Elogio de la violencia de los no violentos

Erasmo Calzadilla

Una calle de La Habana

Por estos días se cumple un aniversario de la muerte o el nacimiento de Gandhi, y mis amigos pacifistas, el ala pacifista de mis amigos, ha decidido, como el año pasado, convocar a una jornada por la no violencia, en un país donde la agresión interpersonal se ha convertido en norma (incluyo también la de los individuos sobre el Estado y viceversa).

Aplaudo el trabajo de mis amigos pero tengo algo en favor de la violencia, y aprovecho aquí para desembucharme.

Juguemos a hacer filosofía:

Si aceptamos que nadie tiene en fin la verdad última, que a mi parecer es el punto menos violento del que se pueda partir, entonces todo conflicto se resume a un enfrentamiento entre identidades que luchan por vivir y hacer prevalecer su voluntad frente a otras con deseos opuestos.

Si no aceptamos la existencia de verdades últimas, si no huele a ontología por ninguna parte, entonces el discurso de la violencia (y la praxis que la acompaña) es tan válido como cualquier otro, y pretender excluirlo, aunque se haga decente y tiernamente, es también una acción violenta.

Pero la otra variante: el reconocimiento de verdades últimas, poniendo incluso que estas marginen la violencia ¿será acaso una variante menos violenta?  ¿Hay algo más violento que una verdad última?

Vale preguntarse: ¿es posible vivir sin ejercer violencia?  Y no me refiero a la elemental (golpes, ofensas etc.) sino a la violencia en el sentido más profundo y filosófico de la palabra.  ¿Será posible?

Quizás la solución óptima, la más justa y sostenible, no esté en la “No Violencia” sino en un término medio cuya latitud exacta habría que repensar en cada circunstancia.  Tal vez lo más sabio sería evitar en lo posible el enfrentamiento directo, e intentar armonizar las energías con las del contrario, hasta donde se pueda…

Sí, todas las identidades por ser identidades tienen su contraria, y hasta el señor que todo lo puede tiene una (de este modo deja de ser el señor que todo lo puede) sin la cual no fuera quien es.

Nota: Este escrito no tiene la más diminuta intención de justificar la violencia.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.


5 thoughts on “Elogio de la violencia de los no violentos

  • el 6 noviembre, 2010 a las 12:49 pm
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    Las “contradiccines”?? mueven la vida,la,sociedad,y el mundo….si no hay Contradiccion” no Hay movimiento(segun los clasicos del Marxismo)….en lo personal..y socialmente(en Estado)… el caso de Gahndi,es “sui generis” para su Tiempo! con su movimiento “pacifista” “expulso” a los ingleses!…pero en la Vida Practica…en lo Cotidiano,siempre hay contradicciones,esto mismo “puede generar en Violencia”,para mi ..no es lo mismo Contradicciones que Violenca,es lo que la teoria Causa -Efecto,por ej.plantea!..entre las Personas,siempre va a Existir(contradicciones) porque no somos Iguales,aunque no Quieran hacer “iguales),no solo en lo Fisico,sino tambien “en capacidad” mental,y conyunturas Socio-economicas!…..saludos!

  • el 16 octubre, 2010 a las 8:34 pm
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    acere no había visto tu comment. bueno hagámoslo al estilo socrático.

    Lo de las paradojas tiene solución acere, pero para no divagar y centrarnos solo te diré que la solución es que el género no tiene existencia en sí mismo, sino que no es más que una denominación bajo la cual se agrupan ciertos elementos. Ejemplo, imagina que solo existen la guayaba, el mango y el plátano. Ahora; estos elementos se llaman frutas, intenta ahora pedirme una fruta pero que no sea ni mango ni guayaba ni plátano, pero que sea una fruta. Es imposible, creo que esto prueba la imposibilidad de existencia del género en sí. Esto debería resolver algunas paradojas, aunque no sé si en el caso concreto de arriba serviría. luego lo vemos.

    a lo que nos atañe:
    Mira olvídate de la lógica formal. Piénsalo de esta manera: Imagina que estás delante de irina, ¿puedes formarte una idea en la cual mientras estés viendo a irina no la estés viendo?. ¿Que mientras observas que la pared de tu cuarto es azul no sea azul?. Y cuantos otros ejemplos de este género quieras proponerte.

    y si piensas que sólo en el terreno de las percepciones sensoriales puede ser aplicado esto, llevémoslo si quieres al terreno de razón pura.

    entonces, sigues pensando que es cuestión de lógica formal, o que verdaderamente es imposible ¿?

    PD: por cierto, como me reí con lo de barbarito diéz.

  • el 16 octubre, 2010 a las 4:31 am
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    además luismi, decir qu no hay verdad última es ya una verdad última ¿cómo se me pudo olvidar? eso es porque ya hace rato que no te das una vuelta por acá.

    Quiero aclararte que por contradictorio que parezca lo que es, es y no es al mismo tiempo. Solo la lógica formal con sus rigideces no entiende de esto. ¿eres tú un lógico formal?

  • el 14 octubre, 2010 a las 2:56 pm
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    Se parece esto Erasmo al aikido, donde no hay contrario y se trata de armonizar las energias hasta que se cae en un estado de reposo, las fuerzas varian su correlacion al paso del tiempo este es el truco, el mensaje de Gandhi me parece valido y creo que es un poco de esto.

  • el 14 octubre, 2010 a las 2:35 pm
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    Por violencia, en el sentido más abstracto, entiendo los contrarios. Es imposible suprimirla desde el momento en que se concibe la oposición por contrariedad. Es decir, una cosa puede ser o no ser pero no: ser y no ser al unísono. La existencia de uno de los contrarios aniquila inmediatamente la de su contrario. No hay violencia mayor que ésta. En rigor, la violencia entendida como contrariedad y contradicción no puede ser erradicada absolutamente, quizá parcialmente. Ahora, en cuanto a la violencia física, esto es, los golpes, ofensas, etc. Ya no podría decir con rigor si es posible erradicarla o no. Quizá por ser ésta una forma determinada de la forma ideal de violencia, esto es, la violencia como oposición, tenga al igual que su forma eterna la posibilidad de erradicarse en ciertas y concretas cosas pero sin ser posible erradicarla completamente.

    Me puse un poco platónico con la teoría de las formas. Un saludo ciudadano.

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