Erasmo Calzadilla

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Foto: www.pocopico.com

HAVANA TIMES — Cuba sufre una crisis moral y civil. No lo digo yo, es un tema del que mucho se habla por acá.

En un país cuya población envejece a ritmo preocupante, uno esperaría encontrar sobreabundancia de sabiduría y prudencia. Sin embargo, el sentido común del cubano se asemeja cada día más a la mentalidad de un adolescente con trastorno antisocial de la personalidad* (egocéntrico, hedonista, agresivo e irresponsable). Los valores imperantes hoy son una mezcla de los peores del “gran líder”, con aquellos que difunde la Charanga Habanera.

¿Cómo llegamos aquí? Es una larga historia. El último medio siglo, con su funesta combinación de paternalismo, dictadura y desarrollismo frustrado, generó una especie de anomia (país de la ciguaraya). El proceso exterminó, o casi, la sabiduría ancestral, estranguló la conciencia política alcanzada, dañó gravemente el ecosistema social y acabó con la cultura cívica. Le llaman daño antropológico.

Lo cuento con distancia discursiva, pero lo vivo como un malestar y una extrañeza cotidiana. Porque no me acostumbro al relajo sin orden que tanto disgusto y frustración genera, porque resiento que el maltrato y la violencia -de bajo perfil, por ahora- sean el modo habitual de resolver los problemas, pues me duele ver a la gente atomizada y con tan poca fe en sí misma, y sospecho que vamos camino a una situación más delicada.

Nosotros los inconformes e inadaptados ¿qué podemos hacer?, ¿largarnos?, ¿encerrarnos?, ¿escondernos? Es lo que hemos estado haciendo hasta ahora, en provecho personal y de los tiranos. Ellos prefieren lidiar con la chusma -y mantener al pueblo en ese estado degenerado- que vérsela con un movimiento civil vigoroso y consciente.

Foto: fresh-energy.org
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Cuba necesita… muchas cosas. Si tuviera que mencionar una, diría que el renacer de la dignidad y la fe en nosotros mimos. Lo veo utópico y lejano, pero se aproximan tiempos tormentosos, y las tormentas suelen traer sorpresas.

Necesitamos una revolución de colores, un movimiento de indignados, otra generación inspirada en Martí, cualquier evento que nos recuerde el embriagante sabor de la rebeldía y el poder popular. Sería un primer paso, el más difícil, tal vez.

Tenemos que aprender a rebelarnos contra el mecanismo que nos convierte en personas de segunda o tercera categoría. No en la Plaza Cívica, lamentablemente esa nos queda grande todavía; primero en el aula, en el trabajo, en el mercado, en la cuadra, en la guagua, ante el funcionario o empresario que nos maltrata y roba a diario.

Resistencia enérgica, pero no violenta; reclamo de nuestros derechos apelando a lo mejor de nosotros mismos y de aquel a quien reclamamos. Tal vez no sea suficiente para la eliminación de las clases explotadoras, pero nos dignificará ante nuestros propios ojos. Después ya veremos.

Nota:

*El síndrome “Trastorno antisocial de la personalidad” no ajusta totalmente con los rasgos psicológicos que prosperan en la sociedad cubana actual. Por ejemplo, diverge radicalmente donde dice:

“… este síndrome es caracterizado por su peculiaridad de aislamiento […] esta conducta consta de lo reservado y lo introvertido que puede ser un individuo dentro de la misma sociedad y quienes les rodean. Según los estudios realizados, estos individuos sufren la crítica, el rechazo o desprecio de la sociedad, por tanto, por medio de esa incomodidad utilizan un método de defensa para evitar esas dificultades, precisamente enfrentan problemas para las relaciones interpersonales.”

Pero en la psicología debe haber un nombre para describir esta “anomalía” antisocial/híper-social, típica de los barrios humildes, al menos, por esta esquina del mundo.

 

Erasmo Calzadilla

Erasmo Calzadilla: Qué difícil me resulta introducirme en público; lo he intentado muchas veces pero no me sale. Soy más menos lo que aparento en mis post, añada algunas cualidades impresentables y revuelva; con eso debería bastar para un primer acercamiento. Si quiere profundizar un poco más pídame una cita y espere respuesta.

23 thoughts on “De cómo reconstituir la autoestima

  • Erasmo creo que con diferentes matices desde hace casi una decada estamos viviendo un cambio de época que obstinadamente no quiere ser visto por los ideólogos castristas. Los dinosaurios políticos del socialismo real estalinista están en su momento de extinción y los dirigentes cubanos creen que porque Cuba es una isla se van a salvar del fenomeno. La era digital o la llamada Tercera Ola te arraza como un gran sunami si no te subes en su movimiento.

  • Eso es cierto, pero también que Revolución de Colores e Indignados son dos procesos bien diferentes. Si el segundo puede ayudar a reconstituir la autoestima ciudadana, el primero la hundiría más profundamente.

  • Demián, las revoluciones de colores, primaveras árabes, indignados, ocupa Wall street, etc tienen unas herramientas de movilizacion en común: Internet, redes sociales, smartphone. Esto ha sido estudiado por la policía política cubana y el resultado es la desaparición del cable submarino por casi 4 años y la negativa a la oferta de conexion masiva de Google.

  • Hola Isidro, por el apagón de tus comentarios me imagino que estuviste en Cuba….o en Corea del Norte jajaja, saludos

  • Pensé que las revueltas árabes, al menos algunas de ellas, también eran conocidas como Revoluciones de Colores.

  • Si Revolución de Colores implica necesariamente lo que dices, entonces concuerdo contigo y me retracto de haberlo escrito.

  • No puedo opinar demasiado por no conocer la realidad concreta… pero creo que mezclás dos cosas bien distintas: revolución de colores y movimiento de indignados. Quizás me equivoco pero las últimas “revolución de colores” tienen una mano de EEUU (y de George Soros en Ucrania) que las diferencias de los indignados o la primera parte de las “primaveras árabes” que quizás no hayan tenido un efecto tan directo pero sí han sido revolucionarias por dentro (la autoestima, el saber que no estamos solos, lo que creo estás pidiendo). Pero quizás la analogía tiene que ver por el contexto “post comunista” de esas revoluciones de colores.

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