Por una Habana libre de automóviles

Erasmo Calzadilla

ilustración por Manuel Herrera.
ilustración por Manuel Herrera.

HAVANA TIMES — A comienzos de este año Cuba dio otro paso importante hacia la “normalidad”. Ya los residentes pueden ir a una agencia estatal y comprarse un carro sin otra mediación que el fajo de billetes; el problema ahora son los prohibitivos precios.

La gente se molestó muchísimo, algunos porque se hacían ilusión y otros por simpatía de clase.

Yo esperaba que las personas identificadas con el capitalismo o la derecha protestaran; lo que me sorprendió fue la reacción de la izquierda.

Mi honrado padre, un militar retirado, fiel a la Revolución y a sus líderes; mi queridísima abuela, una ex-guajira que no sale del barrio; mi madre, una trabajadora integrada al proceso: indignados todos. Ellos creen que algún HP tomó la decisión para generar malestar.

Pero no solo gente de pueblo; también vi picados a intelectuales de la izquierda opositora.

Los automóviles están ocasionando un tremendo daño: lluvias ácidas acelerando la desertificación, toneladas de chatarras que no hay dónde meter, metales pesados dañinos para la vida, sustancias que rasgan la capa de ozono, carnaval de gases de efecto invernadero, partículas cancerígenas exhaladas por millones de tubos de escape, contaminación de las tierras y los acuíferos con aceites, agotamiento de materias primas no renovables, consumo de enormes cantidades de oxígeno y agua, ruido…

Además, los automóviles devoran las ciudades [1][2]. En su indetenible avance, el asfalto va cubriendo áreas verdes, aceras y parterres. Crecen  las distancias a recorrer; embotellamientos frecuentes; el aire irrespirable; se multiplican los accidentes y languidece o muere la vida cultural de los barrios.

Pero aterricemos en La Habana

Desde el arribo de petróleo procedente de Venezuela el uso de automóviles se ha multiplicado. No hace falta que otro lote entre a circulación; ya para mí es bastante desagradable.

Las principales calles por las que antes me gustaba pasear, como la mítica 23, huelen todo el tiempo a combustible quemado; Neptuno, con tantas tiendas, un asco intransitable; Infanta, un desastre…

Un estudio sobre la calidad del aire en la capital ha confirmado lo que las narices ya sabían: los niveles de contaminación atmosférica son altísimos, llegando a valores EXTREMOS en los barrios más céntricos.

En consonancia con ello el PH de la lluvia ha ido disminuyendo paulatinamente y hay sitios donde valores por debajo de 5 son la norma [3].

Los accidentes de tránsito constituyen la quinta causa de muerte este país [4]; el año pasado medio millar de personas perdió la vida en las carreteras. Como es obvio, ese “número” se incrementará a medida que más vehículos entren en circulación.

Pero los automóviles pueden ser mortíferos por vías menos evidentes. El cáncer lleva la delantera enviando cubanos al reparto Bocarriba. Año tras año la cifra de fallecidos por esta causa crece progresivamente [5]. ¿Tendrá algo que ver con el auge del automóvil a raíz de las buenas relaciones con Venezuela?

No conozco ninguna investigación que correlacione estos eventos. Lo que sí está probado es que ese humo irrespirable que abunda en cualquiera de las avenidas habaneras, además de dañino para los pulmones, contiene sustancias con probado carácter cancerígeno [1].

Pero sigamos la pista del cangrejo asesino. Una investigación reciente realizada en organopónicos urbanos del centro del país descubrió que los vegetales contenían elevadas concentraciones de metales pesados, por encima o muy cerca del límite recomendado por la OMS.

Todos los metales pesados son tóxicos y algunos altamente cancerígenos. Su abundancia en los suelos y el agua está estrechamente relacionada con el transporte automotor [6]. Es de esperar que los organopónicos de la capital estén mucho peor.

Si la invasión automovilística finalmente ocurre, si todos los que salen de misión, los deportistas que participan en eventos internacionales, los negociantes tocados por la fortuna… si todo el que reúne unos cuantos miles se compra un carro, entonces nos ajustará perfectamente el dicho: éramos pobres y parió catana.

Más smog, más lluvias ácidas, menos áreas verdes, más enfermedades relacionadas, más accidentes, lomas de baterías vertiendo plomo y ácido en cualquier esquina, el vertedero Calle 100 convertido en pico prominente a base de chatarras y neumáticos. (Suponiendo que no estén, como ahora, esparcidos por los solares yermos).

La ciudad tendría que invertir buena parte de los recursos que no tiene tratando de paliar los gravísimos problemas generados por una minoría [2].

Por todo lo anterior felicito sinceramente al inteligente y osado que puso precios prohibitivos a los automóviles; solo espero que él mismo no tenga uno.
—–

Referencias:

    1. El automóvil devora la ciudad, José Santamarta, director de World Watch, revista Ambiente y Sociedad.

http://habitat.aq.upm.es/boletin/n28/ajsan.html

      1. La ideología social del automóvil, André Gorz.

http://www.letraslibres.com/revista/convivio/la-ideologia-social-del-automovil

      1. Datos sobre la crítica calidad del aire en Ciudad de la Habana pueden verse en el informe elaborado por Geocuba: Evaluación del medio ambiente cubano; capítulo 2. Pag. 35.

http://www.medioambiente.cu/Sitio%20web20GEO/files/Capitulo%20II.pdf

      1. Cuba: 1.5 muertes diarias por accidentes de tránsito en el verano, Café Fuerte, 18 septiembre 2013.

http://cafefuerte.com/cuba/7154-cuba-1-5-muertes-diarias-por-accidentes-de-transito-en-el-verano/

      1. El cáncer es la mayor causa de muerte en Cuba, Café Fuerte, 6 junio, 2013.

http://cafefuerte.com/cuba/csociedad/2908-el-cancer-es-la-mayor-causa-de-muerte-en-cuba/

      1. Sobre el asunto de los metales pesados en los organopónicos ver el artículo: Contribución a la Gestión ambiental en el contexto de las producciones agrícolas urbanas en la ciudad de Santa Clara.

http://www.cmp.vcl.cu/uploads/documentos/c3ad4972e5a80177b32baef17372423621dd35d6.pdf 

Por alguna razón misteriosa esta importante investigación o no se ha realizado en organopónicos de otras provincias, o se ha realizado y sus resultados no se han publicado.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


40 thoughts on “Por una Habana libre de automóviles

  • el 5 febrero, 2014 a las 8:43 am
    Permalink

    Comparto completamente la perspectiva de Erasmo. La reducción de la cantidad de automóviles es imprescindible para la sobrevivencia del planeta y por supuesto, de sus especies animales, vegetales, sus paisajes, y la cultura que sobre ellos habita. Y si no queremos ser tan generalizadores, es necesaria para la sobreviviencia de una ciudad vieja y mal diseñada como La Habana.
    También comparto algunas de los señalamientos aquí expuestos. Podría entenderse (aunque por supuesto esa no es la idea de Erasmo) que el gobierno cubano ha puesto tales precios justamente como un mecanismo para la protección ambiental. Nada más alejado de la verdad. Por demás, tal como señalan otros comentaristas, ni siquiera la subida de precios es un mecaniso efectivo, si no va aparejado de políticas integrales para el desarrollo de un transporte público accesible a todos, con un mínimo de impacto ambiental. Pero más que eso, sin una radical transformación del ordenamiento de nuestras ciudades, cualquier intento solo servirá para parecernos más a las “normales” ciudades de este mundo.
    Para aportar otra experiencia, les comento que el transoporte en una mega-ciudad como Sao Paulo, es uno de los principales problemas que enfrentan sus ciudadanos; y ha sido motivo de fuertes propuestas protagonizadas por sindicatos, movimientos sociales, y ciudadanos comunes. El sistema paulista incluye un parque bastante modernizado, diversificado (autobuses, gigantesco sistema de metro, trenes, taxis, autos particulares, helicópteros privados!), con fuentes de energía como combustibles fósiles, etanol, etc…; y sin embargo, fracasa al intentar colmar las necesidades en quizás la tercera ciudad más grande del mundo.
    Es que no hay una propuesta real de descongestionar la ciudad, de descentralizar los servicios. Sao Paulo crece constantemente hacia arriba, y las vías para el transporte están por tierra, en elevados, subterráneos, por aire, pero no alcanzan. Como otros han dicho, a veces es más fácil llegar al destino en metro que el auto propio. Pero el metro un día común de trabajo es un hervidero de gente, donde muchas veces es preciso hacer cola para comprar el tiquet o accder al tren.
    En fin, válida la crítica de Erasmo; pero no pensar que ello por sí solo servirá a la descontaminación de La Habana.

  • el 1 febrero, 2014 a las 7:23 pm
    Permalink

    Uyy, pa su escopeta Isidro, Con eso de la connotacion politica.., paso trabajob en literalmente pasar de mi mente las palabras al espanol, , tu te piensas que yo me acordaba de folleto o volante? , de verdad que no, solo me acorde de un pamphlet y a lo spanglish lo solte! . Pero gracias mil, te dije el otro dia que estaba super que corrigieras.

    Ah, y vete acostumbrando que dicen que al diccionario se le van a an~adir muchas palabras del spanglish.

    Saludos.

  • el 1 febrero, 2014 a las 4:06 pm
    Permalink

    Lo peor que hay en Cuba es que desde una oficina todo el mundo cree saber como es el mundo . Primero : la forma de explotacion de la agricultura en Cuba , es un desastre ecologico; es tal la falta de higiene , mala manipulacion de los productos , inadecuada transportacion y almacenaje, que es necesario producir para 30 millones de personas para tratar de alimentar malamente a 11 millones. La contaminacion del suelo y aguas sudterraneas por el abuso del uso de fertilizantes, insepticidas y pesticidas. La bahia de la Habana , la mas cochina y contaminada del mundo,?culpa de la tecnologia?. La autoimposicion de no permitir cocinas y hornos electricos .?Culpa de la tecnologia?. La autoimposicion de usar camiones rusos para transportar un paquete de periodico. La falsa apariencia de usar un auto ruso para parecer modesto , cuando estos gastan 1 litro por cada 10 km , habiendo en el mercado decenas de marcas muchisimas mas eficientes que hacen 1 litro por cad 17, 19 y hasta 21 km. Renunciar a las cosas , no es la mejor actitud . Indagar en la tecnologia , sus fallas , sus virtudes , como mejorarla y hacerla mas eficiente es una mejor opccion. Con lo que consumen hoy en dia toda la tarequera rusa y los almendrones , La Habana podria tener el triple de autos y el aire mucho menos contaminados. No renuncies tu Erasmo, que los que te han envenenado la cabeza no han renunciado a seguir viajando en auto.

  • el 31 enero, 2014 a las 11:27 pm
    Permalink

    Miranda:

    Discúlpame la pesadez, pero creo que lo que tu madre usa es un folleto o volante. El vocablo inglés pamphlet tiene ese significado, porque en nuestra cultura, panfleto ha ido adquiriendo una connotación política, casi siempre negativa. Ah, la lengua….

  • el 31 enero, 2014 a las 3:26 pm
    Permalink

    Tony, de acuerdo en todo, y por supuesto que Miami es la peor ciudad con transporte publico lo dije en mi comentario, solo que mi vieja lo maneja a las mil maravillas con su panfleto de horas, para nosotros no se nos hece practico y ahi es donde creo que caen los americanos, en la practicalidad, yo tengo carro desde los 16 y no me hallo sin uno, nada la costumbre, es como tener que lavar a mano.
    jajaaaa, que risa con el cuento del celular!, eso fue a lo cubano, es verdad que como dicen, que les encanta el pacotilleo.
    Saludos.

  • el 31 enero, 2014 a las 8:56 am
    Permalink

    Miranda:
    Si, algunas, pero no la gran mayoría. Tampoco utilizaría Miami como modelo de buen transporte publico. ¿Se te ha roto el carro alguna vez y te has visto obligada a coger guagua? Como me decía una vez un Habanero; Tony, aquí el problema del transporte no se ve igual visto desde la parada de guagua que visto desde el Lada. De todas formas estaría de acuerdo que en EU no hay problema de transporte. Casi todo el mundo tiene un carro y las ciudades son modernas y con calles amplias. En Europa es diferente, aquí las ciudades fueron construidas para los carruajes y las calles estrechas para protegerles del sol y del frio.

    La sociedad americana es la sociedad del automóvil, inclusive los carros de segunda mano son buenos, seguros y baratos. Ahora bien, los americanos están obsesionados con el automóvil. Hace ya un tiempo se hizo un estudio en California para la construcción de un sistema masivo de transporte publico. Se realizo un análisis de coste-beneficio, tiempo utilizado en ir al trabajo, gastos de gasolina, etc, etc. Se les propuso crear un impuesto que no era tanto, los resultados arrojaron que la gente se gastaría muchísimo menos dinero en ir al trabajo y que se ahorrarían como 2 horas y media al día en tiempo. Votaron en un referendo y la gente voto en contra. Desde el siglo XIX no hay dios que los desmonte “del caballo”.

    Hay una gran presión para que a gente compre carros super caro y con “confort”. Los gente se meten en estas compras bajo todo tipo de excusas. En Miami entre las mas usadas esta; “no quiero un carro que me deje tirado”. He comprado autos de segundo mano que me han salido bien barato y nunca me han dado problemas, ni me han dejaron tirado en ninguna parte. Mira, fui ejecutivo de una agencia de publicidad de las mas grandes del mundo, (los publicitarios sabemos un poco de porque la gente compra). Créeme, nadie se compra un carro caro para “que no lo deje tirado”. ni por “confort”. Principalmente los compran por estatus, para sentirse mas valorado social y personalmente, etc, etc, los hay hasta que se lo compran pensando que van a ser mas atractivos con las mujeres. No somos tan racionales como decimos.
    Vas a pensar que es mentira, pero ayer después de escribir el comentario fui a una cafetería. Allí me encontré con una señora cubana que lo primero que me dijo fue; “Tony, Tony, quiero que me hagas un favor. Podrías llamar aunque sea un momento a mi prima en Cuba, compro un teléfono móvil y me dijo que la llamara, quiere que los vecinos la vean hablando por el cuando salga al balcón”.

  • el 31 enero, 2014 a las 3:36 am
    Permalink

    Yoyo, tienes razón. Las millonarias ventas de automóviles chinos, tanto dentro como fuera del país, han sido una de las piedras angulares del crecimiento del PIB, junto a otros sectores, como el inmobiliario. De ahí la renuencia por parte del Gobierno a poner coto a ambos sectores hasta fecha reciente, cuando, por un lado, se percataron de la amenaza ambiental que planteaban tantos autos, como por el recalentamiento de la vivienda, que ha quedado más allá del alcance de las clases baja y media.

    Pero te cuento que a los chinos no les ha importado mucho tener que pagar impuestos y revisiones técnicas regulares, además de a ello se suma la carencia cada vez más agudas de sitios donde aparcar, lo que ha llevado a que se encarezcan los espacios destinados a esta función. El estatus social que supone tener auto propio neutraliza cualquier tropiezo.
    Aclaro, por otro lado, que no favorezco en lo absoluto la injustificada y demente política de precios con la que acaban de inaugurar nuestro mercado automovilístico. Pero la experiencia de acá me avisa de que nunca está de más pensar en alternativas a la contaminación que de seguro se nos vendrá encima.

  • el 30 enero, 2014 a las 9:18 pm
    Permalink

    Estimado Erasmo. Creo que todos los que pensamos en el futuro del planeta y de la vida en el mismo, tenemos muchas preocupaciones con la cultura del automovil; pero la solución no es eliminarlo, sino buscar alternativas como las que aquí se han senalado y especialmente desarrollar un buen sistema de trasporte colectivo, eficiente y con el menor indice de contaminación posible. Ahora bien, el problema de la decisión del gobierno cubano y esos altos precios, tiene otras aristas. Es una burla al pueblo cubano, una nueva traba a la libertad individual, un intento de demostrar que Cuba camina hacia la liberación económica cuando eso es absolutamente falso, otro paso para fortalecer el monopolio estatal de la economía, una galleta sin manos a los muchos trabajadores internacionalistas y profesionales que se hicieron la ilusión de comprarse un carro para resolver sus necesidades de transporte que el estado ha sido incapaz de resolver en medio siglo. La reacción es un indice de la impopularidad de la medida. No es una reacción clasista, es una reacción popular.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *