduana.
    Cuando salí de Cuba no me di cuenta, porque no tenía puntos de referencia, veía normal su comportamiento, pero de regreso ya pude comparar. En ninguna otra parte vi a los miembros de Aduana puestos en función, no de cumplir bien su trabajo, sino de raspar a como pudieran el pe$o del día.
    Es un fenómeno demasiado evidente y verdaderamente abochornante. En ningún otro lugar tuve yo que salir a recorrer el aeropuerto completo buscando un carrito para transportar el equipaje, en ninguno tuve que salir o a buscar a una funcionaria de la aduana que no estaba en su puesto de trabajo (andaba buscándose los pesos, supongo), en ningún otro lugar vi a los aduaneros maltratando de palabra a las personas, como lo vi allí.
    Parecía que había llegado, no a un aeropuerto Internacional, sino al de una provincia perdida en el mapa.
    Tantas quejas se han hecho de la Aduana en Cuba, tantos cuentos de horror y misterio, pero las cosas siguen mal. ¿Cómo es posible? ¿Es que el jefe de esa banda no ve lo que está sucediendo?
    Lo único que se me ocurre es que la aduana cubana está dirigida por un tipo con mucho poder al que nadie puede quitar de su puesto, un tipo que, además, no le importa para nada la imagen de Cuba ante el mundo.
    Y así podríamos seguir recorriendo un montón de facetas de la vida en Cuba donde sí tiene sentido la comparación, porque su deteriorado estado actual no es consecuencia del bloqueo ni del injusto orden económico mundial, sino de factores internos que son susceptibles de cambio, como la ausencia de Poder Popular, la ausencia de democracia.

  • el 24 diciembre, 2015 a las 10:35 am
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    Ya Erasmo acere cuenta lo que no te gustó. Dice yasser que cuando quieras lo puedes entrevistar a él y a su mujer. Jejeje.

  • el 24 diciembre, 2015 a las 7:55 am
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    Totalmente de acuerdo con usted, uno va preparado sicologicamente cuando se va a EUA a ver riqueza material, lo que se asombra es que te traten como persona. Eso jamas se logra en un pais donde el gobierno te cita a realizer “actos de repudio” es decir gritar, ofender, escupir y hasta golpear otra persona solo por el hecho de pensar diferente o querer emigrar. Es deprimente.

  • el 24 diciembre, 2015 a las 7:47 am
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    Eduardo, nunca podria comparer Paris con Kingston porque nunca he estado en esas ciudades. Uno hace comparaciones en dependencia de las experiencias vividas. Yo vivo en EUA y a pesar de los anos que llevo residiendo aqui, aun comparo cuan diferente es la vida en La Habana y este pais, no por la enorme e incomparable riqueza de EUA en relacion a Cuba. Sino porque, como explica Erasmo, aqui te acostumbras a que te traten como persona, con respeto y amabilidad. En Cuba sino te ven sino como un ladron lo hacen con resentimiento y eso se entiende cuanda mi generacion, que creyo en el tan prometido “future luminoso” se percata lo corta que es la vida y al final, con la pension que tienes y despues de tanto sacrificios solo puedes comprar el pan agrio de 5 quilos. Aqui el pan mas barato que puedes adquirir viene bien envuelto y fresco. Yo, a pesar de que ahora tengo mas recursos compro una flauta en Waltmart que me cuesta $1.00 por lo sabroso que es..

  • el 23 diciembre, 2015 a las 9:51 pm
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    …..es simplona solo por el hecho de que estamos hablando de un pais desarrollado,la primera economia del mundo y la estas comparando con un pequeño pais pobre y jodido….no ves la simplicidad y lo ridiculo solo con eso???….

  • el 23 diciembre, 2015 a las 6:00 pm
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    Claro, cómo no te va a sombrar si tú no solo estás acostumbrado a que te pisoteen, sino que, según la trayectoria de tus comentarios aquí, parece que te encanta pisotear por encargo a los demás.

    ¿Tú sabes lo mejor de todo? Que en Cuba, antes del desastre, había esa misma educación en la calle, el mismo trato y servicio en las tiendas y donde quiera. Esa cortesía en las tiendas, el buen trato en las cafeterías, los tratamientos de “señor”, “señora”; el decir “por favor” . Esa fue la educación que recibimos la mayoría de nosotros de parte de nuestros padres; y que la dictadura quiso borrar del mapa con sus delirios aberrantes de igualitarismo; y su exaltación de la chusmería, lo soez y lo orillero que quisieron hacer pasar como sustituto de “pueblo”. Los castro y comparsa se dedicaron a desmontar y borrar de la memoria colectiva todo lo que era etiqueta social, desde el vestir, hasta el lenguaje.

    No lo consiguieron, pero el daño causado es descomunal. El solo hecho de que una persona se conmueva por el buen trato en una tienda, o por gestos de cortesía en la calle, dice mucho ya del desastre social que haya en Cuba; y dice muchísimo más que otra persona lo tome por ridículo, porq

  • el 23 diciembre, 2015 a las 2:47 pm
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    Yo realmente aprecio sus comentarios, y a menudo coincido con ellos. Le agradezco su participación en el foro.

    En las tiendas cubanas también tienen cámaras de seguridad y el mecanismo para que suene en la puerta si te lo llevas, pero es más fácil para los de seguridad presumir que eres un ratero hasta que no se demuestre lo contrario.
    Sobre comparar San Diego con La Habana, podría ser ridículo, depende de cómo se haga la comparación y el objetivo de la misma. Cuando visitas otro lugar inevitablemente comparas. No tienes que esforzarte mucho, el cerebro lo hace casi automático.

    Usted podría explicar con más detalle por qué le parece ridícula la comparación que he estado haciendo aquí. Le adelanto que para mí también es bastante simplona, para comparar en profundidad hubiera necesitado datos, testimonios y experiencias con que no cuento. Pero con la ayuda suya y la del resto de los comentaristas puedo ir aprendiendo.

  • el 23 diciembre, 2015 a las 11:48 am
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    ….me quede asombrado con el grado de simplicidad,por no decir estupidez para no ofender o me regañen,de este articulo y muchos comentarios….ver como el autor y los comentaristas se regodean y se osgarmean comparando a san diego con la habana o con cuba es una de las cosas mas ridiculas que he visto por aqui …a eso hay que agregarle lo del tipo que lloro porque un policia paro el trafico para que cruzara la calle….se la comieron…lo de que no te traten como un ratero en las grandes tiendas tambien tiene que ver con la modernidad y no tanto con la amabilidad…las camaras de seguridad te vigilan y la gran mayoria de los articulos tienen un chip que sonaria al salir de la tienda si no lo has pagado…y otro detalle…cuando tu te cruzas con las personas en cuba…las saludas ???….probablemente no y por ahi deberias empezar….

  • el 23 diciembre, 2015 a las 10:22 am
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    No invité a que se robaran nada. El helado iba a sobrar porque era mucho, ya sabemos las comilonaas que se dan en el primer mundo y en las embajadas, y la cantidad de comida que tiran. Es horrible, habiendo niños con hambre a unos metros de distancia.

  • el 23 diciembre, 2015 a las 9:28 am
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    Entiendo perfectamente que el tipo haya llorado, es verdad que emociona mucho cuando a uno lo tratan así, teniendo de base la experiencia en Cuba; te destroza las defensas emocionales. No cuento más anécdotas en los post porque creo que el editor no me lo permitiría, pero aprovecho la sección de comentarios para hacer algunas.
    La primera vez que salí a la calle por mi cuenta era casi de madrugada; apenas había nadie. Yo andaba con miedo, por supuesto, pero la primera cosa extraña que me sucede es que muchas de las pocas personas con que me cruzo en la calle, incluso los que tienen aspecto de desahuciados, me saludan. Eso me sucede en los campos de Cuba, fue muy sorprendente encontrarlo en una gran ciudad moderna. Me han dicho que otras en EE.UU. no son así.

    Esa misma noche llego a una esquina al mismo tiempo que un carro y, por supuesto, espero a que pase, como suelo hacer en Cuba. Pero el tipo se queda parado esperando que pase yo. Con miedo, doy la vuelta y cruzo por atrás, alejado del auto, y el chofer baja la ventanilla y comienza a llamarme. –Sr., Sr.-
    Yo no hice caso, al contrario, aceleré el paso, pero a tanta insistencia viro la cara y me dice: -I am sorry.
    Me quedé así como “qué coño está pasando aquí”
    Luego comprendí que en las urbanizaciones las personas tienen prioridad, la gente cruza la calle sin mirar, y eso que el motor de muchos carros apenas se escucha.

    Esa misma noche, ya de regreso al hotel, me encuentro una discoteca teckno. Afuera había muchachos conversando, sin ese extra que le ponen aquí de “voy a ponerme el trapo del siglo y a disfrazarme para ir a la disco porque yo soy el super chico o la super chica”.
    Me senté por ahí a escuchar la música y echarle un vistazo al ambiente, y la gente empieza a interactuar conmigo. Algunos se sientan cerca de mí a conversar entre sí, me brindan lo que tienen, se despiden si se marchan, me saludan al llegar, me dirigen la palabra…
    En las discotecas de Cuba soy más invisible que Charles Chaplin en… Jamás esperaría integrarme al ambiente de manera tan rápida y espontánea. Pero ahí, en una ciudad extraña, me estaba sucediendo, y hubiera terminado haciendo amistades si no fuera por la barrera del idioma.

    Sé que las cosas también son terribles allá, que esa cortesía y cercanía de las personas convive con un montón de homeless y desahuciados en la calle. No idealizo, solo cuento mis experiencias y emociones, mis razonamientos van por otra parte.

  • el 23 diciembre, 2015 a las 7:55 am
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    Bueno socio no te pongas tan serio. Lo de regresar al paleolítico me refiero a tu postura de aceptar la desaceleración forzoza del crecimiento económico y el bienestar al estilo occidental. En teoría es muy facil cambiar los estándares de calidad de vida, pero en la práctica es mucho más complejo lograr convencer a toda una sociedad que se necesita abandonar lo alcanzado. Que tu le quitarías a los Sandieguinos de lo que viste y como los convencerías?

  • el 22 diciembre, 2015 a las 11:34 pm
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    “sino el lugar tan importante que ocupa el ser humano” ¡BINGO! Ya hace muchos años que no visito Cuba, pero desde mi ultima visita ya se veía la degradación de todo tipo en la sociedad. El socialismo cubano ha convertido al ciudadano en un verdadero guiñapo. Hablando casualmente con un cubano en España, me contaba que recién llegado a España, una vez parado en la acera para cruzar la calle, un policía paro el trafico, lo miro y le hizo señas para que pasara. El titubeo pero paso la calle. Cuando llego al otro lado de la calle tenia lagrimas en los ojos. Me dijo que nunca lo habían tratado así. Entiendo perfectamente tu asombro.

  • el 22 diciembre, 2015 a las 10:57 pm
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    Por supuesto que es insostenible, pero espera al final, que aún no termino la saga. Por ahora estoy tratando de enfocarme en cuestiones culturales y políticas.

    Por cierto, eso de vivir en el paleolítico… tu pareces un tipo inteligente, para rebatir una idea no tienes necesidad de intentar despretigiarla primero. Eso habla mal de ti.

  • el 22 diciembre, 2015 a las 8:27 pm
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    Erasmo, estas muy anecdótico. Ya no me quedan dudas que tu opinion sobre el malvado capitalismo ha cambiado después de tu viaje a San Diego, pero me gustaría conocer tu opinion sobre si vale la pena o no el consumo energético para sostener ese estándar de vida que observaste o todavía te mantienes con los deseos de vivir en una caverna del paleolítico.

    Estuviste muy cerca de varios condados petroleros que utilizan el fracking como Kern que esa asentado sobre una gran reserva de esquisto. En serio que no visitaste un pozo de fracking?

  • el 22 diciembre, 2015 a las 8:07 pm
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    Hay una foto doonde hay una concentración de gente, es la repartición de ropa, guantes y mantas a los homeless.

    La casita chula adosada a una pared es para el intercambio de libros. Es libre, lo abres y tomas el que quieras; también puedes dejar los tuyos.

    La cruz es la cima del monumento Soledad Park.

  • el 22 diciembre, 2015 a las 5:32 pm
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    Buen articulo again!

  • el 22 diciembre, 2015 a las 2:30 pm
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    erasmo:

    Toda la razón en los que dices sobre la diferencia abismal en la calidad de los servicios y el trato en una tienda de EEUU y cualquiera de las tiendas en Cuba.

    Pero ¿Cómo te lamentas de que te traten como a un ratero en potencia, si en este mismo blog exhortabas a Irina a que se robara el helado nada menos que de la fiesta de una embajada a la que había ido como invitada?

    Espero que la visita a San Diego te ayude a superar esa mentalidad, porque la verdad es que, por razones que sería muy largo escribir, en Cuba no todo el problema recae sobre las empleadas, sino que es verdad que el ratero en las tiendas y en todas partes está al tolete.

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