La religión en Cuba ha muerto

Erasmo Calzadilla

Fredrika Bremer. Foto:cubarte.cu

HAVANA TIMES — Fredrika Bremer fue una sueca fuera de serie que llegó a “nuestra” ciudad a mediados del siglo XIX. Tocada por la ola romántica, la Bremer enfrentó los rancios valores de su sociedad y salió a recorrer mundo sola. No de simple espectadora; anhelaba una transformación que subvirtiera el orden político injusto. Sus armas eran la literatura y el cuaderno de dibujos.

No sé en concreto qué la trajo a Cuba, pero el espectáculo de esta isla caribeña y esclavista impresionó inmensamente su sensibilidad romántica escandinava.

Fredrika enviaba cartas a su hermana describiendo la arquitectura colonial, los cafetales y cañaverales, plantas y animales que nunca había visto, las tertulias de las familias ricas y el sufrimiento de los esclavos. En particular llamó su atención la manera de practicarse aquí la religión.

Sobre esto último seleccioné algunas notas que me resultaron curiosas.

Carta XXXV

La Habana 15 de abril de 1851

Hoy es Jueves Santo, una gran fiesta para la Iglesia Católica, y por la mañana he visitado un par de templos en la ciudad. Había en ellos gran aparato. Las damas, vestidas como para el baile, estaban arrodilladas sobre magníficas alfombras, con trajes de seda y zapatos de raso, joyas, adornos de oro y flores, con el cuello y los brazos al aire. Y por todas partes, ligeras mantillas negras y abanicos brillantes que se movían en torno […]

Cerca de ellas se mantienen de pie los caballeros, que las examinan con sus monóculos. Es en verdad hermoso ver a estas mujeres de todos los colores –pues también había entre ellas mulatas muy bien vestidas y con espléndidas figuras-, arrodilladas por grupo en la nave central de la iglesia […]

Pero la incapacidad para pensar con seriedad en todo lo que no sea coquetería y ligerezas disturba especialmente en un día como éste, el Día de la Comunión, que es una ocasión solemne, tranquila, sin vanidad; una ocasión en la que se inicia la vida más alta y sacrosanta de la humanidad.

Domingo de Resurrección

Con vestidos de baile, damas blancas, morenas y negras, acompañadas de sus caballeros, llenaban la plaza desde muy temprano por la tarde y se paseaban a placer, charlando y riéndose. Las mulatas se caracterizaban especialmente por su ostentación, por sus flores brillantes y por sus adornos que llevaban a la cabeza y al cuello, mientras se contorneaban con su estilo de pavos reales.[…]

Miles de personas alborotaban alegremente en la plaza y por las calles, especialmente los negros, que iban vestidos con todos los colores del arco iris. Era un espectáculo brillante, pero no se podía imaginar nada que fuese menos apropiado para la ocasión. Ni un hálito de seriedad parecía tocar a aquella multitud. ¡Se veía claramente en esta procesión que la religión ha muerto en Cuba!

Parece que respecto a “nuestra” religiosidad, la sueca se perdió en un campo de lechuga. Ni siquiera asumió esa postura típica de la ilustración europea que reduce al Otro a estadio inferior en el proceso evolutivo. No, la Bremer aplicó una fórmula más radical: Si no eres como yo no existes.

Todos tenemos áreas de luces y áreas de sombras. No es fácil traspasar los barrotes que impone la propia cultura; al menos ella lo intentaba.

Les recomiendo las Cartas desde Cuba, editado hace poco más de 10 años por Fundación Fernando Ortiz.

*La biblioteca del convento San Juan de Letrán, en el Vedado, posee una copia del libro.

One thought on “La religión en Cuba ha muerto

  • el 19 septiembre, 2012 a las 11:04 am
    Permalink

    Formidable, gracias Erasmo, otro libro mas a la lista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *