Los tecnócratas las prefieren plásticas

Me siento como en una manada de búfalos que corre en estampida hacia un precipicio de mil pies. Si no logro que cambien el rumbo voy a caer yo también. Estoy tratando de salvar mi trasero. – Michael Reynolds

Exterior Casa en Taos, New Mexico
Exterior Casa en Taos, Nuevo Mexico

Erasmo Calzadilla

HAVANA TIMES — La construcción es un trabajo duro, sucio, peligroso y mal pagado (sobre todo si el Estado es quien contrata). La clase media habanera le huye más que al mismísimo demonio, y cede gustosa el puesto en el andamio al emigrante oriental, al expresidiario que no encuentra pincha y a gente pobre que haría cualquier cosa por sobrevivir.

Hace unos días hubo que hacer reparaciones en la casa donde vivo y no me quedó más remedio que apagar la PC y morder. Cada noche, al concluir la extenuante faena, me preguntaba cómo un ser humano en sus cabales podía dedicar su vida entera a semejante oficio.

Michael Reynolds
Michael Reynolds

Así pensaba hace solo unos días, pero mi fobia a la albañilería ha comenzado a desaparecer desde que vi el documental Guerrero de la Basura, dirigido por Oliver Hodge.

El arquitecto norteamericano Michael Reynolds es líder de un piquete de amigos que construye casas alternativas usando objetos desechados (latas, gomas de carro, botellas y pomos plásticos) y áridos extraídos de la propia localidad.

Además de bonitas, exóticas (cada una es un derroche de creatividad) y confortables en todas las estaciones sin necesidad de climatización, las Earthships son muy económicas. No solo por lo barato del proceso constructivo, también porque prescinden de la red eléctrica, de la hidráulica y hasta de alcantarillas (las aguas negras y grises son procesadas y reutilizadas en el regado del jardín-huerto interior). De esta manera las Nave-Tierra contribuyen a evitar el calentamiento global.

Garbage Warrior
Garbage Warrior

Lo que más me atrae del asunto no es, por supuesto, pasarme el día apisonando tierra dentro de un neumático viejo o batiendo mezcla bajo el sol del desierto; lo que me engancha es la mística del proyecto y sobre todo sus resultados.

Antes de ver el documental ¿qué era para mí una brigada de constructores? Pues la anti-mística hecha brigada. Por un lado un capataz que te vigila, agita y chantajea para que hagas horas extras; por el otro, obreros con mala onda a quienes la obra en sí les importa muy poco.

Nada que ver con el estilo de trabajo de la compañía Earthship. Es increíble cómo el curralo más duro y sucio transmuta su faz si se realiza en el seno de una comunidad de la que uno se siente parte, bajo un sistema que alienta la creatividad, con la certeza de que el fruto del esfuerzo no será alienado y sabiendo que se labora por el bien de otros. Ojalá pueda compartir una experiencia semejante antes de que la tierra me trague.

¿No debería Cuba, país supuestamente socialista, con una economía endeble y un crónico déficit habitacional, promover iniciativas como esta? Desde mi modesta opinión sí, pero los sabios decisores del gobierno parecen apostar por un proyecto diametralmente opuesto: las petrocasas.

Petrocasas
Petrocasas

Las petrocasas engendran óleo y tecno-dependencia (algo grave si se considera que los combustibles fósiles serán cada vez más escasos), su huella ecológica es alta y además, como son caras y no pueden ser construidas por quienes la habitarán, refuerzan la dependencia al Estado.

¿Por qué, entonces, las casitas plásticas son las preferidas de los tecnócratas? ¿Será porque van más con su visión del mundo? ¿Porque les garantiza a ellos prestigio, protagonismo y dividendos? ¿O como un pretexto para seguir fanfarroneando con la unidad Cuba-Venezuela?

Parece lejano el día en que iniciativas como la de Reynolds y compañía prosperen en nuestro país; parece, pero tal vez no sea así. La crisis energética que hoy asoma el hocico obligará a la gente a construir con lo que tenga al alcance de la mano, que es uno de los principios del arquitecto loco.

Si el asunto es cuidar nuestro trasero, la mejor manera es prepararnos para la crisis que viene. Que su llegada no nos tome por sorpresa, como nos sucedió con esa otra a la que uno de sus responsables principales bautizó con el nombre de “Periodo Especial”.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

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9 thoughts on “Los tecnócratas las prefieren plásticas

  • No estoy siendo irónica. Las maderas, la tabla de palma y el guano, se pueden obtener destinando unas hectáreas al cultivo de palma para fines maderables. Así como se hace con los pinos de navidad. Que los siembran para ser cortados. Si la casita dura 20 años, se tumba y se levanta otra por bajó costo. Pero de que son super frescas y agradables nadie me lo puede negar.

    La cocina puede hacerse dentro de la casa, pero hacerla afuera permite que la casa no se ensucie con salpicaduras de grasa. Si hay buen terreno, un ranchito atrás sirve para cocinar y comer al fresco. . La cocinera traga humo si trata de encender leña o carbón húmedos o luz brillante. Claro, hay que hacerle un techito al trillo de la cocinera. Pero en un bohío moderno puede haber fogón eléctrico o de gas.

    Yo sí le mejoraría el baño. Eso de un hueco en la tierra no va conmigo. Al menos en el baño sí pondría un inodoro normal.

    El agua de lluvia del techo se puede coger en las canales tradicionales, de zinc, o se pone el tanque en una esquina donde se concentra el chorro.

    ¡Son tan lindos! Y no tienen ni un rastro de plástico ni de asbesto ni de ninguna cosa tóxica de esas.

    Es como ponerte una ropa de algodón vs. una de poliéster.

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