Erasmo Calzadilla

La cola del gas también es un ecosistema. Foto: Irina Echarry

HAVANA TIMES — A veces, cuando me coge el mediodía en la cola del gas y el sol me recalienta lo sesos, me da por meditar acerca de la estructura última del Ser. Después de muchas sesiones y  radiaciones he llegado a la conclusión de que el Ser está eco-estructurado.

Y parece que no estoy tan errado; la onda recorre el mundo. Ya existe una ecología política, he oído hablar de una eco-epistemología y por ahí debe haber hasta una eco-ontología.

La ecología como paradigma te ayuda a ver las cosas de manera panorámica, holística. Donde antes veías elementos aislados, estáticos, conectados por relaciones lineales, ahora aprecias flujos que entran y salen, barreras difusas en constante reconstitución, equilibrios perdidos que se restablecen a través de sistemas de retroalimentación, atractores, masividad inconmensurable de entes que compiten por la supervivencia u organizan alianzas sinérgicas, ocupan nichos, surgen, se extinguen y en fin, la vida misma.

Las neuronas me echan chispas cuando imagino al organismo humano como una inmensa comunidad de célula conviviendo en armonía, incluso con asentamientos extranjeros (otras colonias de microorganismos); y la enfermedad una alteración de esa armonía. Muy lejos está la medicina cubana de incorporar semejante perspectiva.

¿Y el lenguaje común? Toda una selva de palabras, cada una ocupando un nicho y jugando un rol particular en el sistema. Si una cacería de brujas extinguiera las malas palabras, por ejemplo, otras se verían arrastradas a ocupar tan respetable plaza; y puede que de rebote surja luego una pandemia de palabrotas.

¿Y con los valores? Igualito. Desterremos a todos los malos (ya se ha intentado infinidad de veces) y verán qué resultado más simpático. Lo mismo sucede en la noosfera (el mundo de las ideas), en la economía y por supuesto en la política.

Aterrizando un poco

Tratemos de enfocar los principales problemas que padece la humanidad (crisis ambiental, financiera, económica etc) desde esa óptica a ver qué pasa.

Ecosistemas al fin, las sociedades humanas poseen mecanismos de retroalimentación, contrapesos, estabilizadores que se activan cuando el equilibrio es alterado.

Normalmente las facciones que se disputan el poder se contrarrestan una a otras, pero si por alguna razón o accidente una de estas facciones llega a desbancar a sus adversarias, entonces los estabilizadores dejan de funcionar y la nave cae en picada.

En el momento en que solo quedan los mecanismos de retroalimentación positiva (dinero llama dinero), podemos decir que la ecología social yace herida de muerte y habrá que tocar fondo antes de resucitar.

Parece que todas las grandes civilizaciones han sucumbido ahogadas en su propia salsa, el mismo poder que las hizo grandes termina carcomiendo sus pilares. Pero no hay que ser una super civilización para sufrirlo, Cuba es un vivo ejemplo de cómo un poder sin contrapesos puede dañar a un eco-sistema social.

Y la próxima vez que venga a comprar el cilindro de gas traigo una agendita para anotar ocurrencias, propias y ajenas.

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

2 thoughts on “Ecocidio

  • Candela… no sigas “fumando” gas… que me gasificas!!!

  • Esa es la cola del gas de la zona 8 en Alamar…jajaj por eso me busque un mensajero…..

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